Ciclo Laura Márquez: Testigos

Prosiguiendo con nuestro Ciclo Laura Márquez (1929-2021), compartimos con los lectores una nueva entrega de Testigos, serie, concebida y realizada por Gabriela Zuccolillo, de impresiones, anécdotas, entrevistas, recuerdos, testimonios recopilados directamente de la memoria viva de quienes conocieron a la artista paraguaya fallecida en abril.

Laura Márquez con las Puertas Inútiles.
Laura Márquez con las Puertas Inútiles.

Testigo IV: Jesús Ruiz Nestosa

«La puse ahí, saliendo de esas puertas»

(Entrevista a J. Ruiz Nestosa)

La recuerdo como una mujer muy vital, con mucho ánimo, con mucha pólvora. Muy combativa, que no se acobardaba ante nada. Se llevaba todo por delante y defendía mucho a todo el movimiento que la rodeaba, que fue el movimiento de Los Novísimos, que se unieron, prácticamente, en torno a ella. Yo creo que ella era la voz cantante, la voz más visible, de la gente en torno a ella. Eso es lo que recuerdo de ella.

Hablaba mucho con ella porque yo en esa época tenía una sección cultural en el diario La Tribuna, la primera época en que un diario tenía una página en la que se le entrevistaba a la gente del mundo cultural. Y en ese momento el movimiento que mayor auge tenía era el de los plásticos, que además, estaba muy polarizado, había dos grupos muy claramente divididos. Por un lado estaba el grupo que surgió con Arte Nuevo, estaban Olga Blinder, Josefina Plá, Laterza Parodi y Lilí del Mónico, que capitaneaba Carlos Colombino. Y en el otro grupo, que encabezaba Laura Márquez, estaba Michael Burt, Edith Jiménez, estaban Los Novísimos, ahhh, ¿quiénes más estaban? estaba Hugo González Frutos… y Hermann Guggiari también. Este grupo comenzó a plantear cosas diferentes. Porque hay que reconocer que el grupo Arte Nuevo se fue volviendo un tanto conservador. Y el grupo que encabezaba Laura Márquez, que venía de Buenos Aires y había vivido la experiencia del Di Tella, traía realmente ideas más frescas. Entonces, no es gratuito que se hayan reunido en torno a Laura Márquez, el grupo de Los Novísimos, que es el primer movimiento importante que surge dentro de la plástica paraguaya después de Arte Nuevo. Y yo, por la posición en el periódico, les hacia entrevistas a todos, y ahí la gente hablaba y se contestaban y se planteaban cosas, entonces yo estaba en contacto con toda esa gente. Se ponían muy bravos cuando discutían, las discusiones eran bravísimas y se decían unas cosas… Además, Laura vivía en el centro, en la calle 14 de Mayo, entre Palma y Presidente Franco, al lado de la Casa de la Independencia. Tenía un departamento muy acogedor, era un sitio donde daba gusto estar, y entonces era fácil verla continuamente.

Como yo hacía fotografía, con frecuencia también me pedían que les hiciera fotografía de su obra, ¿verdad? Incluso esa fotografía que se está publicando de las Puertas Inútiles se la hice yo. Se expusieron en lo que era la tienda Rius y Jorba, que se había quedado vacía y se usaba para hacer exposiciones. Una de las exposiciones que se hicieron ahí, pues Laura puso sus Puertas Inútiles, un poco antes o un poco después de la bienal de San Pablo. La puse ahí, saliendo de esas puertas. Era muy innovadora Laura. Su obra fue muy innovadora en ese momento. Y creo que –no sé si voy a decir una barbaridad o no– el auge que vivieron las artes plásticas en ese momento ya no se repitió más. No se repitió más en el sentido de la cantidad de gente que estaba trabajando. No se repitió ni en pintura, ni en teatro ni en literatura, nunca más. Por muchos factores. La dictadura jugó un papel muy importante, porque en ese momento el arte era una manera de resistir, de salvarse del ahogamiento general, pero servía también como un nexo de unión, independientemente de las rivalidades que pudieran existir, tratando de salvar nuestra libertad, y nuestra capacidad de expresarnos libremente. La dictadura era un enemigo común y eso yo creo que es importante.

Era muy combativa, pero siempre estaba de buen humor. No me acuerdo yo haberla visto alguna vez fuera de sus cabales, por decir así. Los ataques que pudiera recibir, los recibía como parte del juego en el que ella estaba inmersa. Además que ella creía en lo que estaba haciendo, estaba convencida de que el camino que eligió era el buen camino. Y después, un buen día desapareció. Se fue a Nueva York. Se fue. Desapareció. Siempre me llamó la atención. Pienso que se hartó del ambiente o vio que aquello se estaba poniendo muy opresivo y que necesitaba salir para continuar haciendo su obra. Eso es lo que yo pienso. Y se fue.

Era muy lúcida. Yo creo, en este momento, tratando de mirar hacia atrás, con objetividad, yo creo que su aporte como persona, como artista y como impulsora de su movimiento, fue muy valioso. Y yo lamento que haya fallecido. Me hubiese gustado verla otra vez y poder hablar con ella, recordar aquellos tiempos y hacer como una especie de evaluación de lo que fue aquello, de lo que quedó, y del papel que nos tocó jugar a todos en ese momento. Es una lástima el silencio que hay en nuestro país en torno a todas las cosas, ¿verdad?

*Jesús Ruiz Nestosa es fotógrafo y periodista. También ha desarrollado una amplia labor en la gestión cultural desde 1960 hasta el presente. Actualmente, reside en España.

*gabrielazf@gmail.com

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