La “tierra prometida” para muchas colectividades de extranjeros

Ciudad del Este es conocida por acoger a numerosas colectividades de inmigrantes que llegaron en busca de un futuro mejor. Los extranjeros destacan la libertad para expresar libremente su cultura y creencias en un ambiente de cordialidad. Son parte activa del crecimiento de la capital esteña.

La mezquita Alkhaulafa Al-Rashdeen donde realiza su culto religioso la comunidad árabe-islámica en Ciudad del Este.
La mezquita Alkhaulafa Al-Rashdeen donde realiza su culto religioso la comunidad árabe-islámica en Ciudad del Este.

Los diferentes grupos de inmigrantes participan activamente de las diversas actividades comerciales, sociales y culturales de Ciudad del Este y otros distritos del Alto Paraná. En la zona están radicados brasileños, argentinos, chinos, árabes, hindúes, coreanos, taiwaneses, japoneses y ciudadanos de otras nacionalidades con sus descendientes ya nacidos en Paraguay, que desarrollan sus actividades religiosas, culturales y comerciales libremente, en un ambiente de armonía y respeto.

También permite que en Ciudad del Este los turistas puedan saborear un exquisito sushi tradicional de Japón, shawarma (lomito árabe) o una suculenta “feijoada”. Comidas brasileña, india, japonesa, coreana, argentina, española o mexicana son algunas de las opciones.

Unas de las comunidades más numerosas y activas es la de la República de China (Taiwán), que se destaca por obras de caridad, asistencia a personas de escasos recursos económicos, otorga becas y otros beneficios.

José Wang, integrante de la Asociación de la República de China (Taiwán) en Ciudad del Este, destacó el trato cordial que su comunidad recibe de los esteños, además del intercambio cultural con los paraguayos.

“Nos sentimos muy a gusto porque la población es muy amable, no es racista, que es esencial. Somos mucho más aceptados acá, en comparación con los otros países; poco a poco vamos adoptando la costumbre paraguaya y viceversa”, explicó Wang.

Contó además que llegó a esta zona en el año 1999 en busca de oportunidades. Primeramente vivió por algunos años en la capital del país, Asunción. “Vine por una cuestión laboral, para todos nosotros Ciudad del Este es una tierra prometida, una tierra virgen; hay tantas cosas que descubrir y explotar”, expresó.

Añadió que a raíz de la crisis que afecta actualmente al comercio, muchos de sus compatriotas decidieron invertir en el rubro industrial.

“Hay muchos taiwaneses que se dedican al comercio y a raíz de la recesión económica global, optaron por invertir en el ámbito industrial”, comentó.

Mezquita

La comunidad árabe-islámica es otra colectiva de inmigrantes y descendientes arraigada en Ciudad del Este. Desde hace cuatro años cuentan con la mezquita Alkhaulafa Al-Rashdeen. La sede religiosa tiene dos niveles; para los varones cuenta con una capacidad de 500 personas y para las mujeres, con 150 personas.

También tiene una biblioteca que puede albergar hasta 100 personas y tiene 10.000 libros referentes a la cultura islámica.

El templo está ubicado sobre la avenida Alejo García, en el barrio Catedral. Su construcción demandó 1 millón de dólares. El imponente edificio se construyó con aportes de musulmanes que viven en la capital del Alto Paraná y en Foz de Yguazú, Brasil.

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