Los impactos socioeconómicos superan las estimaciones realizadas inicialmente. Y la población mundial ha debido sortear un sinfín de nuevos escenarios y desafíos.
En medio de este caos, la población juvenil ha resurgido como tema de interés en la agenda internacional. Ello, considerando que este grupo, primeramente, la Generación Y (“millennials” nacidos entre 1980 y 1995) y en el mediano y largo plazo, la Generación Z (“centennials” nacidos entre 1996 y 2010) tendrán la pesada carga de reencauzar la economía mundial.
Las Naciones Unidas define a la juventud como la población de personas entre 15 y 24 años de edad. En la actualidad, existen alrededor de 1.273 millones de jóvenes y se constituye en la generación de mayor cuantía en toda la historia. Lo que a su vez se traduce a igual magnitud de desafío en materia de formación y trabajo. De hecho, antes de la pandemia, de ese total de población juvenil mundial, solo el 40% estudiaba. En tanto que el número de jóvenes y niños que no recibía educación primaria y/o secundaria se había reducido a la mitad con relación a las estadísticas de finales de los años 90, de acuerdo con el World Bank EdStats.
La educación terciaria seguía la misma tendencia, ya que solo el 34% de las personas que finalizaron su educación secundaria en los últimos cinco años, estaba inscripta en el nivel terciario.
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En Norteamérica, el porcentaje era del 84%, mientras que en Latinoamérica llegaba a solo el 43,3%. Estimaciones del Instituto Internacional de Análisis de Sistemas Aplicados Our World in Data daban cuenta que el porcentaje de personas de 15 años o más con título universitario en América Latina se incrementaría significativamente de entre el 5% y 10% en 2010 al 30%, en 2050.
Con la pandemia, la situación ha cambiado. Estudios de las Naciones Unidas revelan que el 89% de los estudiantes en el mundo abandonaron las escuelas debido a la pandemia y alrededor de 1.725 millones de estudiantes han sido afectados directa o indirectamente por el virus.
La organización ya anticipa un aumento en la deserción escolar, ya que millones de hogares ingresarán a la pobreza a causa del covid-19. La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), estima que se darán aproximadamente 23,8 millones de deserciones adicionales para el 2021.
El informe de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) destaca que, si bien la población juvenil ha aumentado de 1.000 millones en 1999 a 1.273 millones en 2019, el número de jóvenes en la fuerza laboral ha disminuido de 568 millones a 497 millones. Esto es, 1 de cada 5 jóvenes tiene el estatus denominado NiNi (ni estudia ni trabaja), por lo cual no puede alcanzar su potencial económico máximo, ya que no está ganando experiencia laboral en el mercado ni formándose académicamente.
El “Observatorio de la OIT: covid-19 y el mundo del trabajo. Sexta Edición” señala también que el 94% de los empleados trabajan en países con restricciones laborales y se ha registrado una pérdida del 17,3% de horas de trabajo a nivel mundial. Además, más del 16% de los jóvenes no trabaja desde el inicio de la pandemia, siendo las mujeres el grupo más afectado por la crisis sanitaria.
En Paraguay, los indicadores de la población juvenil en el aspecto académico y laboral son igualmente alarmantes. Solo en el segundo trimestre de este año, la crisis sanitaria ha dejado fuera del mercado laboral a casi 400.000 jóvenes, cuyas edades están comprendidas entre 15 y 29 años.
En la presente edición, la consultora MF Economía, presenta y analiza los datos de la estructura poblacional juvenil de Paraguay en el marco de la celebración del Día de la Juventud. Además, de los desafíos que deben enfrentar en medio de una alta incertidumbre.
