“Chortitzer, en las últimas décadas y también mucho más aún en la actualidad, ha jugado un papel muy importante en la generación de valor agregado en el Chaco Central”, afirma. Se refleja en los lácteos Trébol, el frigorífico y la fábrica de balanceados, e inversiones en soja maíz, sésamo, chía, canola y algodón.
Todo este trabajo posiciona a las industrias como motores principales en cuanto a la generación de mano de obra digna y formal, sostiene Toews. El desafío nacional, no obstante, es “seguir expandiendo la base productiva y expandiendo también los diferentes rubros”.
La cooperativa busca acercar su oferta. “Estamos generando, digamos, acortando las distancias entre productor y consumidor final”, explica, al mencionar su red de locales.
En el ámbito internacional, identifica al tipo de cambio como “el desafío mayor”, porque incide sobre productores, exportadores y operaciones ligadas a precios. Considera fundamental sostener eficiencia y competir bien.
Por otro lado, la ruta Bioceánica suma expectativas. Aunque admite que todavía es difícil medir su impacto, Toews prevé oportunidades para hotelerías, talleres, estaciones de servicio y centros logísticos.
“El desafío acá es poder participar, dirigir, liderar esta corriente, esta tendencia y esta expectativa que genera la ruta Bioceánica”, concluye.
