El arquitecto Daniel Pascuali afirma que esta modalidad en la arquitectura consiste en utilizar una cobertura de tierra y vegetales sobre estructuras de hormigón, o de otros materiales para múltiples beneficios. El principal es, indudablemente, la protección térmica que otorga este sistema, debido a la capacidad que posee la tierra de actuar como un filtro natural térmico, muy efectivo, sobre todo, ante la radiación solar y manteniendo los interiores más frescos.
“Otra ventaja del uso de estas técnicas es la autosustentabilidad, ya que en casos de solo cobertura, los verdes pueden crecer con poco cuidado y de forma natural. Estas técnicas son efectivas para crear una arquitectura que ahorra energía en el acondicionamiento térmico de los espacios interiores”, señala.
Menciona, además, que la adecuada ventilación de los espacios, a través de sistemas de ventilación cruzadas también colabora con el ahorro de energía. Se prescinde así del uso innecesario del aire acondicionado.
Por su parte, la arquitecta Verónica González dice que la mayor parte del calor que ingresa a una vivienda es a través del techo; por esto la aislación correcta de este elemento es de vital importancia para soportar las altas temperaturas. Una solución muy efectiva son los techos verdes, que, además de bajar la temperatura interior, pueden utilizarse como un elemento decorativo, así como lugar de expansión del hogar, cultivo de flores o huertas urbanas, etc. Mientras mayor es el grosor del techo verde, mayor la aislación proveerá a la casa.
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“Pueden ser de uso solamente estético, con un grosor de 15 cm de tierra y plantas de mínimo mantenimiento. Cuando posee 20 cm en adelante, se considera transitable y con vegetación más densa, por ejemplo, con arbustos y árboles de tamaño adecuado al grosor, necesita mayor mantenimiento y cuidados, así como una estructura suficiente para el peso que deba soportar”, acota la profesional.
El arquitecto Pascuali indica que estas simples técnicas constructivas o la adaptación de aquellas existentes a techos verdes constituye una manera efectiva de contribuir con la conservación de nuestro ya vapuleado planeta. Son alternativas para integrarnos y conectarnos más a la naturaleza desde el impacto de una construcción.
Foto: Obra del arquitecto Mauro Romanato.
