Cuentos de amor y muerte

Este artículo tiene 15 años de antigüedad

1.- Nelson Rodrigues está considerado como uno de los más grandes dramaturgos brasileros del siglo pasado. Su literatura nos enfrenta a situaciones descarnadas y críticas, del juego manejado por una clase social dominante en Brasil. Su punto de vista es incisivo y cruel como el de un bisturí, que disecciona aspectos delicados de la moral, la ética, la fidelidad y el compromiso.

En seis historias breves, recurriendo a un fino trabajo de orfebrería dramática, el autor entrelaza sentimientos como el amor, la envidia, el deseo y el odio. Nos plantea momentos límites entre las delicadas líneas de la vida y de la muerte. La obra expone situaciones en apariencias cotidianas, encaradas por personajes que constantemente deben buscar su equilibrio entre el plano social y el mundo interior real.

2.- El engaño y la fidelidad es el eje de la obra. Una obra que gira en redondo. Se inicia con la desconfianza y temor celotípico del varón y acaba con una confusión sin nombre de un hombre. Una obra del tormento masculino que empuja y apoya la intrepidez femenina. Una obra que muestra que cuando se habla con el otro del amor no siempre se termina de la mejor manera, paradójicamente pareciera que hasta es mejor no hablar.

3.- El personaje, a mi manera de ver, que organiza la obra es Edgar, el celoso. El que sabe qué desea la mujer supuestamente dice: “Vos sabés que no soy celoso… Sólo tengo celos de una persona: de Odilón. Y nunca te olvides: es un canalla. Tal vez el único canalla vivo de este país… ¡A ustedes las mujeres pareciera que les gustara los canallas!”. Desea ella, según él, un canalla, un sujeto deslimitado; es el fantasma masculino. Con este principio tortura y exige fidelidad a su mujer, pero también empuja a buscar o necesitar ese tipo de sujeto tan temido y adorado por el varón. La obra no pone límite a ese abismo fantasmal masculino.

4.- Escenas extremas señalan de este modo o hacen evidente lo imposible del justo medio, lo imposible del equilibrio firme y constante que existe en la dinámica de la vida amorosa, pero que se pretende anular. Promesas y propósitos del personaje Odaleia revelan estas ambiciones de carácter absoluto que siempre presiona en los centros más inestables de los seres sexuados, así dice por ejemplo: “Yo tengo que encontrar un modo, un medio de probar que le seré fiel siempre. Siempre fiel hasta la muerte. Que no le traicionaré nunca. Le probaré”. Es la ética macho lo que hace pasar al ser en exceso bajo un yugo. Yo sé lo que soy, yo sé lo que digo pareciera decir Odaleia a su partenaire para garantizar tranquilidad.

5.- Sueños como el de Odilón que también pueden ser sueños de una mujer: “Una mujer que ama de verdad, que ama sinceramente, comienza por no tener amor propio. Con amor propio no hay amor”, son los sueños de hacer, llegado el caso, a que la mujer se vacíe de todo como prueba de amor y así el dominio imaginario. Son los sueños de la posición subjetiva celosa. El hombre fiel nació muerto, la mujer fiel nació muerta dicen los personajes en el trascurso de la obra y es sorprendente porque la fidelidad en la vida no existe, en primer lugar porque el no —todo caminar en la relación de pareja por el goce fálico, pues al decir de Lacan existe en la mujer un goce no-todo fálico que llama goce suplementario refiriéndose a goces, como por ejemplo, los goces místicos, siempre queda desde la posición macho (tanto para hombres o mujeres) un punto estructural de infidelidad que se busca segregar y por otro lado la fidelidad más primaria o fundamental sería la fidelidad al deseo del sujeto.

6.- Es una obra que en pasajes se puede escuchar el masoquismo femenino tan despreciado, desconocido, devaluado o ignorado. Muestra también la blandura y el descompromiso, que genera culpa, del sujeto que termina enloqueciendo al otro. Las escenas pasan rápidas, los diálogos también. El espectador tiene que desenchufarse para volver a conectarse muchas veces y seguir un hilo que se repite en el interior de cada uno.

Es una obra para volver a ver los hilos que se van zurciendo en cada encuentro amoroso.

7.- Participaron, bajo la dirección de Agustín Núñez, Joaquín Díaz Sacco, Belén Manchini, Nathalie Lange, Marta Flores, Elsy Vera, Lily Seiferheld, Lucia Valdez, Maureen Coscia, Félix Medina.

Genaro Riera Hunter

Ágape Psicoanalítico Paraguayo