La industria de la construcción paraguaya atraviesa una etapa de recuperación moderada y encuentra nuevas oportunidades tanto en el sector privado como en la inversión pública. Para el presidente de la Cámara Paraguaya de la Industria de la Construcción (Capaco), Ing. José Luis Heisecke, el escenario permite mirar con optimismo el cierre de 2026 y las posibilidades de expansión del rubro.
En el ámbito privado, el dinamismo se concentra principalmente en desarrollos inmobiliarios, viviendas y nuevos proyectos industriales y logísticos. “Hay inversión y vemos oportunidades interesantes para seguir creciendo”, destaca Heisecke, quien considera que existe espacio para que la actividad continúe ampliándose.
La obra pública también muestra avances, particularmente a partir de la regularización de parte de los pagos pendientes.
Para consolidar esta recuperación, el sector considera importante mantener un flujo sostenido de pagos, pero sobre todo de inversión y una cartera de nuevos proyectos que permita dar continuidad a las obras del Estado.

Es que Paraguay mantiene importantes necesidades de infraestructura, lo que representa al mismo tiempo un amplio campo de oportunidades para la industria.
Además de los grandes corredores viales, Heisecke destaca la necesidad de avanzar en agua y saneamiento y en caminos transitables durante todo el año en el interior del país. Estas inversiones –señala– tienen un impacto directo en la producción, la calidad de vida y el desarrollo de las comunidades.
Con este escenario, Capaco mantiene una expectativa de crecimiento del 3,5% para el sector al cierre de 2026. La continuidad de las inversiones durante el segundo semestre será determinante para alcanzar esta meta y sostener el ritmo de actividad.
Generador de empleo en toda la cadena

Por otro lado, uno de los principales aportes de la construcción es su capacidad para generar empleo a lo largo de toda la cadena. Cada proyecto moviliza trabajadores, profesionales, técnicos, proveedores, transportistas, subcontratistas y empresas de servicios.
Heisecke añade que los programas de vivienda, además, pueden abrir nuevas oportunidades para pequeñas y medianas empresas constructoras y distribuir la actividad en diferentes puntos del país.
A este escenario se suma una transformación tecnológica que está cambiando la forma de construir. La incorporación de herramientas digitales, nuevos sistemas constructivos, procesos industrializados y tecnologías de planificación exige una actualización permanente de las capacidades del sector.
Para Heisecke, Paraguay tiene una oportunidad para fortalecer su capital humano y preparar a la industria para proyectos cada vez más complejos. Esto implica formar no solo ingenieros y técnicos, sino también mandos medios y trabajadores especializados, como maestros de obra, operadores de maquinaria y soldadores.
“La construcción puede ofrecer niveles de remuneración muy competitivos a quienes cuentan con capacitación y especialización”, resalta. Por ello, considera fundamental que más jóvenes vean al sector como una alternativa de desarrollo profesional.
Articular esfuerzo con el Estado
Según la Cámara Paraguaya de la Construcción, el desafío hacia adelante será articular esfuerzos entre el Estado, las empresas, las universidades y los centros de formación técnica.
Desde el sector están convencidos de que con inversión, innovación y talento, la construcción se posiciona como uno de los sectores con mayor potencial para acompañar el crecimiento económico del Paraguay.
“Necesitamos fortalecer la formación de ingenieros y técnicos, pero también poner mucho énfasis en los mandos medios y los oficios especializados.
Maestros de obra, operadores de maquinaria, soldadores, técnicos y otros perfiles especializados son fundamentales para ejecutar proyectos cada vez más complejos”, puntualiza Heisecke.
