Ruta de la Fe: Villarrica-Itapé

Santuario de la Virgen del Paso a orillas del río Tebicuarymí, en Itapé, departamento del Guairá, Paraguay.
Santuario de la Virgen del Paso a orillas del río Tebicuarymí, en Itapé, departamento del Guairá, Paraguay.Archivo, ABC Color

El distrito más antiguo del Guairá, Itapé, se asentó en forma definitiva en su lugar actual en 1682. A 341 años de su fundación, se comunicará próximamente a través de rutas asfaltadas con algunos distritos. Entre los tramos a ser pavimentados están Boquerón-Itapé-Coronel Martínez (28,06 km); Villarrica-Itapé, Ruta de la Fe (17,127 km) y Ruta del Progreso (20,4 km).

Recordemos que hace 61 años se terminó el camino terraplenado del tramo Villarrica-Itapé, llamado Ruta de la Fe. Durante siglos, Itapé padeció incomunicación, hambre, abandono; prácticamente era, hasta hace poco, un pueblo olvidado por las autoridades de turno. De eso dejaron constancia, entre otros, Félix de Azara (1784), M. J. Forgues (1872), los mendigos ingleses (1873).

En 1784, cuando llegó a Itapé, Azara desnudó la cruda realidad: «los peones diciéndome que morían de hambre y que en el Pueblo no había gente ni que comer (sic)…». A la sazón, se trasladó inmediatamente a Villarrica por el camino que denominamos Ruta del Progreso para conseguir bastimento para los habitantes hambrientos.

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Tierra bermeja

Hasta hace poco, Itapé no tenía buenos caminos que lo comunicaran con otras zonas ni, sobre todo, con la ciudad de Villarrica, capital del cuarto departamento. Por generaciones, los itapeños solo viajaban a pie, a caballo, en mula, en transportes de tracción a sangre o en canoas por el río Tebicuarymí. Según Azara, en 1785 había «siete carretas y 55 bueyes en Itapé».

El cuasi aislamiento siguió hasta la visita de la imagen de la Virgen de Caacupé en 1954, concretada gracias a Ricardo Garay, Cáceres Zorrillas, monseñor Agustín Rodríguez, entre otros. El primero costeó con sus propios recursos económicos el avión para el traslado de la imagen a Itapé, el segundo gerenció ante el jefe de las Fuerzas Armadas, el general Mario Coscia, que aportó lo suyo. El presbítero Vicente Arzamendia hizo su parte para cortar la gruesa y dura soga del ancla que mantenía postrados a sus feligreses ante las miserias y las incomunicaciones. Tuvo que hacer entrevistas y antesalas y labrar solicitudes. Con el apoyo del doctor Vacchetta Peralta, que lo hizo llegar a las autoridades de la zona, el proyecto del camino de Villarrica a Itapé no fue «cajoneado» y se conformó la comisión Pro-Camino Villarrica-Itapé en los primeros meses de 1957. Su objetivo principal era unir el centro de Villarrica con el Paso de la Virgen en su día, el 18 de diciembre.

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La comisión fue reconocida por Decreto-ley 26.758 del Poder Ejecutivo el 11 de mayo de 1957. Estuvo integrada de la siguiente manera: Presidente, general de división Demetrio Cardozo, jefe de II Región Militar; Vicepresidente, inspector general Críspulo Sánchez Giménez, delegado de gobierno; Secretario, doctor Ramón Velilla Silveira; Miembros, doctor Miguel Vacchetta Peralta, presidente del Rotary Club, y Ataliva Araujo, intendente municipal de Villarrica. Con esta comisión colaboraron los señores Alcibíades Bordón, presidente de la JVR, los coroneles Justo Morel Leiva y Delio Arce Montiel; tesorero, Carlos Cano, encargado técnico de la construcción; y Absalón Boggino, secretario de acta. En la primera etapa, el coronel (SR) Leopoldo González ocupó la vicepresidencia.

Gestiones realizadas

El cura párroco de Itapé, presbítero Vicente Arzamendia, solicitó al presidente del Rotary Club, doctor Miguel Vacchetta, ayuda para la conformación de una comisión encargada de construir el camino. La comisión se conformó en el Centro Español de Villarrica.

El ingeniero Nicolás Duvakin y el topógrafo Antonio Páez fueron los responsables del trazado y el levantamiento del plano del camino.

En diferentes zonas, como Carovení, Itapé Ñu, Itapé, Paso de la Virgen y Félix Pérez Cardozo, se efectuaron ocho grandes reuniones de campesinos para explicar y tratar de conseguir colaboración para desarrollar la obra caminera.

La II Región Militar colaboró con transporte y víveres y construyó el camino alternativo. Sus tropas, con un contingente permanente de civiles (conscriptos viales), abrieron a fuerza de pico y músculos, bajo la dirección del coronel Morel Leiva, Carlos Cano, don Absalón Boggino y el doctor Miguel Vacchetta, el primer camino caminable.

La obra casi se paraliza por el ferrocarril, propiedad de los ingleses, que era un obstáculo vial entre la población del barrio Lomas Valentinas de Villarrica y la de Carovení. Otrora, temían las personas cruzar los rieles del ferrocarril. Ni los militares ni civiles de la comisión se animaron a construir a la altura del cruce ferrocarrilero por lo que el inquieto y colérico Vacchetta Peralta ordenó con vehemencia la movilización de las topadoras para romper los altos diques de tierra y la alambrada que tapaban el paso. Los dueños del ferrocarril nunca reaccionaron.

Se efectuó el cambio de treinta postes telefónicos que quedaban sobre el trazado del camino.

El Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones cedió el uso de las máquinas para la ejecución práctica de la ruta definitiva sobre el trazado de más de 20 kilómetros.

La Comisión Central de Lucha contra Ysaú extinguió centenares de minas de estas hormigas cortadoras a ambos lados del camino.

Se realizaron por intermedio del SEA dos exhibiciones cinematográficas educativas para los agricultores: una en Carovení y otras en Itapé, que fueron posibles gracias a la apertura del camino.

Se distribuyeron volantes pro-camino desde un avión de las Fuerzas Armadas sobre Villarrica, Ruta de la Fe, Itapé, Borja, San Salvador, Yataity.

Las distintas gestiones tuvieron desde un principio difusión en el semanario local El Surco, la Emisora ZP 6 y ZPA 6 Radio Guairá, volantes, circulares y charlas en el campo y en el Rotary Club. La información al público fue responsabilidad del jefe del servicio de la comisión pro-camino, doctor Miguel Vacchetta Peralta, y los grandes colaboradores Elvira Duarte, redactora de El Surco, y Francisco B. Aguirre, director artístico de Radio Guairá.

El apoyo económico del comercio y de la industria no fue suficiente; hubo que pedir más colaboraciones y algunos particulares contribuyeron con dinero y especies.

La comisión afrontó los gastos de combustible, personal técnico, tractoristas, etc., gracias a las contribuciones, por lo que se puede afirmar que esta obra fue realizada con el aporte de la ciudadanía.

Trabajos en el terreno

El replanteo del estaqueado en la línea de trazado estuvo a cargo de Carlos Cano; el corte y quema de malezas, destronque de árboles, mudanza de alambrados, caminos auxiliares para la carreta, loa realizaron los conscriptos viales y los voluntarios.

Adolfo Fernández operó tres máquinas capaces de mover 600 metros cúbicos de tierra en un día.

Dos motoniveladoras trabajaron en los campos de Itapé, tierra dura por la sequía. Con estas máquinas se completaron 12 kilómetros de camino terraplenado de 8 metros de ancho en 10 días de trabajo continuo.

Una máquina topadora trabajó diez días en volteo y destronque de árboles, dejando libre de obstáculos una extensión de dos kilómetros.

Desde el 4 de marzo una motoniveladora terraplaneó las altas y duras tierras rojas de Carovení en una extensión de 3 kilómetros. Esta máquina fue enviada como colaboración por don Ricardo Garay, presidente del Centro Guaireño de la Capital.

Culminación de la obra

El presbítero Vicente Arzamendia y la Comisión Pro-Camino ofrecieron un almuerzo por la culminación de la obra el jueves 6 de febrero de 1958 en el Paso de la Virgen, Itapé, cerca del río Tebicuarymí, a donde se trasladaron las máquinas con sus guiadores. El párroco de Itapé agradeció a todos los presentes, a los que trabajaron y a los que colaboraron. El sueño de los itapeños y villarriqueños fue realizado. Le siguieron en el uso de la palabra el comandante de la Segunda Región Militar, general de División Demetrio Cardozo; el doctor Miguel Vacchetta Peralta, el delegado de Gobierno de la jurisdicción, inspector principal Críspulo Sánchez Giménez; un agrónomo del STICA de apellido Sánchez; el segundo comandante de la Segunda Región Militar, coronel Morel Leiva, y el mayor Rodríguez, jefe del Estado Mayor de la referida guarnición castrense. Finalmente, en nombre de la prensa escrita y oral, se dirigió al público Francisco R. Aguirre.

Han pasado más de 61 años desde la terminación de aquella obra, camino terraplenado, y ahora la Ruta de la Fe está a meses de ser asfaltada, sueño largamente acariciado por los guaireños, y especialmente por los itapeños.

Fuentes

Félix de Azara: Descripción é Historia del Paraguay y del Rio de la Plata (Tomo I), Madrid, Imprenta de Sanchiz, 1847.

-(1904-MDCCXC) Geografía Física y Esfera de las Provincias del Paraguay, y Misiones Guaranís (s/n).

A. R. Barreto: Itapé, por los siglos de los siglos. Asunción, El Lector, 2016.

-«La Virgen del Paso», Suplemento Cultural de ABC Color, 23/12/2018.

-«La fundación de Ytapé (Itapé)», Suplemento Cultural de ABC Color, 4/6/2017.

Mara Vacchetta Boggino: Inconfortable democracia, Asunción, Servilibro, 2007.

Diario El Surco, marzo de 1958.

Diario El País, marzo de 1957.

Diario La Tribuna, mayo de 1957.

barreto26antonio@gmail.com

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