El artesanal inicio de la fabricación de fármacos en el país

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Depósito sobre   “Palmas” (en la década del 40),  donde se elaboraron  los primeros medicamentos, artesanalmente.
Depósito sobre “Palmas” (en la década del 40), donde se elaboraron los primeros medicamentos, artesanalmente.

Si se transita por la calle Pdte. Franco hacia Colón, en el centro de Asunción, y se llega a 14 de Mayo, en la esquina de la Casa de la Independencia, al mirar uno por arriba, sobresale un edificio de cuatro plantas (pintado hoy de blanco por delante y rosado viejo a los costados). Ese edificio tiene su propia historia, pues representa la creación de la industria farmacéutica paraguaya.

Los antecedentes relatados al respecto en estos días a nuestro diario indican que hace poco más de seis décadas, en la pared del último piso, hacia 14 de Mayo, aparecía un cartel con grandes letras que anunciaba que esa era la “Planta Industrial” de “Laboratorios Lasca”. Aunque la habilitación de dicha fábrica fue sólo el cierre de una evolución empresarial que tuvo varios capítulos previos, para el país significó la apertura del primer laboratorio farmacéutico y para los responsables, Miguel Laguardia y Vicente Scavone (Lasca viene de Laguardia-Scavone), la mayoría de edad de una labor artesanal que había comenzado ya en 1940, con medicamentos básicos preparados en un depósito y “repartidos a caballo y en lomos de burros, y por la vía férrea”.

Pero cinco años antes, en 1935, Vicente Scavone ya había logrado abrir su primer negocio, la farmacia Alemana. “Mi abuelo llegó en 1910 al Paraguay, a los 11 años, como parte de la primera gran oleada migratoria de italianos, sobre todo de la gente del sur, por cuestiones de pobreza, carencias, etcétera. Diez años antes, en 1899, llegó al Paraguay el primer Scavone (Domingo), que era tío de mi abuelo. Era un médico leprólogo que emigró en la segunda mitad del siglo XIX, inicialmente a São Paulo (Brasil) y posteriormente al Paraguay. Primero abre una clínica y en 1905 la primera farmacia del Paraguay. Don Vicente Scavone, mi abuelo, comienza trabajar con su tío en esa primera farmacia, que se llamaba entonces Cruz Roja, y luego se convirtió en Farmacia Catedral. Entonces, allá por 1920, y siendo muy joven, mi abuelo comienza trabajar allí, en el mostrador. Y luego se independiza, habla con sus tíos mayores, era ya 1934, y abre su primera farmacia, que se llamó Alemana, el 1 de marzo de 1935. Esa farmacia se convirtió con el tiempo en Farmacia Vicente Scavone y con el tiempo en una industria”, cuenta a ABC Oscar Vicente Scavone, vicepresidente primero de la compañía, sentado en una de las salas de reunión de Lasca, en San Lorenzo.

Preguntado sobre la ubicación de ese primer negocio, indica que estaba en Chile y Estrella, “y en esa zona, en las plazas adyacentes estaba el famoso ‘Mercado Guasu’ de Asunción (...). Entonces, desde el comienzo tuvo mucho movimiento y muchos clientes. Ese edificio aún existe y es patrimonio histórico de la ciudad”.

Amistad clave para la producción propia

“A comienzos de la década del 40 se produce un hecho que fue clave en la vida de mi abuelo y para la fundación de Lasca. Se conoce con un autodidacta. Se llamaba don Miguel Laguardia, paraguayo, era lo que se llamaba un idóneo en farmacia. Y hace una sociedad con mi abuelo, Laguardia-Scavone, y de ahí el nombre de Lasca (...). Don Miguel formula las primeras presentaciones de productos medicinales nacionales, y mi abuelo llevaba la administración de la sociedad y la comercialización y venta. Todo esto en forma muy artesanal, pues estamos hablando de la época del 40, no había ni asfalto aún en Paraguay. Mi abuelo salía al interior, generalmente a caballo o en burro, para hacer la venta de los productos que se elaboraban así casi caseramente. Se iba al Guairá, principalmente a Villarrica, por la vía férrea. Y por esa época también mi abuelo empieza a registrar esas primeras formulaciones. Entre los primeros productos estaban remedios de bajo costo y para atender patologías muy sencillas, como gripes, tos, dolores, por ejemplo jarabe espectoral balsámico, niketamidas en gotas, Biofer B12 y otros. Algunos de esos productos todavía existen hoy en plaza. Y eran elaborados así de forma completamente artesanal, casera. Y ese fue el origen de la industria farmacéutica en el Paraguay”, sostiene el entrevistado.

Este mes justamente la compañía está recordando los 85 años de labor empresarial del grupo fundado por Vicente Scavone.

Se autofinanciaban en principio

Según el relato de nuestra fuente, el fundador de la compañía no era químico, sí un industrial nato, y había estudiado contabilidad. Dice también que todo indica que no habían tomado préstamos, por lo menos hasta la década del 50, “se administraban bien e iban creciendo con lo que les generaba el negocio”.

“Estamos hablando de estructuras que eran de 12 o 15 personas, no era una compañía de la magnitud que hoy existe. Sí entiendo que en los años 50 mi abuelo recurre a un préstamo bancario, del Banco Nación de acá. No recuerdo montos, pero sí que con ese préstamo se inicia la construcción de la primera planta farmacéutica, el primer laboratorio que hubo en el país. Estaba casi al lado de la Casa de la Independencia, sobre Presidente Franco. Existe todavía hoy, se llama Hotel Ñandutí, un edificio de 4 o 5 pisos. Estuve ahí de chico, no había ladrillos, era todo de cemento, una construcción costosa para la época, construido expresamente para planta farmacéutica, la primera planta farmacéutica del país. Se hacían allí líquidos, comprimidos, gotas e inyectables. Ahí empieza la etapa industrial propiamente. Ya eran máquinas de producción automática, con un proceso mucho más avanzado que el artesanal con que se había iniciado. Esta planta se inaugura en 1959”, detalla Scavone.

jobenitez@abc.com.py