Esa zona se convirtió rápidamente en uno de los principales polos comerciales y urbanos de la capital.
La inversión inicial rondó los US$ 13 millones, pero el verdadero impacto del Mariscal no puede medirse solamente en metros cuadrados, locales o inversiones.
Su llegada ayudó a transformar la dinámica de Villa Morra y de su entorno.
El crecimiento comercial que se produjo alrededor del centro de compras convirtió el área en una zona atractiva para vivir, invertir, trabajar y emprender.
El propio desarrollo inmobiliario terminó acompañando esa transformación.
La historia institucional del Mariscal destaca una filosofía basada en la relación entre talento humano, locatarios, propuesta comercial y clientes, además de una vocación por acercarse a la comunidad mediante actividades culturales.
Para algunos emprendedores, el Mariscal fue una puerta de entrada, como para Alejandra Burró, quien en 1996 fundó Boarding Pass en un pequeño local del shopping.
Aquel espacio fue el punto de partida de una empresa que creció con el tiempo.

También el arte encontró allí una nueva vidriera. La artista Verónica Torres decidió abrir en 1996 un espacio en el shopping.
Su apuesta era llevar las obras a la mayor cantidad posible de público.
Hay otra historia que resume todavía mejor la capacidad del Mariscal para conectar realidades distintas: el Agroshopping, que nació en 1998 con apenas unas mesas de productores hortícolas. Hoy es una plataforma para decenas de productores y emprendedores.
En estos 30 años, el Mariscal acumuló miles de historias convirtiendo al lugar en parte de la memoria urbana de varias generaciones.
Su propia evolución física refleja ese recorrido. La demanda llevó a ampliar el complejo y conectar nuevos espacios mediante un puente. En 2016, incorporó nuevos locales y un edificio corporativo.

Más adelante, la creación de Plaza Mariscal y Mercado Mariscal abrió el complejo hacia el entorno y generar una relación más fluida con el barrio.
Hoy Mariscal ya no se define únicamente como un shopping, porque reúne el centro comercial, Mariscal Central, Agroshopping, Plaza Mariscal, Centro de Convenciones Mariscal y Atlas Center, ampliando las posibilidades de gastronomía, entretenimiento, negocios, eventos y encuentro.
Por eso, ahora que el Shopping Mariscal pasa a llamarse simplemente Mariscal, el cambio de nombre también puede leerse como una declaración de identidad: ya no se trata solamente de un centro de compras, sino de un espacio urbano que durante tres décadas aprendió a evolucionar junto con Asunción.
