Para la compañía, Mariscal representa mucho más que uno de sus principales activos.
“Está en el origen mismo de nuestra compañía”, afirma Santiago Lantermino, gerente general de Penta SA.
Durante estos 30 años, el proyecto acompañó los cambios de sus clientes y de la ciudad. “Crecimos, aprendimos, invertimos y fuimos transformando nuestra manera de entender el negocio”, señala Lantermino.
La nueva etapa plantea un cambio de concepto. “Hoy estamos iniciando una de las etapas más importantes de esa historia: la evolución de un shopping tradicional hacia un centro urbano”, sostiene.
La propuesta integra comercio, gastronomía, oficinas, servicios, espacios abiertos, entretenimiento y comunidad.
Para Lantermino, la permanencia durante tres décadas también dejó una enseñanza fundamental.

“La vigencia no está garantizada por la historia”, asevera.
Por eso, considera que mantener la relevancia exige “transformarse permanentemente, entendiendo cómo cambian las personas, la ciudad y las formas de consumir y relacionarnos”.
Esta evolución también modifica la mirada de Penta sobre el desarrollo inmobiliario. “Ya no miramos solamente los metros cuadrados comerciales de un shopping, sino todo el ecosistema que podemos generar alrededor de él”, explica.
La experiencia acumulada en estas tres décadas será, además, una referencia para los próximos proyectos de la compañía.
“Mariscal nos enseñó, sobre todo, el valor de pensar a largo plazo”, destaca Lantermino.
“Estamos pasando de desarrollar centros comerciales a desarrollar espacios de ciudad”, agrega.
Y allí vuelve a encontrarse el origen con el futuro. “Penta nació para desarrollar Mariscal y, tres décadas después, todo lo que aprendimos con Mariscal contribuye a definir el Penta que queremos construir hacia adelante”, declara.
Mariscal también permitió a Penta comprender que la relación con una ciudad debe construirse en el tiempo.
“Hoy sabemos que el éxito de un proyecto no se define únicamente por su tamaño o por su oferta comercial”, sostiene Lantermino.
Para el ejecutivo, un desarrollo debe “ser capaz de generar comunidad, integrarse con su entorno, adaptarse y mantenerse relevante en la vida cotidiana de las personas”.
Ese aprendizaje orienta la próxima etapa de la compañía. “Queremos desarrollar proyectos cada vez más integrados a las ciudades, combinando diferentes usos y generando valor no solamente para nuestros clientes y locatarios, sino también para las comunidades donde estamos presentes”, afirma.
Así, la experiencia acumulada con Mariscal se convierte en una base para una nueva generación de desarrollos. “Mariscal es quizás el mejor ejemplo de esa filosofía”, destaca.
