Si se considera desde la perspectiva de medición más utilizada, el Índice o Coeficiente de Gini, el sistema otorga únicamente la mirada desde el lado monetario. Por tanto, medir la pobreza como una única medida de ingreso es una forma imperfecta de comprender las privaciones de la población más pobre, debido a que no existen mercados que cubran necesidades básicas y/o de bienes públicos.
Uno de los indicadores que identifican estas múltiples carencias a nivel de los hogares y las personas en los ámbitos de la salud, educación, nivel de vida, entre otros, es el Índice de Pobreza Multidimensional (IPM). De esta manera, complementar la información monetaria con la no monetaria proporciona una imagen global de la pobreza, ya que revelan quiénes son pobres y su condición. Además, las medidas multidimensionales se pueden desglosar para revelar el nivel de pobreza en diferentes zonas de un país.
- ¿Qué es la pobreza multidimensional?
El Índice de Pobreza Multidimensional (IPM) –una metodología desarrollada por la Iniciativa de Pobreza y Desarrollo Humano de Oxford (OPHI por sus siglas en ingles)– es una medición de la pobreza que muestra las múltiples carencias que enfrentan las personas pobres en áreas como educación, salud, vivienda, entre otros. El IPM refleja tanto la incidencia de la pobreza multidimensional (la proporción de personas en una población que son pobres multidimensionales), y su intensidad (el número promedio de carencias que cada persona pobre experimenta al mismo tiempo). (Multidimensional Poverty Peer Network (MPPN), 2021)
En Paraguay, el Instituto Nacional de Estadística (INE) con apoyo del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) se encuentra trabajando en el lanzamiento del Índice de Pobreza Multidimensional a nivel regional. Esto, considerando que el indicador procesado y dado a conocer en el país, es el vinculado a los ingresos o la denominada pobreza monetaria.
Durante el Taller: Índice de Pobreza Multidimensional realizado en la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de Asunción (UNA), autoridades del INE precisaron que la dependencia parte de la incógnita de: ¿qué ocurre con los hogares que cuentan con suficientes ingresos, pero enfrentan dificultades de acceso a servicios de salud, educación, vivienda, entre otros? De hecho, muchos hogares cubren una canasta básica de consumo; sin embargo, se encuentran privadas en otros aspectos distintos al ingreso.
En palabras de la Directora de Encuestas de Hogares, Norma Medina, esta metodología se basa en la teoría de capacidades de Amartya Sen (1998), un enfoque que va directamente en la calidad de vida que las personas realmente pueden lograr, cuando pueda desarrollar sus capacidades, y cómo desarrolla estas si sus derechos son cumplidos.
La selección de las dimensiones se da a través del comité de pobreza del INE, considerando las limitaciones en disponibilidad de información, la experiencia de otros países y los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). Por lo tanto, delimitaron esta división en: educación, salud y ambiente, vivienda y servicios, y trabajo y seguridad social, distribuyendo un peso de 25 cada uno.
En la última reunión del Comité de Pobreza, que contó con la participación de un experto del OPHI, se adoptó el valor k: 26 como umbral de pobreza multidimensional. Así, la unidad de análisis fue determinada a nivel de hogares, debido a que, si se evalúa por persona, podrían generarse conflictos en futuros análisis con pobres y no pobres multidimensionales en un hogar. Así es que el foco principal de las políticas públicas en el Paraguay contra la pobreza es a nivel de hogar y no por cada individuo de manera aislada.
Siempre de acuerdo con explicaciones de Medina, para armar este índice es necesario utilizar dos componentes: la Incidencia y la Intensidad. La Incidencia es la proporción de personas en una población que son pobres multidimensionales, es decir, cuántas personas son pobres y la Intensidad es el número promedio de carencias que cada hogar o persona pobre experimenta al mismo tiempo, que en otras palabras revela qué tan pobres son estos individuos.
El producto de estos dos componentes resulta en el Índice de Pobreza Multidimensional que determina el porcentaje de privaciones que enfrentan los hogares pobres, respecto al máximo posible de privaciones que podrían tener todos los hogares del país.
En una interpretación similar a la del Coeficiente de Gini (la variable 0 indica la máxima igualdad de distribución salarial entre habitantes; la 1, la máxima desigualdad), cuando el IPM tiende a uno, todos los hogares son pobres y cuando se acerca a cero, se presenta una menor intensidad o pobreza nula.
En la edición anterior se mostraba que el Coeficiente de Gini había pasado de 0,548 en 2000/01 a 0,437 en el año 2020. Así, en Paraguay se registró una reducción del 20,1% en la desigualdad de ingresos en los últimos 20 años. Pero al comparar el valor del año 2020 con el 2019 se observó igualmente una reducción, pero del 4,6%.
Además, en el otro indicador conocido como razón P90/P10 –muestra las diferencias de ingresos entre los extremos de la distribución, expresando el ingreso de los ricos como múltiplos de los pobres en el 2020– esta razón presentó una tendencia decreciente considerable en más de dos décadas.
De acuerdo con los datos, la proporción de ingresos que separa al decil más rico del decil más pobre pasó de 15,348 a 7,284 en dicho lapso de tiempo. Es decir, los ingresos de la población con mayores ingresos en Paraguay eran 15 veces más que los de la población en situación de pobreza, producto de una mejora relativa de los ingresos de la gente que se encuentra en los estratos inferiores. Este fenómeno ha sido igual casi en toda América Latina en todo este tiempo.
- Evolución de la pobreza y de las condiciones de vida en Paraguay
Hasta inicios de la década de 2000, la pobreza afectaba al 60% de la población.
Los auspiciosos procesos económicos locales, regionales y mundiales suscitados desde mediados de la década de 2000 incidieron en el aumento promedio de los ingresos de las familias paraguayas. En consecuencia, se tradujo en la disminución significativa de los niveles de pobreza y pobreza extrema, sobre todo en las zonas rurales, donde la prevalencia ha sido histórica.
Al considerar las últimas dos décadas, la pobreza total en el país pasó de 40,5% en 1998 a 23,5% en 2019. La pandemia, como en todo el mundo, incidió en el aumento de los indicadores durante el 2020, por lo que, al cierre del año pasado, afectó al 26,9% de la población o 1.921.721 de personas.
El importante grupo que salió de la pobreza migró al segmento de los no pobres, donde la condición de población vulnerable ha sido mayoritaria con relación a la clase media. En el periodo 1997/1998, en el país existían 2.948.175 personas (59,5% de la población de ese entonces) dentro de la categoría de no pobres y en el 2019, la cantidad se casi duplicó llegando a 5.390.011 personas (73,1% de la población), con una reducción de 157.784 personas en el año de la pandemia las que habrían caído nuevamente en el segmento de los pobres.
Así, este grupo social (vulnerable y clase media) aumentó sus ingresos, por tanto, su demanda en materia educativa y sanitaria, así como generó un nuevo patrón de consumo. Sobre el último punto, realizó un conjunto de inversiones tendientes a mejorar su calidad de vida, mediante el mejoramiento y equipamiento del hogar. El fenómeno ha resultado más destacable en la población de las zonas rurales, que hasta hace dos décadas no había podido equiparse con algunos electrodomésticos básicos como heladeras y lavarropas.
De acuerdo con los principales indicadores básicos de la población y vivienda del Instituto Nacional de Estadística, el promedio de años de estudio de la población de 10 años y más de edad ha pasado de 8,2 años en 2012 a 9 años en el 2020. Desde casi diez años, se ha observado un crecimiento sostenido en los años de instrucción de la población.
Así también, se observa un aumento en la cantidad de personas ocupadas que aportan a un sistema de jubilación. En el 2012, el 40,4% de la población figuraba como aportante y en el 2019, el 45,9%. En el 2020, debido a las consecuencias socio-económicas de la pandemia, se redujo a 44,6% de la población total del país.
En lo que respecta a la cobertura de seguro médico, los datos del INE también muestran un crecimiento, con algunas variaciones, en los últimos casi diez años. En el 2012, el 26% de la población contaba con un seguro, en el 2020, por efecto de la pandemia, se redujo a 25,5%. Sin embargo, en el 2019, el 28,1% de la población total de Paraguay estaba protegida.
El mejoramiento del hogar se ve reflejado en una cobertura casi total del acceso a los servicios básicos. Al 2020, el 99,6% de los hogares ya cuenta con electricidad, el 89,9% de la población tiene acceso a agua y el 87,3% a saneamiento.
Es de remarcar que el progreso social y económico de la población en Paraguay de los últimos años, no ha sido preparado ni orientado por las políticas públicas, sino principalmente, por las fuerzas del mercado. Así, la prosperidad de las familias paraguayas ha sido el resultado de la participación del juego económico, cuyo resultado positivo se refleja en el incremento de la población fuera de la pobreza.
Al mencionado avance se le debe exceptuar la intervención que sí ha tenido el Estado durante la pandemia, principalmente en el 2020. Si bien no ha sido suficiente, de alguna manera ha contenido, por determinados periodos de tiempo, a algunos sectores con las políticas de asistencia implementadas.
Finalmente, y en línea con las directivas del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, para abordar cada uno de los retos que dejará la crisis sanitaria, es preciso un nuevo enfoque, ya que muchos de ellos requieren ir más allá de la mejora de ingresos, es decir, repensar las vías de desarrollo y apuntar hacia una mejor reconstrucción con una mirada global social y económica tras el covid-19.
Gini
El Coeficiente de Gini pasó de 0,548 en 2000 a 0,437 en 2020. Paraguay registró una reducción del 20,1% en la desigualdad de ingresos en 20 años.
Incidencia
La Incidencia es la proporción de personas en una población que son pobres multidimensionales, es decir, cuántas personas en total son pobres.
Foco
El foco principal de las políticas públicas en Paraguay contra la pobreza es a nivel de hogares y no por cada individuo de manera aislada.
Nuevo
El grupo de vulnerables y clase media aumentó sus ingresos, por tanto, su demanda en materia educativa y sanitaria generó un nuevo patrón de consumo.
26,9%
La pandemia incidió en el aumento de pobreza durante el 2020, por lo que afectó al 26,9% de la población o 1.921.721 de personas.
44,6%
En el 2012, el 40,4% de la población figuraba como aportante y en el 2019, el 45,9%. En el 2020, se redujo a 44,6% de la población total del país.
Acceso
El mejoramiento del hogar y de los ingresos de los ciudadanos se ve reflejado en una cobertura casi total en cuanto al acceso a los servicios básicos.
99,6%
Al cierre del 2020, el 99,6% de los hogares ya cuenta con electricidad, el 89,9% de la población tiene acceso a agua y el 87,3% a saneamiento.
