Plantear el cambio de toda disposición que la impida

El artículo I, de apertura del Tratado de Itaipú, fija el objetivo o finalidad de la convención celebrada entre Paraguay y Brasil, diciendo que ambos países convienen en realizar en común el aprovechamiento hidroeléctrico de los recursos hidráulicos del río Paraná, de conformidad con el Tratado y sus Anexos. También en el artículo VI el Tratado dispone que forman parte del presente Tratado el Anexo C, referido a las bases financieras y la prestación de los servicios de electricidad de la Itaipú.

Por ahora quisiéramos hacer el siguiente comentario: el objetivo de lograr que el aprovechamiento sea común, tras casi medio siglo de vigor del Tratado, no se ha alcanzado a pesar del tiempo transcurrido. El Brasil, desde el funcionamiento de la primera turbina en 1984 hasta hoy aprovechó el 93% de la energía producida por Itaipú y el Paraguay el 7%. Se presentará la ocasión irrepetible de revertir el desnivel de aprovechamiento entre ambos países en el 2023, fecha en que deberán revisarse las disposiciones del Anexo C.

Sobre esta parte del Tratado (Anexo C), el Paraguay y el Brasil acordaron que “las disposiciones del presente anexo serán revisadas después de transcurrido un plazo de 50 años a partir de la entrada en vigor del tratado…”. El numeral VI del Anexo C, al llevar por título “REVISION”, expresa la voluntad de las altas partes contratantes de cambiar el antiguo Anexo C, aprobado en 1973, para dar lugar a otro nuevo que responda a las circunstancias actuales.

En la práctica convencional y en el ámbito de la doctrina, se comprueba que el término “revisión” se emplea para cambiar el Tratado, en tanto que enmienda hace referencia al cambio de alguna o algunas disposiciones.

El destacado jurista y profesor de la Universidad de Río de Janeiro (Brasil), Celso Duvivier de Albuquerque Mello, afirma “A revisão ten alcance mais amplio e atinge normas fundamentais do Tratado (la revisión tiene alcances más amplio y comprende normas fundamentales del Tratado) (Derecho Internacional Público, Volumen I, Página 188, 8ª edición, Biblioteca Jurídica Freitas Bastos).

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En el mismo sentido, la Comisión de Derecho Internacional de la ONU, al tiempo de formular su proyecto sostuvo que “algunos Tratados emplean el término enmienda cuando se trata de cambiar algunas disposiciones del Tratado, y el término revisión cuando se pretende cambiar el Tratado en su totalidad”. Algunos Tratados muy importantes, como por ejemplo, “no proliferación de armas nucleares artículo X, la Convención sobre el Derecho del Mar, artículo 155; la Carta de las Naciones Unidas, artículo 109, utilizan el vocablo “revisión” con un alcance amplio.

Ahora bien, cabe hacernos la pregunta de si las cláusulas del Anexo C son separables del resto de las cláusulas del Tratado. Por de pronto digamos que la mayoría de los juristas sostienen que las cláusulas de los Tratados son indivisibles, salvo que las partes acuerden otra cosa. A nuestro criterio, aun cuando las Altas Partes Contratantes hayan acordado revisar específicamente las disposiciones del Anexo C, existen cláusulas de este Anexo que no son separables de otras cláusulas del Tratado; hay entre ellos una conexidad directa por lógica y por materia.

Así tenemos que el numeral II.1 del Anexo C se refiere a la división en partes iguales de la energía establecida en el Art. XIII del Tratado; igualmente el numeral II.5 del Anexo C señala que “cuando una entidad decida no utilizar parte de la potencia contratada o parte de la energía correspondiente a la misma, dentro del límite fijado, podrá autorizar a la Itaipú a ceder a las otras entidades la parte que así se vuelve disponible”; disposición esta que tiene una directa concatenación con el Art. XIII, que a su vez dice: “La energía producida por el aprovechamiento hidroeléctrico a que se refiere el Art. I será dividida en partes iguales entre los dos países, siendo reconocido a cada uno de ellos el derecho de adquisición en la forma establecida en el Art. XIV, de la energía que no sea utilizada por el otro país para su propio consumo”.

Como se puede comprobar con los ejemplos citados más arriba, existe una estrecha conexidad entre dos partes de una misma norma internacional, el Tratado y sus Anexos, que constituyen un todo.

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Resumiendo, el Paraguay, en ocasión de la revisión debe plantear la modificación de las disposiciones que impiden que el aprovechamiento hidroeléctrico sea común para las Altas Partes Contratantes. Sólo de este modo el

Paraguay logrará recuperar la soberanía sobre sus recursos naturales, que en justicia le corresponden como condóminos del río Paraná desde los saltos del Guairá hasta la embocadura del río Iguazú.

No

El objetivo de lograr que el aprovechamiento sea común, tras casi medio siglo de vigor del Tratado, no se ha alcanzado a pesar del tiempo transcurrido.

(*) Ex canciller, ex senador, Abogado

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