“Será primordial rescatar las orquídeas nativas y brindar un conocimiento público sobre los cuidados y los tratamientos terapéuticos, es decir, la orquidioterapia. Es importante trabajar a través de los colores, los aromas, en un contexto terapéutico, y se enfocará a la orquídea como una planta que genera un efecto antiestrés”, resalta.
El psicoterapeuta afirma que en Brasil así como en Ecuador ya se aplica la terapia con orquídeas, que son los dos países referentes. En Argentina se está avanzando bastante en esta área”, describe.
“Las orquídeas se distinguen por la complejidad de sus flores, así como por sus interacciones ecológicas con los agentes polinizadores. En afinidad con el doctor Edward Bach, la terapia con orquídeas se funda en la importancia de tratar las emociones y el espíritu como un todo”.
Añade el experto que “con la experiencia práctica he descubierto en las flores un método simple, sano de equilibrar que sana las emociones negativas porque esta planta aporta un oasis de tranquilidad, capaz de contrarrestar el estrés de la vida moderna”.
“Cultivar o cuidar orquídeas cuando estas plantas se abren y cuando están florecidas nos provee un espacio en el que no solo se puede meditar, sino que se convierte en una terapia entre aromas y colores. Así como la luz influye en nuestro estado de ánimo, lo hacen también los aromas”.
