Los músicos de la Orquesta de UniNorte han ingresado por concurso internacional, como los del resto de las Compañías de UniNorte, para albergar a 200 artistas, técnicos y maestros de Alemania, Argentina, Brasil, Bulgaria, Chile, Cuba, España, Estados Unidos, Filipinas, Francia, Inglaterra, Italia, Japón, Líbano, Paraguay, Perú, Rusia, y Uruguay.
El director Diego Sánchez Haase entendió profundamente la ingeniería interna de las obras interpretadas. Junto al gran maestro, brillaron otras estrellas, como el violinista argentino Alejandro Drago, y la pianista paraguaya Nathaly Gustafson, formada en las mejores universidades de Estados Unidos y Alemania. En "Don Juan", poema sinfónico, Op. 20, de Richard Strauss (1864-1949) interpretada en primera audición en Paraguay Drago demostró su virtuosismo, y su capacidad de transmitir todas las sutilezas de la obra que relata anécdotas del personaje seductor y libertino que le da nombre, con enorme riqueza de timbres sonoros. El violinista, que habla diez idiomas, egresado de la Academia Chaikovsky de Moscú, y actualmente catedrático en los Estados Unidos, acompañó desde su génesis a la Orquesta de UniNorte, como jurado del concurso internacional que seleccionó a los integrantes primigenios de la agrupación sinfónica en 2001, y participó en el primer concierto ofrecido por el entonces novel elenco en ese año, igual que en 2004, y en 2006.
Nathaly Gustafson, desde su anterior residencia en Estados Unidos, viajó a Paraguay para actuar en diversas temporadas y grabar discos con la Orquesta de la Universidad del Norte. En 2007 concluyó su licenciatura en música en el país del Norte con calificación suma cum laude, y en 2008 se estableció en Paraguay. La prodigiosa y fina dama, con visible convicción fue la solista de piano del Concierto para piano y orquesta Nº 5 en mi bemol mayor, Op. 73, de Ludwig van Beethoven (1770 -1827), que combina magistralmente el virtuosismo del piano con el carácter sinfónico de la orquesta.
El modelo implantado por Mozart establecía que la orquesta exhibiese el tema de la obra al principio, y reservase para el final el lucimiento del solista. En "Emperador", Beethoven quiebra el paradigma, asignándole al piano la introducción temática, a partir de tan solo un acorde inicial de la orquesta. La obra empieza pues, con dificultades extremas para el piano. Y, como después de demostrada la destreza del solista no tendría atractivo asignarle algo fácil, las exigencias permanecen durante el extenso desarrollo de toda la obra. Tiene gran mérito quien puede ejecutarlo de principio a fin, con la seguridad de Gustafson, que no en vano arrancó interminables y estruendosas ovaciones del público, que la obligó a saludar varias veces.
La monumental Sinfonía Nº 3 en fa mayor, Op. 90, de Johannes Brahms (1833-1897) demuestra que Brahms también podía componer en forma cíclica y en construcciones leitmotívicas. En homenaje a Wagner, un pasaje de transición evoca el canto de las sirenas de la ópera Tannhäuser. En Paraguay no abundan los buenos ejecutantes de instrumentos de viento. Salvo el clarinetista José Cabrera y la flautista Karina Vera Díaz, todos los vientos de la Orquesta de UniNorte son maestros extranjeros. Uno de ellos es el búlgaro y primer corno Dimitar Yuriev Diamandiev, quien con increíble virtuosismo se lució ampliamente a lo largo de todo el espectáculo. Los cornos, y los vientos en general, fueron fundamentales en el tercer movimiento de la obra de Brahms, la obra de Strauss, y la de Jean Sibelius (1865-1897), "Finlandia", poema sinfónico, Op. 26, la obra más popular y grandiosa del programa, así como la que mayor impacto provocó en el público con su sobrecarga de tensión, que llenó el ambiente de interesante acústica con sus revestimientos de madera, e hizo explotar el Municipal en gritos y vítores.