Así, el peluquero del rey pasó de ser plebeyo a estar a la altura de los caballeros, jueces, médicos y magistrados. En los siglos siguientes hubo barberos y peinadores que se encargaban de afeitar, teñir, peinar y arreglar las uñas de los varones. Estaba prohibido que un peluquero arreglara a una mujer. Si esto ocurría la mujer recibía un castigo. La historia menciona también las proscripciones del Concilio de 1605 que prohibía a los hombres arreglar el cabello a las mujeres, y condenaba a las mujeres que contravinieran esta prohibición. No obstante, antes del reinado de Luis XIV, hubo algunos peluqueros con fama de artistas a los que acudían damas para hacerse peinar. Los grandes señores confiaban el cuidado a sus ayudas de cámaras, y los peluqueros debían conformarse con cortar el cabello a la gente del pueblo. Es entonces que aparecen los peluqueros de señoras, profesión que, según ellos, pertenecía a las artes liberales, mientras que la de simple tensor a las artes mecánicas.
24 de agosto de 2017 - 22:08
Un poco de historia acerca del noble oficio de peluquero
Este artículo tiene 8 años de antigüedad