Vida de orquídeas

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La luz es uno de los factores fundamentales para el buen desarrollo de las plantas, especialmente las orquídeas que dependen de ella para estimular su crecimiento y floración. Alejandro Encina, vicepresidente de la Asociación Paraguaya de Orquidófilos, manifiesta que la mayoría de las especies de orquídeas necesitan de mucha luz, pero poco o nada de sol directo. “La falta de luz provoca bulbos frágiles, hojas de color verde oscuro y ausencia de floración. Pero el exceso de luz también es contraproducente, ya que deshidrata las hojas de las orquídeas, las debilita y en algunos casos produce quemaduras en las hojas y seudobulbos”.

En días de intenso calor debemos proteger nuestras orquídeas del exceso de calor y evitar los daños que puedan causar estas temperaturas excesivas.

El experto aconseja que la luz que llegue a ellas sea filtrada a través de mallas de media sombra, que las protejan de la luz directa del sol.

“Proporcione a sus orquídeas riegos regulares y adecuados, que impidan que el sustrato quede completamente seco. La frecuencia del riego varía según las condiciones en que se encuentren, si están en macetas corrobore la humedad del sustrato introduciendo el dedo en el mismo. Si sus orquídeas están adheridas a los árboles o están a raíz desnuda como el caso de las vandáceas aumente la frecuencia del riego a fin de evitar la deshidratación de las mismas”, recomienda.

Otro truco para mantenerlas con buen aspecto es vaporizar con frecuencia las hojas de sus orquídeas a través de un aspersor de agua. “Aumente la humedad del ambiente con algunas plantas que estén cerca de sus orquídeas o mojando la tierra en el espacio destinado a ellas”.

Controle que las mallas de media sombra no tengan agujeros que dejen pasar la luz solar. “Si a pesar de contar con media sombra algunas flores se queman, aumente la graduación o coloque doble malla”, finaliza.