10 de octubre de 2004 - 09:10
"Astolfo, el romántico"
Este artículo tiene 21 años de antigüedad Cuando me dieron la noticia estaba comiendo un asado en casa de unos amigos. Mi perro se había suicidado. Había nacido con el raro don de la palabra, pues el canino hablaba, sí, hablaba y debo admitir que en un castellano muy culto. Claro que pronunciaba fuerte la erre, pero... eso era un detalle, una nimiedad que uno podía disculpar, ya bastante era que hablara. El tema fue que, siempre se sintió extraño con los demás ejemplares de su especie. Se sentía incómodo. En su familia le ladraban mal por esto.