Clase media y desaceleración económica: ¿qué hacer para mantener el consumo e impulsar la expansión?

La definición de la categoría de clase media varía de acuerdo a las diferentes disciplinas sociales. Para sociólogos y politólogos está determinada por ciertas condiciones de vida como el nivel educativo, el empleo o de la propiedad de bienes básicos duraderos o de una vivienda, mientras que para los economistas se centra netamente en el nivel de ingresos. El FMI clasifica a los grupos sociales de acuerdo a rangos de gastos. Las personas que pertenecen a la pobreza extrema tienen un gasto menor a US$ 1,9 al día y las vulnerables entre US$ 2 y US$ 10,99 al día. En tanto que la capacidad de gasto de la clase media se encuentra entre US$ 11 y US$ 110 al día y la clase muy alta puede gastar más de US$ 110 diarios.

Factores en la emergencia de la clase media
Factores en la emergencia de la clase media

El Fondo Monetario Internacional (FMI) organiza los grupos sociales de acuerdo a rangos de gastos. Las personas que pertenecen a la pobreza extrema tienen un gasto menor a US$ 1,9 al día y las vulnerables entre US$ 2 y US$ 10,99 al día. En tanto que la capacidad del gasto de la clase media se encuentra entre US$ 11 y US$ 110 por día y la clase alta puede gastar más de US$ 110 al día. Estos valores son a paridad de poder de compra (PPC) que ajusta la capacidad de adquisición de un dólar entre países.

El Banco Mundial (BM), por su parte, realiza una clasificación denominada “población vulnerable”, es decir, personas que no están en la pobreza, sin embargo, tienen una alta probabilidad de caer en la pobreza ante una alteración que termine afectando sus ingresos y varían entre US$ 5.50 y US$ 13 por día. Mientras, los hogares considerados dentro de la clase media tienen, en teoría, una baja probabilidad de caer en la pobreza, pero no son ricos. Este grupo genera ganancias entre US$ 13 y US$ 70 por día. Estos valores deben ser aplicados a cada miembro del hogar, por lo tanto, un hogar es de clase media cuando los ingresos disponibles permiten una capacidad de gasto de todos los miembros de la familia.

En el caso de Paraguay, una porción relevante de la clase media puede ser considerada como vulnerable, debido a que su emergencia es reciente, frágil y supeditada a las condiciones económicas. Para comprender el surgimiento de la clase media en Paraguay es necesario repasar los acontecimientos del pasado. Desde el periodo colonial, el país se ha caracterizado por tener una economía basada en la producción agrícola limitada y destinada principalmente al autoconsumo de productos tales como la yerba mate, el tabaco, el algodón, siendo por tanto escasas las vinculaciones al mercado internacional y los ingresos reducidos.

Durante casi todo el siglo XX la población paraguaya fue mayormente rural, con muy escasos esquemas productivos modernos, lo que restringía significativamente los ingresos monetarios, con acentuados niveles de pobreza, principalmente en las zonas rurales donde se concentraba la mayor parte de la población. Por tanto, estas condiciones poco favorables terminaron limitando considerablemente la capacidad de consumo de una parte importante de la población. En contrapartida, las zonas urbanas, especialmente Asunción, Ciudad del Este y un grupo pequeño de ciudades (Encarnación y Pedro Juan Caballero, Villarrica, Filadelfia y Loma Plata), se constituyeron en las últimas décadas en el epicentro de las oportunidades laborales, acompañando el desarrollo del sector terciario. La emergencia de la clase media paraguaya, a diferencia de los otros países, se produjo principalmente como efecto del mercado y no del Estado.

Sin embargo, en las últimas décadas, este esquema sufre profundas transformaciones, anclado en el proceso de expansión económica y donde los sistemas económicos han experimentado un significativo crecimiento. El sector primario (agrícola y ganadero), ha sido clave en esta evolución.

La bonanza expandió el empleo en el sector primario e inyectó un nuevo dinamismo a otros, que hasta ese momento eran marginales, como el de comercio y de servicios.

Incremento de los ingresos

Hasta inicios de la década de 2000, la población paraguaya era mayoritariamente pobre, con niveles de pobreza cercanos al 60% en 2001, para luego, de forma coincidente con procesos económicos regionales y mundiales, comenzar a descender de forma sostenida.

A partir de mediados de la década de 2000, el continuo crecimiento económico se tradujo en el aumento promedio de los ingresos de las familias paraguayas. Por tanto, produjo una disminución muy significativa en los niveles de pobreza y pobreza extrema, especialmente allí donde su prevalencia era histórica: las zonas rurales.

La población que salía de la pobreza se trasladó al nuevo segmento de la clase media. En efecto, por primera vez en la historia económica y social del país, un grupo social lograba incrementar sus ingresos y disponer de un nuevo patrón de consumo, hasta entonces desconocido para una gran parte de la población, sobre todo aquella situada en zonas rurales.

A diferencia de otras sociedades, como por ejemplo la Argentina, donde la clase media tiene más de cien años de antigüedad, el surgimiento de esta clase social en el país generó un dinamismo particular en el resto de los sectores económicos de la mano del consumo. La clase media paraguaya realizó un conjunto de inversiones tendientes a mejorar la calidad de vida. En este sentido, el mejoramiento y equipamiento del hogar ha sido una de las operaciones más significativas.

Los hogares paraguayos se dotaron no solo de los electrodomésticos más modernos, como televisores inteligentes, sino sobre todo de aquellos aparatos que permiten agregar confort a la vida cotidiana. Este fenómeno fue aún más destacable en las zonas rurales del país, que hasta entonces no habían podido equiparse con algunos electrodomésticos básicos como heladeras y lavarropas, por poner solo un ejemplo.

El mejoramiento en la vivienda, en cuanto a materiales del techo, el piso y las paredes, ha hecho progresar la calidad de vida de la población. Otra vez, al observar las estadísticas, se aprecia un buen desempeño de las mejoras implementadas en las viviendas rurales: techos de materiales de mejor calidad, piso mejorado y paredes de ladrillo, principalmente. El acceso a agua potable también favoreció a las buenas condiciones de salud y al ahorro en medicinas para tratar las enfermedades que antes afectaban a esta población. La capacidad de consumo de las familias paraguayas se expandió como ningún otro periodo de la historia del país.

El sector privado ha participado activamente de esta emergencia. Las instituciones financieras proveyeron los recursos, tanto a los consumidores finales como a los emprendedores, generando condiciones favorables para impulsar el crecimiento del consumo, por el lado de la oferta y de la demanda.

La inversión en bienes de capital fue otra de las manifestaciones de la nueva clase media emergente. La adquisición de vehículos particulares, tanto motocicletas como automóviles, se orientó a ampliar los márgenes de libertad de movilidad, atendiendo el muy pobre servicio de transporte público en Paraguay. De igual forma, las inversiones en educación técnica y universitaria fueron una de las mayores apuestas de la población, que utilizó a la educación como trampolín para obtener mejores empleos.

La amplitud de las trasformaciones socioeconómicas generó nuevas fuerzas que terminaron reconfigurando la estructura económica paraguaya. En gran parte como resultado del auge del consumo, los sectores de comercio y servicios incrementaron su participación en el Producto Interno Bruto (PIB), en detrimento del histórico sector primario (agricultura y ganadería).

Un aspecto no menor de la emergencia de la clase media ha sido la baja participación del Estado. En efecto, el surgimiento de la nueva clase no ha sido preparado ni orientado por las políticas públicas, sino guiado, alimentado, dirigido y sostenido, principalmente, por las fuerzas del mercado.

Aunque el progreso social ha sido innegable y apreciable por diversas variables y corroborado por los organismos de cooperación regional, aún persisten grupos sociales que no pueden escapar de la pobreza, incluso con la implementación sostenida de programas sociales como Tekoporã y de Adultos Mayores.

En ese sentido, la experiencia paraguaya demuestra, al contrario de los casos de Brasil y Argentina, donde proporciones importantes de la población en situación de pobreza pasaron a la clase media, la prosperidad de las familias paraguayas ha sido el resultado de la participación del juego económico, cuyo resultado positivo se refleja en el incremento de la clase media.

La clase media en un contexto de desaceleración económica

En los últimos 15 años, la clase media paraguaya ha tenido un crecimiento muy importante. Pasó de 26% a 54% de la población total, representando un crecimiento de 7,3% por año, según datos de la Dirección General de Estadística, Encuestas y Censos (DGEEC).

Sin embargo, desde hace al menos dos años, la economía paraguaya ha disminuido su ritmo de crecimiento, lo que se tradujo en una menor reducción de los índices de pobreza.

En el caso de la clase media, una economía más lenta representa un serio riesgo, por lo que ya se explicaba anteriormente, de que la expansión económica permite mejorar las condiciones de ingresos de las personas.

En la actualidad, la clase media en Paraguay enfrenta una reducción de su poder de consumo, y se posiciona en la frontera de la población vulnerable y pobre, considerando que muchas de estas personas pasaron a integrar la nueva clase por ingresos que no cuentan con las garantías necesarias que les permitan seguir holgadamente integrando este segmento social.

Por ello, el Estado debería ser el principal gestor, impulsor y facilitador de planes y programas sociales y económicos, como una mayor apuesta al capital humano y reglas claras para la atracción de inversiones, las que redituarían en el mejoramiento, sostenimiento y hasta inclusión de nuevas personas a la clase media emergente.

En la actualidad, la clase media en Paraguay enfrenta una reducción de su poder de consumo y se posiciona en la frontera de la población vulnerable y pobre, considerando que muchas de estas personas pasaron a integrar la nueva clase por ingresos que no cuentan con las garantías necesarias que les permitan seguir holgadamente integrando este segmento social.

La expansión económica fue la clave en la emergencia de la clase media en el mundo. En este contexto, nuestro país también ha experimentado un proceso de transformación bien marcado en la segmentación de sus clases sociales, aunque existan discusiones sociológicas y económicas en torno a estos conceptos.

Desde el periodo colonial, el Paraguay se ha caracterizado por tener una economía basada en la producción agrícola limitada y destinada principalmente al autoconsumo de productos tales como la yerba mate, el tabaco, el algodón, siendo por tanto escasas las vinculaciones al mercado internacional y los ingresos. reducidos.

Frágil

En el caso de Paraguay, una porción relevante de la clase media puede ser considerada como vulnerable, debido a que su emergencia es reciente y frágil .

Ingresos

A partir de mediados de la década de 2000, el continuo crecimiento económico se tradujo en el aumento promedio de los ingresos de las familias paraguayas.

Distinto

A diferencia de otras sociedades como la Argentina, donde la clase media tiene más de 100 años de origen, el surgimiento de esta clase generó dinamismo.

Confort

Hogares paraguayos se dotaron no solo de los electrodomésticos más modernos, sino sobre todo de aquellos aparatos que permiten agregar confort.

Fuerzas

La amplitud de las transformaciones socioeconómicas generó nuevas fuerzas que reconfiguraron la estructura económica paraguaya.

Pobreza

Aunque el progreso fue innegable por diversas variables y corroborado por organismos de cooperación, persisten grupos que no pueden escapar de la pobreza.

54%

En los últimos 15 años, la clase media local tuvo crecimiento muy fuerte, ya que pasó de 26% a 54% de la población total, expansión del 7,3% año.

Planes

El Estado debería ser el principal impulsor y facilitador de planes y programas económicos para mayor apuesta al capital humano y atracción de inversión.

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