Las paredes de la cocina, las contrahuellas de escaleras y los cuartos de baño se revisten con cerámicas pintadas. Predominan el blanco y el azul, que hace pensar en una raíz árabe y luego en Andalucía, por los magníficos detalles. El comedor que iba a ser la cocina en un primer momento tiene un entelado con escenas campestres en las paredes y tapizados, la tela Pilar armoniza con los azulejos de gran formato.
Los pisos son de hormigón fratachado y pintado, y sobre él está un juego de comedor, diseño del Arq. Eduardo Huergo. En la cocina hay cerámicas italianas azules con mesadas de mármol.
Las áreas de paso y los espacios inventados contienen muebles, ñandutíes y viejas botellas de vino. Los adornos son angelitos al estilo de las misiones junto a aberturas, con vidrios biselados y templados. En las rejas de las ventanas los diseños son antiguos, de estilo español, pero la layota es nacional con azulejos pintados por Ipalé. El estar para ver televisión se puede utilizar también como cuarto de huéspedes.
El Arq. Hilario Gómez Núñez realizó las terminaciones y equipó los ambientes con artesanías y un toque rústico, ideal para una casa de fines de semana, que alberga a los hijos y nietos.
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