El esfuerzo fiscal para hacer frente a la pandemia desatada por el coronavirus covid-19 saturó el presupuesto de muchas economías de la región.
Un informe de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) revela que las medidas anunciadas por 17 países de Latinoamérica para enfrentar la crisis sanitaria, representa el 3,9% del Producto Interno Bruto (PIB). La cobertura de estos paquetes, informada o en proceso de ejecución, varía en los distintos países, entre el 0,2% a más del 10% del PIB.
De acuerdo con la clasificación del organismo, este esfuerzo se basa en medidas de gasto –reasignaciones y erogaciones extraordinarias–, desgravación fiscal y liquidez (exceptuando las garantías estatales).
El desfavorable entorno macroeconómico y la incertidumbre han profundizado el manejo de la política fiscal en los países latinoamericanos.
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Al acelerado incremento de la deuda pública de la última década, se suma la pandemia que ha complicado la situación fiscal con la caída de las recaudaciones tributarias como consecuencia de la contracción económica y los menores precios de los commodities.
Por tanto, los países se han visto obligados a redoblar su nivel de endeudamiento para financiar sus políticas de mitigación social y económica durante la crisis sanitaria.
Si este 2020, las finanzas públicas de los países latinoamericanos ya se encuentran seriamente comprometidas, el 2021 se presenta con importantes desafíos.
A tan solo cuatro meses de terminar el año, los gobiernos de la región han diseñado sus respectivos presupuestos para el entrante ejercicio fiscal, caracterizados por una sobrecarga de estrategias de financiamiento, ya que el espacio fiscal para muchas naciones, hoy ya es nulo.
Perú, el país que se ha destacado por su agresivo paquete de estímulos durante la pandemia, 20% del PIB, ha presentado un austero presupuesto para 2021, con apenas un crecimiento de 3,2%, pero con un ambicioso paquete de endeudamiento. El Gobierno peruano tiene prevista una emisión de bonos hasta US$ 11.560 millones, es decir, casi cuatro veces más de lo estimado para este 2020. De acuerdo con el anuncio oficial, los recursos permitirán financiar necesidades fiscales en medio de una profunda crisis económica y rebrote del coronavirus.
En Argentina, la elaboración del presupuesto ha tropezado con varias complicaciones. El proyecto del plan de gastos, que será enviado al Congreso el 15 de setiembre próximo, contempla como meta fiscal un déficit primario de alrededor de 4,5% del PIB. Este resultado sería posible, en parte, a la liberación de recursos tras acuerdos de renegociación de deudas y la creación de un nuevo impuesto a los patrimonios de las personas. El potencial ingreso tributario representa al 34% del gasto del Estado.
El proyecto de presupuesto de Brasil para 2021 también se caracteriza por reducción de gastos superfluos, reforma tributaria y administrativa que generarán recursos adicionales y permitirán reducir el abultado déficit fiscal de 11,3% en 2020 a 3,1% en 2021.
En Paraguay, la elaboración del proyecto de Presupuesto General de la Nación para el año próximo no ha sido distinta a la de los demás países de la región. Pese al auspicioso escenario económico esperado para el próximo año, los efectos de la pandemia durante este año se trasladarán en una caída de los ingresos tributarios. Aunado a la aún alta incertidumbre de lo que resta de este año, el proyecto de PGN 2021 presentado esta semana al Congreso Nacional está basado en una fuerte política de austeridad y prudencia.
En la presente edición, la consultora MF Economía, describe y analiza los componentes de la ley económica y financiera más importante del Paraguay. Además, presenta las alternativas y desafíos ante un agotado modelo fiscal.
