Convertir una misma materia prima en múltiples productos es la esencia del modelo industrial de Inpasa. La empresa fortaleció en los últimos años su esquema de biorrefinería para aprovechar integralmente los cereales y la caña de azúcar y generar mayor valor a partir de la producción agrícola.
El portafolio incluye etanol anhidro e hidratado, biodiésel, azúcar Crystal, aceite de maíz bruto, glicerina y FortiPro, un DDGS de alto valor nutricional destinado a la alimentación animal. También desarrolla IOP e IOM, soluciones para aplicaciones agrícolas.
“Se incorporaron nuevos procesos y se ampliaron líneas como biodiésel, aceites vegetales, aceite de maíz, glicerina y FortiPro”, explica Richard Rodríguez, supervisor de Marketing de Inpasa. Paralelamente, la compañía avanzó en automatización, monitoreo de procesos en tiempo real, eficiencia energética, tratamiento de efluentes y aprovechamiento de biomasa.
La estrategia responde a una visión de largo plazo. “El objetivo no es obtener un único producto. A partir de los cereales y la caña de azúcar se generan biocombustibles, alimentos, aceites, nutrición animal y soluciones para el sector agrícola”, destaca Rodríguez.

Las inversiones son constantes y apuntan a modernizar las plantas, ampliar la automatización, optimizar energía, vapor y agua y fortalecer la capacidad productiva y logística. Otro hito fue la obtención de la licencia Marca País Paraguay.
El alcance del modelo
La dimensión de las operaciones refleja el alcance del modelo. En Paraguay, Inpasa procesa anualmente 1.168.000 toneladas de cereales y produce unos 511 millones de litros de etanol, 348.000 toneladas de FortiPro, 73 millones de litros de biodiésel y unas 56.000 toneladas de azúcar Crystal. Además, utiliza más de 830.000 toneladas de biomasa por año y destina aproximadamente 6.500 hectáreas a la producción de caña de azúcar.
La integración con el campo es otro componente central. La firma adquiere maíz y sorgo de productores y proveedores nacionales, generando una demanda estable. En la cadena de la caña de azúcar combina producción propia con una estructura que integra preparación del suelo, cultivo, cosecha, transporte y procesamiento.

El vínculo no termina en la compra de materia prima. FortiPro, IOP e IOM permiten devolver valor al campo. Así, la compañía busca cerrar un circuito en el que el campo abastece a la industria y esta devuelve energía, nutrición y soluciones para fortalecer nuevamente la actividad.
Un gran generador de empleo
Inpasa cuenta con alrededor de 900 colaboradores directos en Paraguay y genera empleos indirectos vinculados con producción agrícola, transporte, mantenimiento, construcción y proveedores. Unos 500 camiones forman parte del movimiento logístico asociado a sus operaciones.
La empresa cuenta con dos unidades industriales en Paraguay: una en Nueva Esperanza, Canindeyú, donde comenzó su historia, y otra en Guajayvi, San Pedro. El mercado paraguayo es prioritario, con clientes de los sectores de combustibles, industria, ganadería, agricultura y alimentación.
La escala productiva permite atender mercados externos. Inpasa llega a Brasil y Uruguay, además de destinos en Europa y Asia, según el producto y las habilitaciones. La estrategia es fortalecer su participación local y diversificar destinos para el etanol, biodiésel, DDGS, aceites y otros derivados.

Nacida en Paraguay en 2006, la compañía llevó su experiencia industrial más allá de las fronteras. Actualmente cuenta con 10 unidades industriales: dos en Paraguay, seis operativas en Brasil y otras dos en construcción en ese país. La expansión refuerza su presencia como productora de etanol de granos en América Latina.
“Más allá de las cifras, nuestro mayor aporte está en demostrar que Paraguay puede transformar su producción agrícola, desarrollar tecnología, generar energía renovable y competir en mercados internacionales”, resume Rodríguez.
