La casa ya contaba con un bosque de 40 pinos, que acompañan la construcción y se mantiene intacto, así como los eucaliptos y un gran conjunto de lapachos.
La entrada es de doble altura, posee dos grandes aberturas, una da a un espacio verde, de aire y luz, mientras que la otra tiene una vista a la galería.
Los mobiliarios están hechos en forma artesanal, inspirados en muebles paraguayos. Las lámparas son de una colección de la ceramista Keka Zaldívar. La deco cuenta con personajes queridos, unos músicos que generalmente forman parte de nuestra artesanía popular, están hechos de ysypo pintados a mano. Los sillones fraileros también se encuentran dentro de este acogedor espacio.
En la entrada hay una cruz que bendice la casa y adelante está San Benedicto, que recibe a los que ingresan a la residencia. La vivienda se integra totalmente al jardín.
En el interior se puede apreciar un gran living que posee 75 metros cuadrados aproximadamente, rodeado por ocho grandes aberturas de estilo colonial, con rejas muy trabajadas. La chimenea tiene como único detalle azulejos pintados y un marco de lapacho lustrado. Los zócalos y la cornisa del cielo raso son también de madera.
Se continúa el mismo estilo frailero en los muebles, no son mobiliarios antiguos, sino que están trabajados de una manera especial, bien hechos. El Arq. Hilario Gómez Núñez se encargó de la remodelación y decoración de esta casa.
Los muebles del living son sencillos, su característica consiste en que están forrados en color blanco con almohadones coloridos. La colección de 20 obras de arte es de autores nacionales, estas se distribuyen por los distintos ambientes. Son maravillas para contemplar a cualquier hora del día.
Las terminaciones curvas, las contrahuellas revestidas de azulejos en las escaleras, los pisos de layota y las columnas le dan a esta obra valores agregados. El diseño es respetuoso y definido.
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