9 de marzo de 2026
A los fines didácticos, debemos interactuar (necesariamente) con los últimos informes que han revelado aquellos “ataques cibernéticos” que resultaron como una constante ante el desarrollo económico–financiero a nivel global y regional, lo cual se enlaza (igualmente) con todo el sistema transaccional, creando pérdidas monetarias a una gran cantidad de empresas/sociedades. Es que una de las cuestiones más afectadas es la confianza empresarial, por lo que las Unidades de Inteligencia Financiera (UIF) se han enfocado en la prevención y el combate (directo) del lavado de activos así como del financiamiento del terrorismo.

Hace poco leí un eslogan de una aseguradora en un país centroamericano que decía: tu seguro que te acompaña en tu estilo de vida. Parece mera pieza de marketing, pero pensándolo bien es el futuro del seguro. Y es que el futuro del seguro no estará en la modernización de las pólizas como documentos abstractos que se utilizan únicamente cuando ocurre un siniestro, sino en conductas asegurativas capaces de acompañar a las personas y organizaciones en su vida diaria, anticipando riesgos y promoviendo decisiones más seguras y saludables. En este escenario, las pólizas no van a desaparecer, pero dejarán de ser el centro de la propuesta de valor. Lo decisivo será la capacidad de comprender y acompañar los hábitos de los asegurados dentro de plataformas dinámicas.
Uno de los aspectos que más interrogantes se genera en el mercado asegurador es el incremento de primas al momento de la renovación. A menudo, asegurados y empresas perciben esos ajustes como decisiones discrecionales o meramente comerciales. Sin embargo, en la mayoría de los casos, el aumento de la prima responde a un factor técnico central: la siniestralidad registrada durante el período de cobertura.

Las mujeres del Paraguay ganan en promedio casi un 30% menos que sus pares masculinos, pese a que los superan ligeramente en años de estudio, reveló esta semana el Instituto Nacional de Estadística (INE) del país suramericano, que el martes último conmemoró el Día de la Mujer Paraguaya. En concreto, según un despacho de EFE, las mujeres paraguayas ingresan una media de G. 2.772.000 o US$ 430 frente a los G. 3.815.000 (que equivalen a unos US$ 592 a la tasa de cambio actual) que perciben los hombres en el mercado local, lo que supone un 27,34% menos, aunque ellas en promedio se educan unos 10,3 años contra los 10,1 de ellos. “Los motivos pueden ser muchos”, dijo a EFE el director nacional del INE, Iván Ojeda, al tratar de explicar la brecha, que cobra notoriedad cada 24 de febrero, cuando se recuerda la primera Asamblea de Mujeres Americanas de 1867.
Indudablemente, existen nuevos lineamientos en la región que exigen un programa más profundo contra el injusto económico transnacional, a partir de un enfoque específico que potencia la oposición a todo tipo de “beneficios ilícitos” que resulten obtenidos (por agentes) envueltos en actividades irregulares, pues bien, se ha vislumbrado la esencia negativa de la “piratería marítima”, que afecta directamente al sector económico-marítimo, por lo que ocupa un paradigma dentro de los estándares del Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI) al momento de exigirse que el lavado se aplique al mayor rango posible de delitos precedentes (Recomendación 3); así como la admisión en el glosario de “categorías designadas de delitos”, del “piracy” (piratería), de forma separada, al “counterfeiting and piracy of products” (falsificación y piratería de productos).