Día de la Pasta

Cercanía importante entre vino y pasta

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Alejandro Sciscioli, sommelier.
Alejandro Sciscioli, sommelier.

“Para elegir el vino correcto para un plato de pastas debemos tener en cuenta qué estilo de pasta tenemos, si son pastas con o sin relleno”, explica el sommelier Alejandro Sciscioli.

Sabemos que el vino es ideal para acompañar un plato de pastas. ¿Pero qué elegir para un buen maridaje? “También otro tema fundamental es la salsa”, señala Sciscioli. “Pero en general podríamos hacer las siguientes recomendaciones. Por ejemplo, vinos blancos, espumosos e inclusos rosados, para pastas que tienen salsas con picantes. Por ejemplo, la famosa putanesca o también hay pastas que se hacen solamente con un poco de aceite de oliva y pepperoni, al haber ahí picantes, los taninos van a desentonar y lo mejor es que se piense en vinos blancos, rosados y espumosos”, sugiere el sommelier.

En la misma línea, para las pastas con salsas que incluyen quesos, como los ravioles y sorrentinos con rellenos de queso ricota, o la famosa ricota y acelga.

“Si también tenemos, por ejemplo, estas salsas con frutos de mar, allí lo mejor será evitar los vinos tintos, tal vez un pinot noir, y ahí otra vez vinos blancos, rosados y espumosos”, recomienda.

Para las salsas rojas, Sciscioli aconseja pensar en vinos tintos. “De repente, una salsa roja más fileto, suave que no tiene mayores complejidades, que tampoco tiene tantas especias, va ir bien con algún sangiovese, con un malbec, pero si tenés una salsa roja con mucho cuerpo, con más intensidad, con más especias, podemos pensar en cabernet o syrah. Hay salsas que se les agrega carne, como la famosa boloñesa, que tiene carne molida; para esa sí necesitamos un vino tinto con un poco más de cuerpo, como un malbec, tal vez con algo de crianza en barrica o cabernet sauvignon, un tanat puede andar muy bien con ese estilo de salsas”, detalla Sciscioli.

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El sommelier comenta que una de las primeras cosas que se destacan cuando se ve el tema de maridajes son los maridajes regionales. “Es decir, la comida de una zona con los vinos de una zona por lo general siempre van bien y en ese sentido las pastas y el vino no pueden andar mal, porque el país de la pasta es Italia y el país del vino es Italia, más allá de la tradición francesa. Recordando también que uno de los nombres de Italia en la antigüedad era Enotria, es decir, la tierra del vino. Hay una cercanía muy importante entre el vino y la pasta, sin lugar a dudas”, destaca.