El profesional expresa que una de las plagas más comunes que se deja ver en los jardines cuando empieza la época de calor es el pulgón.
“Es un diminuto insecto que absorbe la savia y toma los nutrientes que deberían llegar a las células de las plantas. Este bicho se localiza en el reverso de las hojas nuevas, y si no se elimina, se reproducirá velozmente. Así el vegetal irá perdiendo el color y se deformará hasta que muera”.
En el caso de la aparición de hormigas, el especialista afirma que un método eficaz para la eliminación de las mismas es la colocación de cebos (Fipronil) que despiden un olor atractivo pero tóxico.
“Cuando el insecto se lo lleva al nido acaba con la vida de toda la colonia, huevos y larvas incluidos. En cambio, para los pulgones, si se los ubica de manera rápida, basta con deshacerse de la zona afectada; si no es así, se necesitará la aplicación de un insecticida sistémico que acabe con ellos cuando ataquen las plantas”.
Otra plaga que puede arruinar el jardín es la cochinilla. Según el profesional, se desarrolla rápido en ambientes secos, por lo que en invierno y otoño pueden estar en vegetales de interior. Mientras que en verano crecen en el exterior, sobre todo cuando hay mucha densidad en el follaje. Actúa fijándose en las plantas y succionando la savia.
A la lista de bichos se agrega la mosca blanca que habita en climas de altas temperaturas y humedad. El profesional dice que su lugar es en el envés de las hojas en donde también deja sus huevos. Desde allí se alimenta de la savia.
“Como los nutrientes no llegan a la hoja, esta va perdiendo color, pudriéndose y deformándose, lo que encima les sirve para esconderse. Además, dan pie a que los hongos agraven la situación”.
Si el ataque tuvo lugar en el exterior, el ingeniero sostiene que es mejor no deshacernos de otros insectos como la mantis religiosa, la mariquita o la tijereta, los cuales se alimentan de las moscas.
