Ciclo Laura Márquez: Testigos

Prosiguiendo con nuestro Ciclo Laura Márquez (1929-2021), compartimos con los lectores una nueva entrega de Testigos, serie, concebida y realizada por Gabriela Zuccolillo, de impresiones, anécdotas, entrevistas, recuerdos, testimonios recopilados directamente de la memoria viva de quienes conocieron a la artista paraguaya fallecida en abril.

Ángela y Laura en la Galería Exaedro.
Ángela y Laura en la Galería Exaedro.Archivo, ABC Color

Testigo IX: Ángela Meaurio

«Hablar con ella siempre era aprender algo»

(Entrevista a Á. Meaurio)

Yo me inicie en 1985, trabajaba en Atención al Cliente en Casa Erna, que tenía enmarcados y galería. Todos llevaban allí sus cosas, ¡sería más fácil nombrarte quienes no! Muchísimos… Y Laura Márquez venía de Nueva York con su maleta llena de obras, y se instalaba luego ahí y trabajaba a la par que nosotros, ¿verdad? Y enseñándonos también, a la vez, cómo manejar, ehh, ella fue la que trajo para hacer los passe-partout biselados, nos enseñaba a hacer eso, trajo las cuchillas, ¡imagínate! Ahí yo veo eso, y aparte nos trae la innovación de usar papeles y tintas libres de ácidos. Con ella yo aprendí a manejar esos materiales.

Ella ya era amiga de doña Erna. Y venía con su marido, con su hermano Carlos. Yo le conocí a su marido, Juan Buján. Él era argentino y pintaba también. Se llevaban súper bien ellos, eran compañeros. «Somos un equipo», decía ella, «formamos un equipo».

Laura fue siempre así, desordenada en sus cosas, dejaba una taza acá, después se iba otra vez. Acá no producía, más bien retocaba cosas que traía. Y yo nunca vi una producción de ella, creo, acá. Ella corregía nomas. Tengo muchas anécdotas con ella. Por ejemplo, vos, cuando más estabas ocupada o corriendo, ella te decía: «Pará. Escuchá esta poesía». Te hacía sentar y escuchar una poesía. Esas cosas eran fantásticas de ella, esa forma de ser, de parar un rato, que la vida no termina ahí. Ese era su estilo. Ella venía cada tres años, por ahí, siempre venía, y me sorprendía con cada cosa... No sé como hacía, pero se acordaba de pequeños detalles. Por ejemplo, de repente te llamaba de Nueva York y te dice: «hoy es el cumpleaños de tu hija». Yo ni siquiera recuerdo que yo le haya dicho cuándo nació mi hija. Esas sorpresas ella te daba en la vida. Era muy cariñosa, muy amorosa, cuando quería.

Yo me reencuentro con ella ya en Exaedro. Ella fue la que me recomendó en Exaedro, le dijo a Lilian: «Te falta acá la mano de Ángela…». Y así llegué. Y ahora hace como 14 años que estoy. Hace 36 años que yo estoy en esto. Y me comentó muchas cosas de su vida allá en Nueva York antes de volver, ya en el 2012, por ahí.

Ay, la extraño a Laura, una persona muy especial, carismática, amorosa, conmigo al menos. Y yo creo que ya no va a volver a haber alguien como ella. Muy especial era, y aparte era muy abierta, yo siempre aprendía de ella algo. Hablar con ella siempre era aprender algo. Me enseñó muchas cosas, en la parte de enmarcados. Ella estaba allí, controlaba todo en sus enmarcados, «hacé esto, hacé de esta forma». Siempre te ayudaba a mejorar…

*Ángela Meaurio se formó en Casa Erna en el oficio del enmarcado de obras y actualmente trabaja en la Galería Exaedro.

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