La torre del reloj de la Catedral de San Lorenzo está ubicada en el centro del edificio de estilo neogótico, que de hecho es un atractivo y un patrimonio histórico y cultural que data de principios del siglo XX, aunque su conclusión tardó cerca de 50 años. Este reloj de péndulo con aguja y sonajería perteneció a la Catedral de Asunción donde las primeras campanas se escucharon a las 12:00 del 23 de abril de 1851.
En 1884 se trajo a San Lorenzo y no se tienen datos exactos de cuándo empezó a marcar las horas, pero funcionó hasta 1990, según comentó la doctora María Luisa Brunelli, secretaria de la agrupación de comisiones vecinales “Barrios Seguros”. En el 2007 los integrantes de la organización empezaron a buscar el paradero de la máquina y lo encontraron en un tambor con combustible en un sector del edificio.
La primera restauración total del reloj se hizo con aporte de toda la comunidad se realizó en el 2009 y desde ese entonces no dejó de sonar y de ser asistido por la Comisión Barrios Seguros, presidido actualmente por Zunilda Peña. La última restauración total se hizo hace ocho meses.
El sonido de marcación de las horas puede escucharse en un radio de dos kilómetros cuando el movimiento vehicular es menos intenso, en horas de la noche y madrugada, ya que le colocaron un amplificador de sonidos de varios segundos de duración. El sonido que marca cada 30 minutos es de apenas casi un segundo de duración.
Para su perfecto funcionamiento requiere que cada ocho días se le den cuerdas con una llave especial, además se le aplique aceite y sea objeto de limpieza cada 15 días. Este trabajo es realizado por el esposo de Zunilda Peña, don Juan Miers, o por don Justo Franco, para lo cual deben subir una empinada escalera, en parte de madera y en parte en forma de caracol hecho de material cocido, y que ahora también requieren de restauración al igual que parte del edificio que lo sustenta y que está en estado ruinoso.
La Catedral
Una vez establecida la Villa de San Lorenzo en 1775, los Jesuitas habían erigido una capilla en su honor en el barrio que actualmente se denomina Capilla Cuée. Tras la expulsión de los misioneros hacia 1852 el lugar de oración estaba en estado ruinoso.
La elección del estilo gótico
La construcción de un nuevo templo en la ubicación actual de la Catedral de San Lorenzo comenzó en la última parte del año 1852, pero a finales de la primera década del 1900 se conformó una comisión pro templo ante signos de deterioro de la estructura de la capilla.
El 30 de julio de 1915 son aprobados los planos de la nueva iglesia de la ciudad. El 8 de agosto de 1915 fue colocada la piedra fundamental con presencia del presidente de la República , Eduardo Schaerer; monseñor Juan Sinforiano Bogarín; el cura párroco de San Lorenzo, presbítero José María Giménez, miembros de la comisión pro templo y la ciudadanía.
Cuando la construcción estaba en la etapa de inicio fue nombrado como párroco de San Lorenzo el padre Saturnino Rojas, quien estudió en Europa y durante su permanencia en Bélgica se había vuelto aficionado de la arquitectura gótica de ese país. Aprovechando que la construcción del templo estaba comenzando convence a la comisión pro templo cambiar los planos y optar por estilo arquitectónico gótico.
El 11 de junio de 1919 son aprobados los planos y la obra comienza casi inmediatamente, pero tarda casi 50 años en concluir. En 1954, sin estar terminado, el templo es bendecido por monseñor Aníbal Mena Porta, arzobispo del Paraguay y, en 1961, es nombrado párroco el padre Carlos Radice, que estando en el cargo (1961-1969) realizó un arduo trabajo para reunir los fondos mediante campañas de recaudación para terminar la construcción del templo, que se concreta en 1968.
