Limitar endeudamiento no es por y para el Estado, es por y para el pueblo

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En la anterior ocasión, en este espacio, expresé que el mal gasto sumado al endeudamiento y el déficit fiscal se están convirtiendo en una bomba económica-fiscal que hará cada vez más difícil la sostenibilidad de las finanzas con efectos inexorables sobre la economía paraguaya en su conjunto.

Me fueron expresadas adhesiones al respecto, así como también otros dijeron que no debería pintar panorama tan lóbrego. Pues, mi respuesta es que no es lóbrega ni pesimista. Es real. Los hechos hablan por sí solos y todos los días.

A tal efecto, la palabra pueblo aquí mencionada no pretende expresar un sentido populista que ya fue lamentablemente vaciada de su verdadero contenido, demagogia y populismo mediante. Pero no por ello debería ser desconsiderado. El pueblo no es una mera abstracción sino la suma de los individuos que lo conforman, motivo por el cual el interés es supremo cuando se habla de imposiciones referidas al mal gasto y al endeudamiento, como precisamente ocurre en nuestro país.

Los retos fiscales que se traducen en la ralentización de las economías a nivel mundial no es un tema a desconsiderar. Los informes de la economía mundial muestran indicios de estabilización, pero el crecimiento es lento en todas partes. En los últimos meses del año pasado, por ejemplo, las economías emergentes como México e India, tuvieron desaceleración generalizada.

Exigua expansión en América Latina

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Y si bien en América Latina se proyecta la recuperación del crecimiento, las últimas revisiones dan cuenta que será exigua para lo que requiere la región. Las debilidades institucionales así como las tensiones sociales proyectan una lenta recuperación. Solo en Brasil se notan previsiones al alza debido a las reformas llevadas a cabo por el gobierno de Jair Bolsonaro. Insisto en la palabra “reforma” porque aquí en Paraguay hay un “colador” estatista y corrupto que no deja pasar nada que sea para promover libertad económica.

Tenemos que estar preparados para acometer retos porque una cosa es la desaceleración de la economía en un período de tiempo, pero otra cosa es la contracción por un periodo largo que, en el caso nuestro, dos o tres años son demasiados y peligrosos.

Una caída del Producto Interno Bruto (PIB) como la constatada el año pasado fue dañina y tremenda; para el fisco, las empresas y la gente de a pie. Los retos a los que nos enfrentamos, por ende, no son solo los referidos a los intereses de la caja fiscal y de los de éste gobierno o el próximo que vendrá. Son desafíos convertidos en amenazas para el presente y el futuro del ahorro y la inversión del pueblo, de los individuos y empresas en el sector privado.

Este panorama de debilidad cercana a la amenaza no es un posicionamiento pesimista. Por el contrario, pretende un posicionamiento optimista en base a reconocer la realidad. Y la realidad es una sola. Lo que hoy tenemos es que el pueblo es embaucado, ocurriendo aquello de gato por liebre. Se quintuplican y más los ingresos para el Estado y al mismo tiempo en mayor proporción se multiplica el despilfarro.

Y de esto no es una conclusión salida solo de la calle, como se suele decir; se tienen estudios específicos y serios que el mal gasto, el déficit y ahora el endeudamiento van por mal camino, una senda a la que se persiste en seguir: total el pueblo, los individuos, son los que pagan para no recibir contraprestación ni eficiencia ni transparencia del gasto estatal.

Por lo demás, el pueblo (los individuos) debe saber que el mal gasto y el endeudamiento tal como lo tenemos a la fecha no se debe sólo al poder administrador, el Ejecutivo, también es debido al Congreso, senadores y diputados que, cómo cómplices y encubridores no han hecho ni propuesto alguna reforma directa o indirecta relacionada a la salud de la economía.

No hay compromiso sobre uso eficiente de recursos

Todo el sector público, estatal, no está comprometido con la desburocratización y el uso eficiente de los recursos. Todavía falta mucho por entender que finalmente la economía privada es la que ¡genera los ingresos al fisco y es la que paga el endeudamiento!

Limitar mediante un tope el endeudamiento no perjudicará a la economía ni a su recuperación. Por el contrario, mostrará la existencia o no de una genuina voluntad de poner en orden las cuentas fiscales en general, así como también será un mensaje positivo hacia los inversionistas sobre el grado de confianza que se tiene hacia el Paraguay. Si no hacemos esto y pronto, el default aparecerá en escena y podrá ser tarde para evitarlo.

(*) Decano de Currículum UniNorte. Autor de los libros “Gobierno, justicia y libre mercado“; “Cartas sobre el liberalismo”; “La acreditación universitaria en Paraguay, sus defectos y virtudes” y otros como el recientemente publicado “Ensayos sobre la Libertad y la República”.