El tema de la semana

Este artículo tiene 4 años de antigüedad

En seis años la Caja Fiscal se tragó US$ 600 millones y el subsidio se está registrando a costa de todos los contribuyentes. El saldo rojo en el pago de la jubilación viene creciendo sostenidamente desde el 2015, lo que implica un importante egreso para la cartera estatal cada año, según se puede observar en el registro histórico del Ministerio de Hacienda.

Desde dicho año y hasta la fecha, el Tesoro Nacional desembolsó la sideral cifra para financiar el déficit en pago de jubilación a funcionarios públicos, con los fondos obtenidos de los impuestos que aportan los contribuyentes. Este déficit se da porque los ingresos que provienen de los aportes jubilatorios del sector público no logran cubrir los egresos por los haberes que están desembolsando a los jubilados.

El problema radica en las regulaciones del sistema que permite, por ejemplo, que docentes puedan jubilarse antes de los 45 años, o que militares y policías se retiren con tasas de sustituciones de privilegio. Los sectores deficitarios son justamente el de maestros, policías y militares. Si bien una parte del déficit se cubre con el superávit de los demás sectores, la diferencia que se termina abonando con recursos del Tesoro es cada vez más importante. A la fecha el monto abonado por el fisco con nuestros impuestos para cubrir este saldo rojo de la Caja de Jubilaciones del sector público es de G. 3,97 billones, unos US$ 593 millones al cambio actual, similar a la emisión de bonos soberanos presupuestado por el Gobierno para cada ejercicio.

Solo en el 2020, el déficit de la Caja Fiscal, que fue cubierto con recursos del Tesoro, alcanzó G. 1,017 billones (US$ 150 millones), 29% más que en 2019; mientras que en los primeros cinco meses de este año, ya se acumula un déficit del 33%, equivalente a una diferencia de G. 484.842 millones (US$ 70 millones).

La Caja cuenta con más de 67.000 beneficiarios jubilados y unos 230.000 aportantes activos.