Un poco de historia acerca del noble oficio de peluquero

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Este oficio antes era ejercido solo para la nobleza que en el siglo XIII utilizaba en Europa, sobre todo en Francia, grandes pelucas. En esa época, el peluquero era varón y se encargaba de mantener las pelucas, no el cabello natural. La fecha elegida es el día en que se santificó al rey Luis IX de Francia, quien durante su gobierno, entre 1261 y 1270, jerarquizó a su peluquero a quien declaró hombre libre.

Así, el peluquero del rey pasó de ser plebeyo a estar a la altura de los caballeros, jueces, médicos y magistrados. En los siglos siguientes hubo barberos y peinadores que se encargaban de afeitar, teñir, peinar y arreglar las uñas de los varones. Estaba prohibido que un peluquero arreglara a una mujer. Si esto ocurría la mujer recibía un castigo. La historia menciona también las proscripciones del Concilio de 1605 que prohibía a los hombres arreglar el cabello a las mujeres, y condenaba a las mujeres que contravinieran esta prohibición. No obstante, antes del reinado de Luis XIV, hubo algunos peluqueros con fama de artistas a los que acudían damas para hacerse peinar. Los grandes señores confiaban el cuidado a sus ayudas de cámaras, y los peluqueros debían conformarse con cortar el cabello a la gente del pueblo. Es entonces que aparecen los peluqueros de señoras, profesión que, según ellos, pertenecía a las artes liberales, mientras que la de simple tensor a las artes mecánicas.