Aprovechemos la experiencia de otros países y nuestros activos estratégicos

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Los países se desarrollan cuando la estrategia del cambio está en bajos impuestos, protección a la propiedad privada, seguridad jurídica, desmonopolización, garantías plenas a la propiedad privada, entre otros.
Los países se desarrollan cuando la estrategia del cambio está en bajos impuestos, protección a la propiedad privada, seguridad jurídica, desmonopolización, garantías plenas a la propiedad privada, entre otros.virgilio vera

A diferencia de otros países que padecieron catástrofes no solo naturales sino también de orden económico y social como la hiperinflación, Paraguay logró luego de la caída de la dictadura en 1989 un interesante éxito de estabilidad política. Se afianzaron la libertad de expresión y de prensa, los partidos políticos se organizaron y participaron en diferentes compulsas electorales, se hicieron huelgas, manifestaciones y más, al punto que pese a tantos años de autoritarismo no tuvimos revoluciones como en otros lugares.

El avance en las libertades civiles y políticas es un logro al que bien se le puede calificar como un triunfo sobre el infortunio que parecía eternizarse en estas tierras. Igualmente, logramos importantes adelantos en materia de estabilidad macroeconómica. Esto último es pocas veces valorado en su justa dimensión, pero que visto a nivel internacional concitó el aprecio y el interés por la radicación de inversiones en sectores como el agropecuario en general, que de la subsistencia elevó exponencialmente su productividad.

Lo mismo puede decirse en la incipiente industria, en los productos y servicios de empresas pequeñas, medianas y grandes, que crecerán todavía más en la medida en que se garantice la estabilidad política y económica, la propiedad privada, los contratos y una justicia honesta e independiente.

Lo que hoy sabemos es que las importantes libertades civiles y políticas no traen el progreso económico de modo a elevar la calidad de vida. De hecho, y tal como se puede notar en otros lugares del mundo, la democracia en sí misma es necesaria pero insuficiente para el desarrollo. En un momento de nuestra historia y desde el golpe de Estado contra el Gobierno constitucional de Eusebio Ayala en 1936 se inició de manera sistemática un modelo de tipo mercantilista cuya característica es la preeminencia del Estado en la sociedad.

Desde entonces se perfeccionó el intervencionismo estatal. Del régimen autoritario dictatorial se pasó a la democracia permaneciendo aquel sistema económico. Y a la fecha en pleno siglo XXI resulta que pese a los avances en materia de libertades civiles y políticas, aquella forma de Estado y economía sigue siendo el “modelo” no solo de los políticos a quienes desde luego les conviene, sino también es del deleite intelectual de analistas, burócratas y asesores en materia de política económica.

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Democracia necesaria e insuficiente

Aquel intervencionismo estatal hizo y sigue haciendo que luego de la caída de la dictadura la porción de la riqueza nacional medida por el producto interno bruto (PIB) se utilice y malutilice para el pago de gastos corrientes que se han cuadruplicado, aumentó y sigue el clientelismo político, la ineficiencia, el despilfarro, la corrupción, los monopolios, las trabas, trámites, coimas y riquezas mal habidas; para tan solo abrir un negocio formal se requieren semanas de suplicio burocrático y todo en ¡democracia!

No obstante, y pese a estos atavismos del estatismo que persiste, se consiguió en el país un orden macroeconómico que no puede ser desconsiderado ni despreciado. Tal vez no se lo valore porque nunca pasamos por el doloroso proceso de híperinflación.

Si perdemos la sostenibilidad fiscal y monetaria que en el presente se encuentra en peligro, estaríamos dándonos un golpe mortal del cual difícilmente nos recuperaremos. Infelizmente está sucediendo. Y no se debe por la pandemia del coronavirus, sino porque antes ya no veníamos abocándonos a fortalecer todavía más aquella sostenibilidad fiscal y monetaria sino que la expusimos a un grado de tirantez provocado por endeudamientos sin reformas ni corrigiendo el malgasto y tampoco con un programa de austeridad. Es como si alguien por primera vez contara con un vehículo, pero que no toma en cuenta que el mismo requiere de mantenimiento y ni piensa en mejorar su condición para una futura venta.

Experiencia de otros países

En suma, el populismo reinante que caracteriza a la democracia sin libertad económica es un hecho incuestionable en los países especialmente subdesarrollados como el nuestro. Por fortuna estamos a tiempo de evitar lo peor. Para ello contamos con algo que es gratis y está a nuestra disposición apenas haciendo un click, para así acceder a estudios, análisis y conclusiones sobre qué hace a un país mejor que otro: la experiencia de otras naciones, de lo que hay que hacer y de lo que no hay que hacer.

Los países se desarrollan cuando la estrategia del cambio está en bajos impuestos, protección a la propiedad privada, seguridad jurídica, desmonopolización, garantías plenas a la propiedad privada, ambiente de competencia, administraciones de justicia honestas y firmes; todo lo cual incentiva el ahorro y la inversión, y siendo la capitalización alta, el factor de producción-trabajo (empleos) no solo encuentra ubicación sino también se elevan los salarios laborales.

Esta secuencia virtuosa del progreso empezó a ocurrir desde la Revolución industrial a esta parte, en menor y mayor grado. Todas las medidas que restringen la competencia frenan la iniciativa privada individual y empresarial, impiden el libre comercio interno como externo, violen los acuerdos voluntarios entre las partes en la división del trabajo, eleven los impuestos y expandan los estímulos fiscales y monetarios indefectiblemente le ponen un freno al desarrollo.

Activos estratégicos

Por otra parte, también contamos en Paraguay con activos estratégicos que ofrecen una ventaja competitiva importante y duradera a la hora de acometer el presente y el futuro. Un activo, como sabemos, es un bien, un recurso que puede transformarse en una oportunidad de obtener beneficios en dinero elevando su rendimiento económico y se vuelven estratégicos cuando se le suma una ventaja competitiva sostenible y duradera.

El capital humano es ciertamente un activo que si le agregan factores como los que el Paraguay cuenta, esto es, el clima, la tierra, la electricidad y la gente joven deseosa por salir adelante, entonces, quiere decir que tenemos un potencial que nos puede posicionar en poco tiempo entre los mejores del mundo.

El padecimiento en especial de las familias más necesitadas y menesterosas; el desempleo, la marginalidad, la pobreza, la corrupción y otros que como plagas siguen azotando a este bendito y maravilloso país es causado por un error de política económica persistente que continúa encegueciendo a seudointelectuales, políticos, burócratas y asesores para así impedir que el Paraguay se convierta en la Suiza de América Latina.

(*) Decano de Curriculum UniNorte. Autor de los libros “Gobierno, justicia y libre mercado”; “Cartas sobre el liberalismo”; “La acreditación universitaria en Paraguay, sus defectos y virtudes” y otros como el recientemente publicado “Ensayos sobre la Libertad y la República”.