Ejes de propuestas para el diseño de políticas públicas en pandemia

El informe socioeconómico del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) analiza la evolución de la composición y situación de los hogares de Paraguay. El liderazgo es un aspecto de gran importancia reflejado en el estudio. PNUD aborda el nivel educativo de los jefes de hogares, que contribuye de cierta manera a dar un panorama sobre la obtención futura de empleo y por lo tanto de ingresos. La pandemia evidenció números y datos de brecha de género en materia social y económica que debe ser reducida para dar soporte al potencial económico del país en el corto y mediano plazo.

JEFATURA DEL HOGAR POR SEXO
JEFATURA DEL HOGAR POR SEXOGENTILEZA

En el concepto del Instituto Nacional de Estadística (INE), el jefe o la jefa de estos hogares puede representar a la persona reconocida como tal por los demás integrantes, ya sea por tener un mayor grado de responsabilidad económica o en última instancia, por ser mayor edad. Los registros del año 2020 y que se encuentran en el documento del organismo dan cuenta que el 37,2% de los hogares paraguayos está encabezado por mujeres y el 62,8% por hombres (694.071 y 1.173.352, respectivamente). Sin embargo, a pesar de que la jefatura masculina tiene un peso mayor, en los últimos 5 años se puede observar un incremento del 42,7% de la jefatura femenina. En términos absolutos, esto representaría una diferencia positiva de poco más de 200.000 mujeres que encabezan el cuidado del hogar.

Este aspecto es más resaltante en los hogares nucleares incompletos, en donde la jefatura de 8 de cada 10 hogares la ejercen mujeres. Esta participación no ha cambiado en la última década. De la misma manera, siguiendo la desagregación por áreas, se puede determinar que estas mujeres jefas se encuentran mayormente concentradas en áreas urbanas. De hecho, la representatividad en el área urbana es del 65% con respecto al total de mujeres en esta clasificación, ubicándose en su mayoría en el departamento Central. Esto demuestra la exposición femenina a un mayor grado de vulnerabilidad social, debido a que la mujer se enfrenta a la acumulación de cargas horarias en el cuidado de los hijos, las tareas del hogar y sus responsabilidades laborales.

Nivel educativo de los jefes del hogar

El estudio del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) aborda otra dimensión, el nivel educativo de los jefes de hogares, que contribuye de cierta manera a dar un panorama sobre la obtención futura de empleo y por lo tanto de ingresos.

Los datos procesados por el INE muestran que la tasa de analfabetismo en los últimos 10 años se ha reducido en ambos sexos. Sin embargo, es importante resaltar que las mujeres históricamente han sido las más instruidas, con una tasa de analfabetismo del 6% sobre el total de mujeres, frente al 9% de hombres. De la misma manera, esta diferencia se visualiza en el promedio de años de estudio, donde se observa un incremento de 2 años de estudio en la última década y de 1,5 años en comparación con los hombres en el año más reciente. Esto demuestra que en promedio las mujeres culminan el ciclo de educación escolar básica.

Brecha en indicadores de empleo

El informe del PNUD muestra que la tasa de ocupación de las jefas de hogares se ha incrementado en 6 puntos porcentuales en la última década. No obstante, a pesar de esta mejora la brecha aún sigue marcada con una tasa del 76,0% frente al 82,1% de ocupados masculinos en el año 2020.

Asimismo, la rama de actividad a la que se dedican mayormente estas mujeres es la de servicios, siendo un poco más del 50% trabajadoras no calificadas. El Clasificador Paraguayo de Ocupaciones del INE, agrupa a las personas que realizan tareas sencillas y rutinarias que requieren principalmente la utilización de herramientas manuales y a menudo cierto esfuerzo físico. Estos empleos consisten normalmente en vender mercancías en lugares públicos o de puerta en puerta; prestar diversos servicios ambulantes; limpiar, lavar y planchar, entre muchas otras actividades.

Un aspecto resaltante es la tasa de inactividad, que se refiere a las personas que no se encuentran en la búsqueda de un empleo en el periodo de referencia.

En los últimos 10 años, la tasa de inactividad en ambos sexos se redujo. Sin embargo, esta disminución es más pronunciada en los jefes de hogares masculinos (5% hombres en comparación con 22% de mujeres, al 2020).

Además, una de las principales razones por las cuales las mujeres no buscan empleo es porque deben realizar labores del hogar (46,2% en el 2010 y 46,7% en el 2020).

De acuerdo con el documento del PNUD, en el último año, los hogares paraguayos han enfrentado shocks inesperados como consecuencia de la crisis sanitaria. El empleo y los ingresos han sido gravemente afectados por la caída de la demanda, las interrupciones de las actividades económicas y la incertidumbre generada por la propagación del virus covid–19.

El Manual del Encuestador del INE categoriza a las personas que dejaron su trabajo para dedicarse exclusivamente a tareas domésticas no remuneradas, tales como cuidar a los niños u otros miembros del hogar, preparar alimentos y realizar la limpieza, entre otras actividades. En segundo lugar, se ubican los motivos familiares (14,0% en el 2010 y 19,1% en el 2020). Esto representa a las mujeres que deben cuidar a algún familiar enfermo, tienen un marido celoso, contraen matrimonio, tienen permiso de maternidad, etc.

Fomentar programas de inserción laboral

Es importante destacar que podrían implementarse programas de inserción laboral para este grupo poblacional, ya que el 48,1% de las mujeres que respondieron que no trabajan porque deben ocuparse de tareas domésticas tienen 40 años o menos, mientras que el 53,7% de las que adujeron motivos familiares tiene 39 años o menos.

Por otra parte, se puede observar cómo los ingresos no han sufrido cambios significativos en la última década en ambos sexos. A pesar del incremento en los salarios femeninos, prevalece la brecha entre G. 570.000 y G: 750.000 a favor del hombre en los años 2020 y 2010, respectivamente. Esto podría deberse a que la circunstancia de ser el principal o el único perceptor de ingresos del hogar obliga a muchas de estas mujeres a aceptar ocupaciones o empleos mal remunerados y en ocasiones bajo condiciones precarias, que tal vez rechazarían las madres-esposas que pueden elegir vivir en un similar nivel de pobreza con los ingresos aportados por el jefe de hogar varón (Mujeres jefas de hogar 2002-2012, INE 2016).

En todo el mencionado contexto, el economista y exministro de Hacienda, Manuel Ferreira, sostuvo que es urgente plantearse una solución de fondo. “Actualmente no existen herramientas que estimulen y generen incentivos para que la gente se adhiera a un sistema jubilatorio ni incentivos para que empresas formales incorporen a sus empleados dentro de un esquema. Creemos que las principales políticas deben estar dirigidas y debemos trabajar para pensar cómo vamos a hacer para incorporar a las mujeres en el sistema de seguridad social”, enfatizó.

Ejes de propuestas

Como parte del informe del PNUD, se presenta una serie de ejes de propuestas para abordar los principales desafíos sociales y económicos en Paraguay.

El estudio menciona que la crisis desatada por la pandemia ha profundizado las vulnerabilidades, por lo tanto, ha afectado de manera importante a todos los segmentos de la población y su impacto continúa registrándose de manera diferenciada en la población femenina.

Dispuestas a insertarse al mercado laboral

En tal sentido, en Paraguay, el avance y profundización de la pandemia ha impedido que muchas mujeres vuelvan a sus puestos laborales. No obstante, algunas trabajadoras se encuentran dispuestas para insertarse al mercado laboral o buscar trabajo, pero desafortunadamente no existe un contexto favorable para hacerlo.

El documento del organismo presenta una batería de propuestas diseñadas sobre la base de dos ejes principales.

El primero que plantea el PNUD en el estudio son las condiciones y esquemas de soporte al empleo femenino a través del fortalecimiento de las políticas de empleo orientadas a reducir la brecha salarial, el fomento a la flexibilidad laboral en términos de teletrabajo.

Además del impulso de programas de acceso al crédito para la vivienda, garantizar la cobertura de salud y seguridad social, así como la promoción de esquemas de servicios de cuidado: guarderías públicas o privadas y de hogares de servicios a adultos mayores.

El segundo eje presentado en el documento lanzado por el PNUD se vincula al impulso de nuevas oportunidades y capacidades. Estas medidas podrían fomentar el mejoramiento del entorno en el que se desenvuelven las mujeres mediante la ampliación de la oferta formativa, incluyendo cupos en sectores no tradicionales, así también el desarrollo de esquemas para la formación técnica con la incorporación de figuras de mentoría (aprendiz) y las garantías para el acceso a herramientas financieras.

Finalmente, el análisis y las propuestas contempladas en el informe socioeconómico del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo son la base para el diseño de unas mejor enfocadas políticas públicas.

Así, la pandemia solo evidenció los números y datos de brecha de género en material social y económico que debe ser urgentemente reducida para dar soporte al potencial económico del país en el corto y mediano plazo.

Laboral

En nuestro país, el avance y la profundización de la pandemia ha impedido que muchas mujeres retornen a sus puestos laborales.

Mujeres

Históricamente, las mujeres han sido las más instruidas, con una tasa de analfabetismo del 6% sobre el total de mujeres, frente al 9% de hombres.

10 años

Los datos procesados por el INE muestran que la tasa de analfabetismo en los últimos 10 años se ha reducido en ambos sexos.

Brecha

Se plantean esquemas de soporte al empleo femenino, a través del fortalecimiento de las políticas de empleo orientadas a reducir la brecha salarial.

Impulsar

Programas de acceso al crédito para casas, garantizar la cobertura de salud y seguridad social, así como la promoción de guarderías y servicios.

Entorno

Oportunidades y capacidades para fomentar mejoramiento del entorno de las mujeres, mediante la ampliación de la oferta formativa.

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