Los países más desarrollados y que han hecho de su política económica la vacunación, son los que actualmente muestran señales de recuperación. Aunque la incertidumbre y el riesgo siguen atados al comportamiento del virus, hoy aflora una nueva amenaza con más variantes.
En medio de este escenario de lenta recomposición, el mercado laboral sigue afectado severamente. De acuerdo con proyecciones de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), la oferta laboral se situará por debajo de la demanda generada por personas que perdieron su empleo o abandonaron la fuerza de trabajo durante la pandemia y de jóvenes que se incorporarán al mercado laboral luego de sufrir importantes interrupciones en sus estudios y formación. Por tanto, se espera un aumento sostenido y pronunciado del desempleo de 220 millones en 2021 y con una reducción en el año 2022 de 205 millones personas fuera del circuito laboral.
Si bien estos datos son desalentadores, existen otros que generan cierta expectativa como la reconversión del trabajo, que ha pasado de ser expresamente presencial a remoto o híbrido, como efecto de las medidas de confinamiento implementadas durante la pandemia. Sin embargo, esta nueva modalidad laboral está sujeta a la naturaleza del trabajo desempeñado.
Desde la OIT han referido que los países pueden movilizar una mayor proporción de la fuerza laboral a trabajar desde casa cuando una gran parte de los puestos de trabajo son en sectores como las Tecnologías de Información y Comunicación (TICs), servicios profesionales, finanzas y seguros, además en los de la administración pública. Muy por el contrario a lo que ocurre en economías con una alta dependencia de sectores como la industria manufacturera, la agricultura, la construcción y el turismo, que exige la presencia de los empleados para desarrollar sus actividades.
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Como se mencionaba en la edición anterior, antes de la pandemia por coronavirus, alrededor de 260 millones de personas habían trabajado desde sus casas en todo el mundo. Con la crisis sanitaria, esta cantidad habría aumentado a escala global tal como ocurrió en América Latina y el Caribe, donde alrededor de 23 millones de personas teletrabajaron durante el período más crítico de la pandemia en 2020. Esto representó entre el 20% y 30% de los empleados asalariados. Así, la migración de modalidad fue exponencial, ya que en la prepandemia la cifra se hallaba por debajo del 3% de personas que trabajaban a distancia (OIT).
En la presente edición, la consultora MF Economía/Inversiones repasa los casos de compañías a nivel mundial que han implementado la modalidad remota o híbrida, los beneficios de su adopción y las perspectivas para la pospandemia. Además, se presenta las apreciaciones de referentes y especialistas del sector público y privado sobre la situación y desafíos que representa para el Paraguay la flexibilidad laboral.
