En el corazón de Itapúa, Encarnación, una ciudad que celebra sus 411 años de historia, se encuentra una de sus industrias más emblemáticas: Industrias Studenko, un nombre que ha acompañado el crecimiento económico y social de la región desde mediados del siglo XX.
La historia de la empresa comienza en 1950, cuando Kuprian Studenko, inmigrante llegado al Paraguay junto a su familia, inició un pequeño emprendimiento artesanal. Con la ayuda de su hijo Miguel, recorría la ciudad en bicicleta para vender sus productos. Ese espíritu emprendedor, basado en esfuerzo y valores familiares, se mantiene vivo hasta hoy. Durante la década del 90, Studenko logró consolidarse a nivel nacional, expandiendo su presencia desde Encarnación hacia Asunción y otras zonas del país. Actualmente, cuenta con centros de distribución en distintos puntos estratégicos, lo que le permite llegar de manera más directa a sus clientes.
La importancia de la industria local es un eje central para la empresa. En el rubro de embutidos y cárnicos, la cadena productiva involucra desde la agricultura hasta la cría y engorde de animales, generando empleo y dinamismo económico.

Creciendo con Encarnación
En este sentido, Studenko representa no solo una fuente de trabajo directo para unas 150 personas, sino también un impacto indirecto que beneficia a más de 200 familias vinculadas a la cadena de producción. Entre sus productos más reconocidos se destacan el pepperoni y la panceta ahumada, que se han ganado un lugar en la mesa de muchas familias paraguayas gracias a la calidad, el sabor y la confianza construida a lo largo de los años.
El futuro de la empresa se proyecta con ambición: la instalación de una nueva planta, cuya construcción se prevé finalizar en un plazo de 18 a 20 meses, y la apertura hacia la exportación, con el objetivo de llevar la marca a nuevos mercados internacionales. Más allá del crecimiento, Studenko mantiene firme su esencia como empresa familiar, comprometida con la calidad y el trabajo bien hecho. En palabras de sus representantes, el deseo es seguir acompañando el desarrollo de Encarnación, aportando al progreso de una ciudad que se ha transformado en un polo turístico y comercial, pero que aún conserva en su tejido productivo a industrias tradicionales como la suya.
En definitiva, Industrias Studenko es un ejemplo de cómo la perseverancia, la innovación y la fidelidad a los valores fundacionales pueden convertir un emprendimiento artesanal en un símbolo de identidad y desarrollo para toda una comunidad.

