Rochester Laboratorio Color SRL nació en noviembre de 1979 de la mano de don José Domingo Zanotti Cavazzoni y el fotógrafo Raúl Harika. Aquí convino una fórmula perfecta, las dotes del primero, un empresario aficionado a la fotografía como hobbie que trabajaba con su padre, y la habilidad del segundo.
“A su regreso de los Estados Unidos, adonde mi padre había ido enfermo prácticamente en una camilla, él decidió dejar su profesión de abogado y dedicarse de lleno a lo que realmente le gustaba, la fotografía. Eso gravitó para que decidiera fundar la empresa, y viajó a Italia con Raúl Harika para adquirir máquinas automáticas para crear la sociedad”, recuerda su hijo José Alfredo Zanotti Cavazzoni, actual presidente de la empresa.
Al poco tiempo, don José Domingo y su esposa María Angélica Riera deciden comprar la parte de su socio e invitan a su hijo abogado José Alfredo a formar parte de la empresa.
Cuando su padre va como embajador a Italia en 1991, José Alfredo se hace cargo de la firma y empieza la expansión con la primera sucursal en Villa Morra. Se incorpora su hermana Laura y actualmente se mantiene la tradición de empresa familiar con los demás hermanos e hijos. Rochester se expandió y tiene diez sucursales.
Una de las mayores innovaciones que incorporó Rochester es el revelado de fotografías en colores, que anteriormente se hacía solo en Panamá o Estados Unidos. “Había que enviar por correo el rollo con un cheque de cuatro o siete dólares que se adquiría en Mennotour y al cabo de 30 días recibía de nuevo con un rollito de regalo. Se enviaba a revelar en Rochester Photo Service, en la ciudad de Rochester, donde estaba la sede de Kodak”, sigue relatando el presidente de la firma al destacar que con Rochester las fotos estaban listas en una semana.
Luego vino otra revolución en los años 90, cuando Rochester empezó con el revelado en una hora. “Sacamos el aviso un Domingo de Pascua en ABC. Al día siguiente se nos llenó de gente. Los primeros que llegaban se llevaron su revelado en una hora, pero después, por la cantidad de gente, ya no dimos abasto. Así, fuimos aprendiendo hasta perfeccionar y cumplir con la máxima calidad y mayor rapidez”.
El boom del revelado en una hora hacía que los lunes la gente se agolpara para revelar sus fotos del fin de semana. Solamente había poca gente cuando llovía el sábado o domingo. “Llegamos a revelar 1.000 rollos por día, que era muchísimo. Actualmente, seguimos con los rollos, unos diez, pero solamente como una foto gourmet. Rochester es el único laboratorio que sigue revelando rollos para los pocos que conservan ese gusto”.
