Panorama de la electromovilidad en la región y en Paraguay

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ABC Color

En el contexto de presión global sobre los combustibles surge la necesidad de evaluar alternativas que permitan mitigar estos efectos, lo que explica la relevancia del informe difundido por la Organización Latinoamericana de Energía (OLADE) y recogido por Bloomberg Línea. El análisis cobra importancia en un escenario en el que la dependencia de combustibles fósiles expone a las economías regionales a shocks externos. La electromovilidad se posiciona no solo como una transición tecnológica, sino como estrategia económica para reducir vulnerabilidades. El informe busca cuantificar el impacto de esta transformación, particularmente en términos de ahorro en el gasto energético.

El conflicto bélico en Medio Oriente volvió a poner en el centro del análisis económico la volatilidad del mercado energético. Las tensiones geopolíticas han impulsado al alza los precios internacionales del petróleo y la volatibilidad en los últimos días, con efectos directos sobre los combustibles en América Latina y el Caribe (ALC). Esta dinámica impacta sobre los costos de transporte, presiona la inflación y afecta la balanza comercial de los países importadores de hidrocarburos.

La electromovilidad, en este sentido, se posiciona no solo como una transición tecnológica, sino como una estrategia económica para reducir vulnerabilidades. El informe busca cuantificar el impacto de esta transformación, particularmente en términos de ahorro en el gasto energético. De acuerdo con datos de la OLADE, citados por Bloomberg Línea, operar un vehículo eléctrico en ALC implica un ahorro promedio de US$ 2.018 anuales en comparación con un vehículo a gasolina. Este diferencial responde, principalmente, al menor costo de la electricidad frente a los combustibles líquidos, además de una mayor eficiencia energética.

En un escenario de incremento del 50% en los precios de los combustibles, el ahorro podría ampliarse hasta US$ 3.308 por año, lo que refuerza la ventaja económica de la electromovilidad en contextos de alta volatilidad energética.

El informe también destaca que el costo de carga eléctrica en la región se mantiene en niveles relativamente bajos, con un promedio cercano a US$ 0,15 por kWh, lo que permite reducir significativamente el gasto operativo de los usuarios. A esto se suma una menor necesidad de mantenimiento, dado que los vehículos eléctricos cuentan con menos componentes mecánicos en comparación con los motores de combustión interna.

A nivel agregado, el impacto económico ya es relevante. ALC registran un ahorro aproximado de US$ 3 millones diarios debido al avance de la electromovilidad, de acuerdo con la OLADE. Este dato refleja no solo beneficios individuales, sino también efectos macroeconómicos, particularmente en términos de reducción de importaciones de combustibles y menor exposición a variaciones de precios internacionales.

El transporte público aparece como uno de los segmentos con mayor potencial de ahorro. Un autobús eléctrico puede generar un ahorro anual de US$ 26.000 frente a uno diésel, cifra que podría incrementarse hasta US$ 48.750 en escenarios de mayores precios del combustible. Este diferencial posiciona a la electrificación del transporte urbano como una herramienta relevante para mejorar la eficiencia del gasto en sistemas de movilidad.

En cuanto a la adopción, Bloomberg Línea señala que la región muestra un crecimiento sostenido en la incorporación de vehículos eléctricos. Las ventas de vehículos electrificados ya alcanzan una participación de 14,5% del total en 2026, lo que evidencia un cambio gradual en el mercado automotor. Este avance responde tanto a factores económicos como a políticas públicas orientadas a la transición energética. No obstante, el proceso enfrenta limitaciones. La infraestructura de carga aún es insuficiente en varios países, lo que condiciona la velocidad de adopción. Asimismo, el costo inicial de los vehículos eléctricos continúa siendo más elevado que el de los vehículos tradicionales, lo que representa una barrera para ciertos segmentos de la población.

En Paraguay

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En Paraguay y de acuerdo con datos de la Cámara de Distribuidores de Automotores y Maquinarias (CADAM), las importaciones de vehículos híbridos y eléctricos registraron un crecimiento de 65,7% en 2025, pasando de 2.443 unidades en 2024 a 4.049 unidades, lo que confirma una rápida expansión de este segmento dentro del mercado automotor. En el desglose por tipo de motorización, los híbridos enchufables (PHEV) lideraron el dinamismo con un incremento de 187,8%, alcanzando 1.105 unidades y una participación de 27,3%. Los eléctricos puros (BEV) crecieron 47,2%, con 858 unidades y 21,2% de participación, mientras que los híbridos no enchufables (HEV) aumentaron 41,3%, totalizando 2.086 unidades, lo que representó el 51,5% del total.

El desempeño permitió que los vehículos electrificados alcancen el 10,5% del total de importaciones de automóviles en 2025, consolidando una tendencia de adopción progresiva por parte de los usuarios.

A nivel de marcas se observa una fuerte presencia asiática. Además, los datos regionales indican que América Latina mantiene una trayectoria de crecimiento, con 665.773 unidades vendidas en 2025, equivalente a un aumento de 10,9% interanual, lo que sugiere que Paraguay sigue una dinámica alineada con la región.

Mientras que, entre enero y febrero de 2026, las ventas de vehículos electrificados crecieron con fuerza, pasando de 397 a 948 unidades, lo que implica un aumento de 138,8%, conforme con los datos de la Asociación Latinoamericana de Distribuidores de Automotores (Aladda). El mayor impulso proviene de los HEV (+163,6%), seguidos por los PHEV (+182,2%), lo que evidencia una rápida diversificación tecnológica. Los BEV también avanzan, aunque con menor participación (2,0%), lo que sugiere barreras aún presentes en infraestructura o costos. En conjunto, estos vehículos ya alcanzan 14,6% de participación, superando el 10,5% de 2025, lo que indica una aceleración del proceso de electrificación.

Desde una perspectiva macroeconómica, la expansión de la electromovilidad adquiere una dimensión estratégica. La reducción en el consumo de combustibles fósiles permite disminuir la dependencia de mercados internacionales sujetos a conflictos y tensiones geopolíticas. En un escenario como el actual, de alta incertidumbre, esta transición no solo implica beneficios ambientales, sino también una mejora en la resiliencia económica de los países.

Estrategia económica

La electromovilidad se posiciona no solo como una transición tecnológica, sino como una estrategia económica para reducir las vulnerabilidades.

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