El riesgo país en América Latina y el posicionamiento de Paraguay en la región

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ABC Color

El riesgo país es uno de los indicadores más utilizados por los mercados financieros internacionales para evaluar la solvencia y la credibilidad económica de una nación. Entre las metodologías más difundidas para medirlo se encuentra el Emerging Markets Bond Index (EMBI), elaborado por JPMorgan Chase. Este índice refleja el diferencial de rendimiento entre los bonos soberanos emitidos por países emergentes y los bonos del Tesoro de Estados Unidos, considerados el activo libre de riesgo a nivel global.

En términos prácticos, el EMBI mide cuántos puntos básicos adicionales debe pagar un país para financiarse en los mercados internacionales en comparación con Estados Unidos. Un punto básico equivale a 0,01 puntos porcentuales. Por ejemplo, un riesgo país de 200 puntos implica que los bonos soberanos de esa nación pagan aproximadamente 2 puntos porcentuales más que los bonos estadounidenses de plazo comparable.

La importancia del EMBI radica en que sintetiza la percepción de riesgo que tienen los inversores internacionales sobre la estabilidad macroeconómica, la sostenibilidad fiscal, la fortaleza institucional y la capacidad de pago de la deuda pública de cada país. Factores como el crecimiento económico, la inflación, el nivel de endeudamiento, la estabilidad política o la exposición a shocks externos influyen directamente en la evolución de este indicador.

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Cuando el riesgo país aumenta, el financiamiento externo se vuelve más costoso. Esto afecta tanto al sector público como al sector privado, ya que eleva las tasas de interés de los bonos soberanos y corporativos, reduce el acceso al crédito internacional y puede desalentar los flujos de inversión extranjera. En cambio, un riesgo país bajo suele interpretarse como señal de estabilidad macroeconómica, previsibilidad institucional y menor probabilidad de default.

En América Latina, el EMBI también funciona como una herramienta comparativa para evaluar la posición relativa de cada economía dentro del universo de mercados emergentes. Países con políticas macroeconómicas más estables, menores desequilibrios fiscales y marcos institucionales más sólidos tienden a registrar primas de riesgo más bajas. Por el contrario, episodios de crisis financieras, inestabilidad política o deterioro fiscal suelen traducirse rápidamente en incrementos del indicador.

Por esta razón, el riesgo país se ha convertido en un termómetro clave para gobiernos, inversores y organismos internacionales, ya que resume en un único indicador la confianza que genera una economía en los mercados globales.

Riesgo país en América Latina y la posición de Paraguay

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Al cierre de febrero de 2026, el mapa del riesgo país en América Latina muestra una marcada heterogeneidad entre economías. Los datos del EMBI reflejan brechas significativas entre países con elevada fragilidad macroeconómica y aquellos que mantienen marcos macroeconómicos más estables, de acuerdo con Bloomberg en Línea.

En el extremo superior del ranking regional se encuentra Venezuela, con un riesgo país de 8.027 puntos, una cifra que refleja la prolongada crisis económica, financiera e institucional que atraviesa el país. Muy por debajo, aunque todavía en niveles elevados para estándares regionales, aparecen Argentina con 576 puntos, Ecuador con 484 y Bolivia con 468. Estos valores indican una percepción de riesgo considerablemente mayor por parte de los mercados internacionales.

En un segundo grupo se ubican economías con niveles intermedios de riesgo. El Salvador registra 351 puntos, seguido por Colombia con 294. Luego aparecen México con 226, Honduras con 204 y Brasil con 199, países que presentan condiciones macroeconómicas relativamente más estables, aunque todavía enfrentan desafíos fiscales o políticos que mantienen su prima de riesgo por encima de los niveles más bajos de la región.

Más abajo en la escala se encuentran varias economías latinoamericanas con indicadores más favorables. República Dominicana registra 189 puntos, Costa Rica 156, Panamá 152, Perú 143 y Guatemala 142. En este grupo se observa un perfil macroeconómico relativamente más equilibrado y una percepción de menor riesgo crediticio.

Dentro de este contexto regional, Paraguay presenta un riesgo país de 118 puntos, lo que lo ubica entre las economías con menor prima de riesgo en América Latina. Solo Chile (95) y Uruguay (77) registran niveles más bajos dentro del ranking regional.

Este posicionamiento refleja la percepción relativamente favorable que mantienen los mercados internacionales sobre la economía paraguaya. Durante las últimas décadas, el país ha consolidado un marco macroeconómico caracterizado por inflación moderada y relativa disciplina fiscal en comparación con otros países de la región.

Además, el país alcanzó recientemente el Grado de Inversión, lo que refuerza su perfil de riesgo relativamente bajo dentro de la región. Este reconocimiento por parte de agencias internacionales amplía el universo de inversores institucionales que pueden adquirir deuda paraguaya, lo que tiende a reducir el costo de financiamiento externo.

Sin embargo, la comparación regional también evidencia que el margen de mejora aún existe. Chile y Uruguay continúan presentando primas de riesgo más bajas, reflejo de economías con instituciones más consolidadas, mayor profundidad financiera y trayectorias macroeconómicas de largo plazo más estables.

El panorama regional del riesgo país muestra que América Latina continúa siendo una región heterogénea en términos de estabilidad macroeconómica y percepción de riesgo financiero. Mientras algunas economías enfrentan primas de riesgo elevadas asociadas a desequilibrios fiscales, inestabilidad política o debilidad institucional, otras han logrado consolidar marcos macroeconómicos que generan mayor confianza en los mercados internacionales.

En este contexto, Paraguay se posiciona de manera relativamente favorable. Con un riesgo país de 118 puntos, el país se ubica entre los de menor riesgo de la región, solo por detrás de Chile y Uruguay. No obstante, mantener esta posición requerirá sostener y profundizar las bases de estabilidad económica. El acceso a financiamiento internacional en condiciones favorables depende no solo del nivel actual de riesgo país, sino también de la percepción futura sobre la sostenibilidad fiscal, la calidad institucional y la capacidad de crecimiento económico.

En este sentido, Paraguay enfrenta desafíos estructurales importantes. Entre ellos se encuentran la necesidad de fortalecer su infraestructura, mejorar la productividad, ampliar su base tributaria y consolidar instituciones que garanticen mayor previsibilidad jurídica y económica.

El riesgo país bajo constituye una ventaja competitiva para atraer inversión y financiar proyectos de desarrollo. Sin embargo, su sostenibilidad dependerá de la capacidad del país para preservar la estabilidad macroeconómica y avanzar en reformas que permitan consolidar un crecimiento más robusto y sostenido en el largo plazo.

Marcada heterogeneidad

Al cierre de febrero último, el mapa del riesgo país en A. Latina exhibe una marcada heterogeneidad entre las economías, con brechas significativas.

Ranking regional

En el extremo superior del ranking regional está Venezuela, muy por debajo Argentina, Ecuador y Bolivia. En un segundo grupo están economías con nivel intermedio.

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