Pobreza y desigualdad: ¿qué ha pasado en los últimos años?

La pandemia ha propiciado la revisión de los indicadores de pobreza y desigualdad a escala global, pero principalmente, en economías donde las condiciones para reducir las tasas han chocado desde siempre con factores adversos estructurales. A decir, una elevada informalidad laboral, desprotección social, alta vulnerabilidad y debilidad institucional.

Pobreza y desigualdad
Archivo, ABC Color

Tanto la pobreza como la desigualdad venían moviéndose en un escenario de clara reducción, con las correspondientes variaciones en muchos países. Sin embargo, la crisis sanitaria causada por el covid-19 quebró la tendencia. De hecho, en pleno apogeo de la pandemia, el Banco Mundial había vaticinado un aumento de la tasa de pobreza global, lo que efectivamente ocurrió tras dos décadas de haberse registrado la salida de alrededor de 1.000 millones de personas en situación de vulnerabilidad.

En Latinoamérica, la pandemia arrastró a 22 millones de personas más en situación de pobreza, afectando así a 209 millones a finales de 2020. De este total, 78 millones de hombres y mujeres se encontraron en situación de pobreza extrema, 8 millones más que en 2019, de acuerdo con datos de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal).

De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas (ONU), la pobreza es la condición caracterizada por una privación severa de necesidades humanas básicas. Es decir, el mínimo o nulo acceso a alimentos, agua potable, sanidad, salud, vivienda, educación e información.

Existen varios tipos de pobreza que miden diferentes situaciones y condiciones. Conforme con determinados criterios se cataloga como pobreza extrema, relativa y absoluta. También figuran la pobreza infantil, rural, material, estructural, urbana y social.

En cuanto a su medición, organismos como la ONU, el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional recurren a una serie de indicadores que miden la pobreza como el Índice de Desarrollo Humano (IDH), Índice de Pobreza Humana (IPH), Índice de Gini y Brecha de pobreza.

Por tanto, contempla un análisis multidimensional, visión y perspectivas, que generalmente no es considerado en las políticas de lucha contra la pobreza.

Con respecto a la desigualdad y conforme a la definición de la ONU, no se considera solo la riqueza, el patrimonio neto, o de los ingresos, el sueldo bruto. También puede abarcar la expectativa de vida, la facilidad que tienen las personas para acceder a los servicios de salud, la educación de calidad o los servicios públicos. Así también, hay desigualdades entre los géneros y los grupos sociales.

¿Somos menos pobres y desiguales que unas décadas? ¿Qué revelan los indicadores en Paraguay? ¿Cuáles han sido las políticas que impulsaron el comportamiento?

En la presente edición, la consultora MF Economía/Inversiones analiza estos y otros interrogantes. Además, propone una serie de medidas económicas y financieras en el marco de la reducción de la brecha de los indicadores de pobreza y desigualdad de ingresos en Paraguay.

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