Paraguay ante el desafío de encontrar las estrategias para un exitoso relanzamiento económico

Los principales polos económicos del mundo, China, la zona euro y Estados Unidos, han sido los primeros en poner en marcha ambiciosos paquetes económicos para reactivar sus economías. Esto, luego de que la curva de contagios haya alcanzado su pico. En tanto que el relanzamiento de la economía paraguaya se hará sobre tres pilares con acciones transversales de reforma institucional (proyectos de Ley de Insolvencias y de la Ley de Garantías Mobiliarias, la Carta Orgánica de la AFD y otros). Desde la dependencia fiscal estiman una inversión de US$ 2.000 millones, equivalente al 7% del Producto Interno Bruto (PIB) del país.

DEUDA PÚBLICA
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China se erige como el modelo en el proceso de desescalada económica. El gobierno dispuso medidas económicas y fiscales agresivas de alrededor de 322 mil millones de euros. Con la inyección de estos recursos se apunta a fomentar la inversión pública, incrementar el gasto en el sector sanitario y eliminar o reducir la carga fiscal para aumentar la inversión y el consumo.

Con políticas y campañas, Beijing apuesta a incentivar a las personas a volver al trabajo, alentar la confianza empresarial y proteger a la mayor cantidad posible de empresas. En tal sentido estableció refinanciar y otorgar créditos a las compañías por valor de 137 mil millones de euros. Las entidades financieras cuentan con la directiva de dar soporte económico, mediante flexibilidades en los riesgos crediticios, la emisión de bonos y venta de acciones a nivel local a favor de las empresas chinas.

En la Unión Europea, el Plan de Reactivación contempla la creación de un fondo de 500.000 millones de euros para subsidiar a los sectores y regiones más golpeados por la pandemia. La iniciativa del presidente francés, Emmanuel Macron, y la canciller alemana Angela Merkel se basa en ejes como el fortalecimiento del sistema de salud, la recuperación económica, la transición medioambiental y digital, y la soberanía industrial. La propuesta franco-alemana aún debe ser aprobada por los 27 miembros que conforman el bloque europeo.

En Estados Unidos, el relanzamiento económico quedó bajo la decisión de los 50 estados norteamericanos. La reapertura de las actividades estará sujeta a las cifras de contagios y fallecimientos a causa del covid-19.

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El gobierno federal realizó una serie de recomendaciones para reabrir el tejido empresarial y comercial del país en tres fases. Las mismas van desde la apertura de restaurantes y comercios, siempre bajo estrictos protocolos de salud y distanciamiento social, siguiendo con la autorización de viajes no esenciales hasta la apertura de bares y gimnasios.

Aunque algunos estados ya avanzaron en estas fases y el plan de reactivación económica ha sido uno de los más agresivos, el fuerte impacto de la pandemia es inevitable. De hecho, el departamento de Comercio de Estados Unidos publicó a finales de abril el primero de sus tres cálculos sobre la evolución del Producto Interno Bruto (PIB). Los números daban cuenta de que la economía estadounidense se contrajo 4,8% en el primer trimestre de 2020 con respecto al 2019, por los efectos de la pandemia del coronavirus. Esta caída representó la mayor desde el último trimestre de 2008, con el estallido de la crisis financiera que provocó la Gran Recesión, en la que la economía se redujo a una tasa anual del 8,4%.

Datos oficiales revelaron además que la pandemia ya dejó a más 30 millones fuera del circuito laboral, tras el cierre de empresas.

La Reserva Federal ha sido clave durante esta pandemia. Con parte del paquete de estímulos de más de dos billones de dólares, que había aprobado el Congreso semanas atrás, el Banco Central expandió su capacidad de préstamo, rescatando a estados, ayuntamientos y pymes, con un plan de 2,3 billones de dólares. Además, extendió los programas de compra de bonos corporativos e incluyó deuda de mayor riesgo.

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Relanzamiento económico en América Latina

Los primeros casos de covid-19 en América Latina se reportaron tiempo después de desatarse en otras partes del mundo. Por esta razón, las medidas sanitarias y económicas se tomaron con cierto retraso al comparar con las acciones vistas en los demás países.

La mayoría de los gobiernos latinoamericanos empujó planes de confinamientos y restricciones sanitarias antes de que la curva de contagios sea incontrolable. Esto, a fin de ganar cierto tiempo y con ello dotar de insumos e infraestructura al debilitado sistema de salud, característico de la región. La estrategia resultó para muchos países como el caso de Argentina y Paraguay, aunque la economía recibió el mayor golpe.

La etapa de contención de la enfermedad ha significado un considerable sacrificio para las finanzas públicas y privadas. Y aunque actualmente la pandemia parecería estar controlada en varios países de la región, es incierto lo que puede ocurrir en los siguientes días, semanas o meses. Ante este escenario de total incertidumbre y con una economía muy golpeada, algunos países ya diseñaron e implementaron paquetes de estímulos económicos, tras varios meses de inactividad.

Perú se presenta con el plan de reactivación económica más ambicioso de la región. El gobierno anunció, durante los primeros días de abril, la inyección de alrededor de US$ 26.000 millones, equivalente a 12% del PIB del país. La medida centra su esfuerzo en brindar apoyo a las micro, pequeñas y medianas empresas, subsidiar a 2,8 millones de familias vulnerables, así como a unos 800.000 trabajadores informales y autónomos.

En Argentina, el plan de reactivación económica se apalanca en el sistema financiero del país. La propuesta, que aún se encuentra en estudio, prevé movilizar entre otros puntos la estabilización de la cotización del dólar y la reducción de las tasas de interés. Esto, considerando que Argentina tiene actualmente, si no nulas, escasas posibilidades de acceder a financiamiento externo para inyectar recursos a su economía y de esa manera dinamizarla.

De acuerdo con medios de ese país en principio, los ejes del programa están centrados en que el Tesoro emitirá series de bonos en moneda nacional que se ofrecerán a los bancos. La intención sería revertir la lógica financiera de los últimos cuatro años: que el Banco Central deje de colocar Leliqs a favor de la banca, y que las entidades bancarias compren los bonos emitidos por el Tesoro. Se plantea que la tasa de interés de los bonos sea superior a la inflación prevista para 2020 y que el Banco Central dicte resoluciones destinadas a bajar los niveles de encaje bancario. Así, los bancos ampliarán sus niveles de inversión en títulos soberanos de la Argentina. La propuesta también contempla una reducción continua de la tasa que se paga por las Leliqs y las tasas de referencia para los créditos destinados a la pequeña y mediana empresa (Infobae).

El Gobierno argentino también apuesta a una nueva política de vivienda como parte del plan de su reactivación económica. La iniciativa contempla una inversión de US$ 28.000 millones y estima la creación de 750.000 puestos de trabajo.

En Brasil, el relanzamiento económico es indefinido y cargado de conflictos e incertidumbre. Ello, teniendo en cuenta la visión del presidente Jair Bolsonaro, quien, desde la llegada del virus en el país, en marzo pasado, ha minimizado los efectos de la enfermedad.

De hecho, las restricciones no han sido siquiera similares a las tomadas en los demás países de la región, por lo que gran parte de los sectores económicos no han parado sus actividades. La consigna, al parecer, será la misma. El gobierno trabaja en el ‘Plan Pro-Brasil’ para estimular económicamente la infraestructura, la minería, la energía y el desarrollo regional. Se desconocen los detalles del plan de reactivación tales como el inicio para la implementación y los recursos que demandará el programa económico.

De la Ley de Emergencia al plan de reactivación en Paraguay

En la semana el Ministerio de Hacienda presentó los ejes del Plan de Reactivación Económica y social del país. Este programa de acciones será implementado como una segunda generación de la Ley de Emergencia Económica, actualmente en ejecución. La misma, aprobada en marzo pasado y que contempló la autorización de un paquete de recursos de US$ 1.600 millones, inyectó a la economía alrededor de US$ 650 millones, de acuerdo a los últimos datos.

La referencia sobre el nivel de utilización de los fondos es importante, debido a que gran parte del Plan de Reactivación se sustentará en esos recursos. El restante de los fondos provendría de nuevas deudas. Sin embargo, este punto aún está por definirse teniendo en cuenta que con los

US$ 1.600 millones, el nivel de endeudamiento se acerca al límite del 30% del PIB (está en el orden del 26% del PIB), considerado por los organismos internacionales aún como “prudente, sostenible y manejable”.

El relanzamiento de la economía paraguaya se hará sobre tres pilares con acciones transversales de reforma institucional (proyectos de Ley de Insolvencias y de la Ley de Garantías Mobiliarias, la Carta Orgánica de la AFD y otros). Desde la dependencia fiscal estiman una inversión de US$ 2.000 millones, equivalente a alrededor del 7% del PIB del país.

Los tres puntos que definirían el proceso de reactivación económica se resumen en:

- “Más inversiones para más empleos”: En este primer eje, el Ministerio de Hacienda plantea una importante inversión pública con participación privada. En la nómina de proyectos figuran la aceleración del corredor vial Botánico, las plantas de tratamiento y alcantarillado en las áreas urbanas. Otros proyectos en carpeta son las obras de transmisión eléctrica y la construcción de viviendas sociales. El paquete de estas inversiones representa una potencial inversión de aproximadamente US$ 1.200 millones, para el segundo semestre y la creación de 124.000 puestos de trabajo.

El impacto esperado en la ejecución de este pilar dependerá de la eficiencia de los llamados a licitación y la transparencia de la adjudicación.

Además, es necesario que los proyectos de construcciones civiles se conviertan en uno de los ejes centrales, debido al efecto multiplicador que se genera en la economía. Este tipo de proyectos es intensivo en mano de obra, así como dinamizador de todo el contexto económico de la obra. En esta cadena, los grupos de menores ingresos y microemprendedores se ven, por lejos, más beneficiados.

- “Más financiamiento para crecer”: Este segundo pilar está basado en la explotación de créditos blandos. A decir, líneas de largo plazo y con bajas tasas de interés. Los préstamos tienen por objetivo brindar soporte a los sectores productivos, planes de reconversión comercial y capital para emprendedores. Además se apunta a la creación de un fondo de garantía para las viviendas de familias de ingresos medios. De esta manera se fondearían las inversiones de largo plazo que demandan las inversiones de este tipo.

- “Más ingresos y más inclusión social”: En este último eje del plan de reactivación económica se propone un fuerte apoyo para la reconversión productiva y comercial de empresas en general y de las mipymes. También, en este pilar se contempla la reconversión laboral, la promoción de las cadenas de valor y el apoyo al sector agropecuario e industrial.

El comercio electrónico para reducir costos al comercio exterior y el de frontera figura como otra de las acciones que serán impulsadas de manera sistemática. De la misma forma se priorizarán los insumos de producción nacional y la participación de las micro, pequeñas y medianas empresas en las compras y licitaciones públicas. Este último punto se constituye en el principal reclamo del grupo económico, ya que la mayoría cuenta con las herramientas y el potencial para prestar los servicios e insumos que el Estado precisa, pero que hasta hoy está excluido del sistema.

Como parte del relanzamiento económico del país también se tiene prevista la segunda etapa de ayuda económica a los sectores más vulnerables y a los trabajadores formales e informales afectados por la crisis sanitaria. Las condiciones de apoyo económico serían similares a las implementadas, principalmente, en el programa Pytyvõ.

Los últimos datos del Ministerio del Trabajo dan cuenta de que alrededor de 10.000 personas quedaron desempleadas desde que comenzó la pandemia y se establecieron medidas de confinamientos. Antes de la pandemia existían unas 210.000 sin empleo.

Abrupta caída de las recaudaciones

Como puede observarse, el plan de reactivación económica aún debe ser ajustado, pero, sobre todo, anclarlo a un esquema de financiamiento. Actualmente las finanzas públicas transitan en medio de una abrupta caída de la recaudación tributaria de alrededor del 50%, un importante déficit fiscal que incluso podría superar el 5% del PIB. Esto, si se considera el uso total de los US$ 1.600 millones y los recursos adicionales que demandará el relanzamiento económico. La deuda pública es otro componente que pesa sobre las cuentas públicas y donde el margen que tiene Paraguay de tomar más créditos es mínimo. A decir, su espacio de maniobra va desapareciendo e indefectiblemente está llamado a diseñar estrategias que ayuden a encontrar otras fuentes de financiamiento.

Si bien la reciente presentación del plan de reactivación acrecienta las expectativas de los agentes económicos, es trascendental que el gobierno busque los mecanismos para implementarlo de forma oportuna, en coordinación con el sector privado y bajo la premisa de la total transparencia y con el compromiso de velar por el bienestar de su población.

Así como Paraguay está aprendiendo a convivir con la pandemia, el Estado carga con el gran desafío de reflotar la economía del país en medio del adverso escenario. Ya que de no tomarse las acciones que demanda la situación, se podría agravar la perspectiva de -2,5% del PIB estimada por el Banco Central del Paraguay (BCP). Al final, el desarrollo y crecimiento de Paraguay depende casi exclusivamente de las decisiones que tome el Gobierno durante y la pospandemia.

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