Energía superior a la garantizada

Además de ser la Itaipú Binacional una fuente inagotable de energía de calidad, no contaminante y de bajo costo, es una cantera continua de análisis, discusión y de polémicas aristas; para comprender la evaluación del título de este trabajo necesito precisar algunos conceptos básicos; en ese orden recordemos que la Entidad vende Potencia, no Energía. A fin de dar precisión, la Potencia se transforma en Energía una vez que la fuente generadora es conectada a una carga (consumidores).

Ing. Ernesto Ayala Báez (*)
Ing. Ernesto Ayala Báez (*)Archivo, ABC Color

La empresa coloca a la venta la Potencia Disponible para Contratación, que se determinó en base al total de las capacidades técnicas de las potencias instaladas de las unidades generadoras del parque, luego de deducir; la potencia instalada de dos unidades destinadas al mantenimiento, la potencia retenida para uso propio de la Central y la potencia de reserva operativa del complejo para regular eventuales suministros energéticos que requieren estabilizar el sistema eléctrico brasileño o paraguayo. La capacidad resultante del conjunto generador es de 12.135 MW/mes o 145.620 MW/año, conocida como potencia disponible anual para contratación (PDC).

Este bloque es contratado por la empresa comercializadora oficial de cada país de acuerdo a sus necesidades, la ANDE en torno al 7% del total disponible y la Eletrobras próximo a 93%.

Ahora que el lector identifica lo que es la potencia disponible para contratación, recurrimos a la cláusula del Tratado, Anexo C, numeral I.3, que prescribe: “Cada Entidad tiene el derecho de utilizar la energía que puede ser producida por la Potencia por ella contratada hasta el límite que será establecido, para cada lapso de operación, por la Itaipú”. Es clave para nuestro análisis entender que las disposiciones del tratado no hacen distinción ni clasificación alguna de la energía capaz de ser generada por la potencia disponible para contratación (PDC).

El Tratado de Itaipú no precisó ninguna clasificación de energías; sin embargo, en las disposiciones de la Resolución del Directorio Ejecutivo (RDE 145/02 y por Resolución del Consejo de Administración de (RCA 020/02), fueron establecidas energías asociadas a la potencia disponible para contratación, es decir, cada compradora utiliza la mencionada energía que es capaz de producir conforme a su potencia proporcional contratada, esa energía tiene un costo aproximado a 43,8 US$/MWh y se define como aquel producto que tiene una garantía de 95% o más de ser producido conforme a estudios estadísticos hidrológicos. Esa misma potencia disponible para contratación puede generar otro tipo de energía con una garantía de menos del 5% de ser obtenida y tiene un costo estimado de 5,59 US$/MWh, y se determinó que las comercializadoras oficiales, ANDE y Eletrobras tengan derechos sobre esa energía en proporción a sus respectivos contratos de compra-venta, es decir, aproximadamente en un 7% a la ANDE y 93% a la Eletrobras.

Un cálculo bruto muestra que la entidad históricamente produce a partir de la Potencia Disponible para Contratación un valor próximo a 90.000.000 MWh/año de energía; de ella descontamos la energía garantizada anual (definida por Itaipú mediante cálculos estadísticos hidrológicos), 75.135.000 MWh/año, la diferencia arroja 14.865.000 MWh/año y es utilizada mayoritariamente (93%) por nuestro socio condómino y representa una extraordinaria ventaja económica y energética que es aprovechada proporcionalmente a la potencia que contrata; debido a la complejidad de este diseño comercial, la distribución entre las altas partes de la energía superior a la garantizada fue un tema que siempre estuvo en entredicho.

La pertinencia de la distribución entre las comercializadoras de la energía superior a la garantizada debería considerarse en la agenda de negociaciones en la próxima revisión del Anexo C del Tratado de Itaipú; sin embargo, actualmente está en el orden del día debatir aspectos triviales y sin trascendencia apuntalados por figuras políticas insensatas que pretenden subsidiar su escaso conocimiento de este negocio utilizando la efervescencia popular; la manipulación debería advertirse también como traición a los intereses patrios.

Sin ninguna duda, poseemos el yacimiento más extraordinario de todos los tiempos, su explotación racional y eficiente está en nuestras manos.

No necesariamente los fundamentos técnicos son vinculantes para arribar a acuerdos bilaterales de esta envergadura, intereses políticos, escenarios del momento, necesidades comerciales y otros aspectos priman en un negocio de esta escala. Propongo que en breve tiempo se impulse un debate nacional sobre este asunto, representados todos los poderes del Estado y organizaciones políticas y sociales, donde cada autor conforme a su intención expondrá su parecer, la tolerancia a todo tipo mentes excéntricas y congruentes será necesaria. En definitiva, aliento a la sabiduría del Ejecutivo nacional para articular estrategias y promover acciones directas ante nuestra avezada contraparte; mi voto siempre es de confianza.

(*) Coordinador Ejecutivo de la Universidad Corporativa Itaipú.

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