Cuando el gato tiene algunos problemas con su piel se percibe su debilitamiento hacia el entorno que lo rodea; el constante aseo con la lengua y patas de forma nerviosa, la caída de pelo y rascarse contra las paredes.
Como todo ser vivo, el animal es propenso al estrés, el cual viene a ser una de las causas más importantes de infecciones.
La dermatofitosis se presenta de varias formas, como por ejemplo zonas alopécicas –sin pelo– de forma redondeada con descamación, costras y eritema. Si tomamos los pelos de la periferia de la lesión se desprenden con facilidad.
Consultamos con la Dra. María Gabriela de Vera, de Fauna Town, sobre el cuidado en la piel de los gatos y qué hacer ante la presencia de la dermatofitosis.
“La salud y la protección de la piel están directamente relacionadas con la alimentación, cuando esta es buena permite que la piel cumpla sus funciones normales, ya que es la principal barrera del organismo. Debemos evitar también la presencia de parásitos que debilitan la piel y predisponen a infecciones secundarias”, comentó.
“Las dermatofitosis son micosis superficiales producidas por hongos de las especies microsporum y trychophyton, los cuales afectan a la queratina de la piel, uñas y pelo. Si el animal goza de buena alimentación (balanceado, seco de buena calidad) no debería variar su rutina alimenticia”.
Ante su aparición hay que llevarlo al veterinario “para que le realice un análisis de la piel, ya que las patologías son parecidas”. Las drogas más comunes son el ketoconazol, griseofulvina y clotrimazol.
Consejos
* La dermatofitosis se produce más en animales jóvenes. La transmisión se hace por medio de escamas que están en el ambiente, entonces debemos tenerlo desinfectado, sobre todo si hubo algún animal con dermatofitos.
* Hay que evitar el contacto con gatos abandonados que andan en los techos o las calles.
