China y/o Taiwán: desafío del equilibrio comercial y la expansión del mercado

Paraguay estableció relaciones diplomáticas con Taiwán en el año 1957, durante el gobierno de Alfredo Stroessner, quien gobernó entre 1954 y 1989, dentro del marco del lema “democracia sin comunismo”. Actualmente, Paraguay es el único país de América del Sur que mantiene relaciones diplomáticas con Taiwán, en parte por las donaciones y préstamos no reembolsables. No obstante, nuestro país se debe plantear opciones para mantener el equilibrio comercial y expandir su mercado hacia otros horizontes como China Continental, país que cuenta con un enorme potencial.

Comercio China - Latinoamérica
Comercio China - Latinoamérica

Si bien tras el derrocamiento de Stroessner (1989) se han generado acercamientos con China, muchos de ellos propiciados por la Cámara Cultural Comercial e Industrial Paraguayo-China, hasta la fecha se ha reafirmado el reconocimiento de Taiwán como país.

Los vínculos tanto políticos como culturales se han fortalecido y profundizado en estos más de 60 años. De hecho, el semanario británico The Economist, en su edición del 21 de julio de 2018, hace mención de los lazos entre Paraguay y Taiwán. “Ningún lugar en la Tierra está más lejos de Paraguay que Taiwán, su antípoda. Sin embargo, Asunción, la capital de Paraguay en el corazón de Sudamérica, está llena de símbolos de amistad con una isla asiática a 20.000 km (12,400 millas) de distancia”. En la misma publicación se destaca también los recientes acuerdos de apoyo financiero que Taiwán ha otorgado al Paraguay, desde la construcción de 4.500 unidades de viviendas familiares sociales hasta la fundación de una Universidad Tecnológica en Asunción.

Las mencionadas relaciones diplomáticas y comerciales con Taiwán han impedido el relacionamiento de Paraguay con la República Popular China. El gigante asiático se encuentra en conflicto desde 1945 con Taiwán, ya que lo considera una provincia rebelde que pertenece al histórico territorio de China. De hecho, solo 14 naciones, incluida Paraguay, reconocen a Taiwán como un país y no como una provincia.

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En esa línea, China exige a sus potenciales aliados romper relaciones con Taiwán. En los últimos dos años, Panamá y Salvador han sido los países de América Latina y el Caribe en adherirse a China desvinculándose de Taiwán.

El factor económico es uno de los aspectos de mayor relevancia en la intención de establecer relaciones con China, cuyo mercado tiene ingentes necesidades de materias primas, entre ellas soja y carne, que son los principales rubros de exportación de Paraguay.

Los empresarios sojeros y ganaderos presionan para el establecimiento de las relaciones, ya que afirman que les proporcionará oportunidades de vender directamente a los asiáticos. Las condiciones poco favorables para el sector, como los bajos precios de la carne y la soja, refuerzan la necesidad de acceder al mercado de China. De hecho, antes de que se iniciaran las tensiones comerciales entre China y EE.UU., el mercado internacional tenía como referencia de precio la Bolsa de Chicago, entre ellos Paraguay. No obstante, tras estallar el conflicto entre ambas potencias económicas del mundo, Chicago empezó a perder peso como referente de formación de precios para el Mercosur.

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El establecimiento por parte de Estados Unidos de aranceles a las importaciones provenientes de China provocó una caída en los precios de la soja en Chicago. Sin embargo, China se mantuvo pagando precios más altos por la oleaginosa argentina y brasileña.

El producto cárnico paraguayo también se ve afectado por la imposibilidad de acceder al mercado chino. Tras la peste porcina africana, los países del Mercosur, excepto Paraguay, aumentaron su provisión de este bien a China. En efecto, datos de la Asociación de Productores de Carne (APC) revelan que el 75% de las exportaciones de Argentina fueron a China, el 65% del producto uruguayo también al mismo destino, así como el 45% de la carne brasileña; mientras que Paraguay fue el único país que reportó una caída en su volumen exportado, vendiendo incluso por debajo del costo.

Por ello, los sectores agrícola y ganadero abogan a favor de que Paraguay se convierta en proveedor del mayor importador de alimentos del mundo. La apertura de este mercado permitiría acceder a la segunda mayor economía del mundo, con lo que también podría obtener precios competitivos y potenciaría su producción.

Relaciones comerciales con Taiwán

Al observar los tratados comerciales entre ambos países, se destaca que en el año 2017 Taiwán reforzó sus vínculos comerciales con Paraguay, mediante la suscripción de un acuerdo para eliminar los aranceles sobre 54 productos paraguayos.

Pese a ello, las exportaciones de Paraguay a Taiwán, al cierre de setiembre, se encuentran concentradas en carne y despojos comestibles, cereales, semillas y frutos oleaginosos. Además, figuraron productos de origen animal, pieles, cueros y otros productos de menor peso dentro de la estructura de exportación, de acuerdo a datos del Banco Central del Paraguay (BCP).

Por tanto, las exportaciones paraguayas a Taiwán son limitadas. Hasta setiembre de 2019 Paraguay exportaba bienes por US$ 50 millones, que representa solo el 0,8% del total comercializado por el país; mientras que desde Taiwán se importaron productos tales como maquinarias, plástico, vehículos automóviles, además de manufacturas de cuero, hilos y otros productos menos representativos. El total de productos ingresados a Paraguay provenientes de Taiwán alcanzaron un poco más de US$ 31 millones, es decir un 0,4% de las importaciones totales registradas a nivel nacional.

El intercambio entre Paraguay y Taiwán se extiende del área de negocios a lo cultural. En Paraguay existen alrededor de 4.000 ciudadanos taiwaneses con negocios asentados en el país y con inversiones por más de US$ 100 millones, de acuerdo a datos oficiales del Gobierno de Taiwán.

Tras reactivarse la intención de que Paraguay busque sellar relaciones comerciales con China, el embajador de Taiwán en Paraguay, Diego Chou, anunció la posibilidad de aumentar la cuota de importación de la carne paraguaya habilitada por Taiwán. Ahora, Paraguay tiene licencia para exportar 20.000 toneladas, desde las 10.000 toneladas habilitadas hasta el año pasado.

Perspectivas y oportunidades

La inexistencia de una relación diplomática de Paraguay con China imposibilita que su gobierno reconozca los certificados fitosanitarios nacionales para ingresar productos como soja y carne, lo que lleva a Paraguay a exportar este tipo de bienes de forma indirecta.

Así, en el caso de la soja la comercialización se realiza a través de terceros países como Argentina y Uruguay. En estos países el producto ingresa en granos para luego pasar por el proceso de industrialización y ser convertidos en harina y aceite de soja. Finalmente, los mismos son exportados a otros destinos, pero como producto argentino o uruguayo.

Para el Paraguay, sin embargo, China es uno de los principales proveedores de productos de alta tecnología, manufacturas, así como fertilizantes e insecticidas, automóviles, camiones, electrodomésticos. Lo anterior genera que Paraguay posea una balanza comercial deficitaria con China.

La posibilidad de que Paraguay se vincule comercialmente con China mediante sus principales productos de exportación abre un abanico de oportunidades para el sector productivo. China, cuya población total es de aproximadamente 1.400 millones de personas, es el principal importador de alimentos del mundo, ya que dicho país solo puede abastecer al 30% de su población, mientras que el restante lo cubre importando productos de distintas partes del mundo, como de Brasil y Estados Unidos, países considerados con el potencial de producción de alimentos para satisfacer la demanda china, según datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

Actualmente, China paga a Brasil y a la Argentina por la importación de soja y carne bovina entre 10% y 25% más de lo que Paraguay recibe por la comercialización de los mismos productos, pero a otros destinos. En cuanto a la soja, los precios que paga China a Brasil y Argentina son de US$ 31 y US$ 8 por tonelada más del precio al que comercializa Paraguay. La diferencia es del 10% y 2%, respectivamente, conforme a datos del Banco Central del Paraguay y de la Dirección Nacional de Aduanas.

Además, datos de la Cámara Paraguaya de Exportadores y Comercializadores de Cereales y Oleaginosas (Capeco) señalan que China importa por año alrededor de 95 millones de toneladas de soja, volumen que es proveído actualmente por Brasil, Argentina y Uruguay.

La guerra comercial desatada desde hace 15 meses entre China y su principal proveedor de alimentos, Estados Unidos, terminó por beneficiar, principalmente a Brasil. Este país, durante 2018 logró exportar el 90% de su producción de soja, e importó soja americana para su consumo por un precio 25% menor.

La gripe porcina africana, como ya se mencionó anteriormente, fue otro evento que contribuyó al aumento del comercio de Brasil con China. Esto, debido a que el gigante asiático sustituyó el consumo de carne de cerdo por otras proteínas, por lo que aumentó la importación de carne bovina, aves y pescados. Al respecto, datos oficiales del Gobierno de Brasil dieron cuenta de que las exportaciones brasileñas de carne aumentaron en setiembre, superando los US$ 11.000 millones en el año. En esa línea, otros tipos de carnes mostraron un crecimiento importante, como la carne de cerdo (21,1%), de pollo (5,7%) y de res (4,6%).

La carne paraguaya podría convertirse en un rubro de exportación a los mercados de China, obteniendo mejores precios, tal como se mencionaba anteriormente. Esto teniendo en cuenta que las últimas estimaciones de organismos internacionales señalan que las necesidades del gigante asiático crecerán en más del 20%. De esta manera, la República Popular China se convertiría en el principal comprador de carne a nivel mundial.

Si bien el presidente Trump anunció que se había alcanzado un acuerdo preliminar, donde China compraría entre US$ 40.000 millones y US$ 50.000 millones en productos agrícolas estadounidenses anualmente, aún no hay una resolución total del conflicto. Aunado a eso, la situación de Paraguay podría complejizarse si Argentina eliminara el Régimen de Admisión Temporaria, como pasó en 2010 durante el Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner. Este régimen habilitó la importación temporaria de soja para su procesamiento en las fábricas aceiteras de la región austral y su reexportación como aceite y harina.

Con la posible restricción del vecino país y con una eventual ruptura de las relaciones entre EE.UU. y China, Paraguay, cuya producción representa 3% de la producción mundial de soja, tendría que competir con Estados Unidos, que produce el 42% de la oleaginosa, por el 33% del mercado mundial, ya que China importa el resto de la soja del mundo.

China desarrolló una estrategia de vinculación con América Latina y el Caribe de largo plazo. Ante esto, los países de la región deben apuntalar una estrategia de diversificación que los desplace de las industrias extractivas hacia las manufactureras. Por tanto, deben incorporar más tecnología y conocimiento a los bienes que producen. Además, deben perseguir la transferencia de tecnología y conocimientos del gigante asiático, y que sus inversiones permitan la generación de empleo para los ciudadanos del país, y sea sostenible desde el punto de vista ambiental.

Paraguay tiene para ofrecer al mundo productos que están en condiciones de competir, incluso con los mejores, pero necesita seguir perfeccionándose. Por consiguiente, las relaciones comerciales que el país estreche o lo haga en el futuro, no deberían estar sujetas a condicionamientos políticos, sino basados en la consigna de la inserción del país en el mundo con todos los beneficios financieros, económicos y sociales que ello implique.

Finalmente, el Banco de Desarrollo de América Latina (CAF) señala que nuestra región debe saber leer los cambios económicos, políticos y de liderazgo de China en esta nueva década para un mejor relacionamiento desde la diversidad y heterogeneidad que se constata.

China tiene intereses nacionales claros y definidos, que se expresan en los objetivos de su política exterior articulados por las metas de modernización nacional, la cual acompaña con una diplomacia que ha sabido adaptarse a los cambios en el sistema internacional en cuanto al poder y los actores internacionales.

Según The Economist (edición del 21 de julio de 2018), “Ningún lugar en la Tierra está más lejos de Paraguay que Taiwán, su antípoda. Sin embargo, Asunción, la capital de Paraguay en el corazón de Sudamérica, está llena de símbolos de amistad con una isla asiática a 20.000 km (12,400 millas) de distancia”.

Los sectores agrícola y ganadero abogan a favor de que Paraguay se convierta en proveedor de China, el mayor importador de alimentos del mundo. Eso permitiría obtener precios competitivos y potenciaría su producción, principalmente en cuanto a soja y carne.

Tras reactivarse la intención de que Paraguay busque sellar relaciones comerciales con China, el embajador de Taiwán, Diego Chou, anunció la posibilidad de aumentar la cuota de compra de carne paraguaya. Ahora se pueden exportar 20.000 toneladas, desde las 10.000 toneladas habilitadas hasta el año pasado.

A Taiwán

Nuestras exportaciones a Taiwán incluyen carne y despojos comestibles, cereales, semillas y frutos oleaginosos, productos de origen animal, cueros y otros.

De todo

A Paraguay, China provee productos de alta tecnología, autos y camiones, fertilizantes e insecticidas, otras manufacturas y electrodomésticos.

La carne

China paga a Brasil y Argentina por la soja y la carne bovina entre 10% y 25% más de lo que Paraguay recibe por esos productos en otros mercados.

La soja

China importa por año alrededor de 95 millones de toneladas de soja, un volumen que es proveído actualmente por Brasil, Argentina y Uruguay.

Conflicto

Si bien Trump anunció que se había alcanzado un acuerdo preliminar con China (...), aún no hay una resolución total del conflicto comercial entre ambos países.

Inserción

Las relaciones comerciales que el país impulse en el futuro no deberían estar sujetas a condiciones políticas, sino a una consigna de inserción en el mundo.

Nueva era

El Banco de Desarrollo de América Latina cree que nuestra región debe saber leer los cambios económicos, políticos y de liderazgo de China en estos años.

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