El dato del informe confirma que la región mantiene una base de generación predominantemente renovable, aunque no exenta de desafíos. A nivel agregado, las energías renovables aportaron el 67,7% de la electricidad generada en febrero de 2026, las fuentes fósiles representaron el 29,7% y la energía nuclear explicó el 2,6%. Dentro del mix regional también se ubicaron la solar (5,3%), el petróleo y derivados (4,6%), la bioenergía (4,3%), el carbón mineral (2,4%) y la geotermia (0,5%).
Es de mencionar que, el peso de la hidroenergía representa una fortaleza y, al mismo tiempo, un punto de atención. La fortaleza proviene de una fuente renovable, de baja emisión y con alta participación en la cobertura de la demanda eléctrica regional. El riesgo surge por la exposición de la matriz a las variaciones de esta fuente, en especial cuando las condiciones hidrológicas modifican la disponibilidad de generación. El propio reporte remarca que la hidroenergía es complementada por el gas natural como fuente de soporte y flexibilidad, lo que permite sostener la operación del sistema ante cambios en el despacho.
En la comparación mensual, la generación eléctrica de febrero de 2026 cayó 6,2% frente a enero del mismo año. La contracción se observó en todas las fuentes de generación, por lo que no se trató de una sustitución puntual entre tecnologías, sino de una reducción concurrente de la generación renovable y no renovable. El informe también señala un elemento de calendario: febrero de 2026 tuvo 28 días, condición que incide en la comparación contra enero.
Las mayores caídas relativas mensuales se registraron en carbón mineral (-17%), y geotermia (-14%). Luego se ubicaron el gas natural (-10%); petróleo y derivados (-9%); nuclear (-9%); solar (-6%); hidroenergía (-4%); y, con ajustes más moderados, eólica y bioenergía, ambas con -2%. Aunque la baja relativa de la hidroenergía fue menor que la de otras fuentes, su incidencia sobre el total fue relevante por su peso estructural dentro de la matriz.
La hidro continuó como la principal tecnología del mix, con un volumen del orden de 70 TWh, seguida por gas natural, en torno a 35 TWh, y eólica, cerca de 20 TWh.
La comparación interanual presenta una lectura distinta. En febrero de 2026, la generación eléctrica total de América Latina y el Caribe se incrementó 3,9% con relación al mismo mes de 2025.
El aumento no respondió a una expansión de la hidroenergía, sino a una recomposición del despacho por fuente. Las tecnologías de base, como nuclear, geotermia y bioenergía, mantuvieron una contribución relativamente estable, al tiempo que hidroenergía, gas natural, eólica y solar mostraron mayor variabilidad durante el período analizado.
El cambio más relevante de la comparación anual fue la caída de la hidroelectricidad. Entre febrero de 2025 y febrero de 2026, la generación hidroeléctrica se redujo en 9 TWh. Esa baja fue compensada por el aumento del resto de tecnologías, que aportaron +15 TWh, con un saldo neto positivo de +6 TWh para el sistema regional.
El informe identifica a la eólica (+6 TWh); la bioenergía (+5 TWh); y la solar (+2 TWh), como las principales fuentes que explicaron la mayor parte del aumento interanual.

El resultado tiene una lectura estratégica para la región. La caída hidroeléctrica muestra la sensibilidad del sistema eléctrico latinoamericano ante variaciones en su principal fuente de generación. Sin embargo, la compensación provino mayormente de tecnologías renovables, no del bloque térmico. Por eso, el crecimiento interanual tuvo un sesgo predominantemente renovable, con un aporte relevante de eólica, bioenergía y solar.
Esta evolución muestra una matriz que aún depende de la hidroenergía, pero que ya empieza a diversificar su expansión renovable hacia otras fuentes.
Índice de renovabilidad

En febrero de 2026, el indicador de América Latina y el Caribe fue de 67,7%. De los 27 países miembros de OLACDE, 12 superaron el promedio regional: Paraguay y Costa Rica, ambos con 100%; Venezuela (96%), Ecuador (92%), Colombia (91%), Uruguay y Belice, con 90%; Brasil (88%), Panamá (86%), El Salvador (71%), Chile y Guatemala, ambos con 69%. Para el período interanual, el Índice de renovabilidad regional se movió dentro de una banda de 63% a 72%. El tramo febrero-junio de 2025 presentó el comportamiento más sólido, con índices entre 68% y 71%, apoyado en volúmenes renovables de 103 TWh a 116 TWh. El mes con mayor presencia de renovables fue junio de 2025, con 113 TWh renovables y un índice de 71%.
Paraguay ocupa posición destacada dentro del reporte de OLACDE. Tal como se mencionaba, en febrero de 2026, el país registró un Índice de renovabilidad de 100%, el mismo nivel que Costa Rica y por encima del promedio regional de 67,7%. Dentro del grupo de 27 países miembros, Paraguay aparece entre los más destacados por su generación eléctrica completamente renovable en el mes analizado. Si bien el informe no presenta en el apartado país un desglose específico del volumen generado por Paraguay ni la composición por fuente, el indicador tiene relevancia económica: en una región donde las fuentes fósiles todavía explican 29,7% de la generación eléctrica, Paraguay se ubica en el segmento de países con mayor proporción renovable dentro de su matriz.
Por tanto, la oportunidad para el país consiste en transformar esa ventaja energética en valor productivo. Una matriz eléctrica renovable puede fortalecer el posicionamiento del país en sectores que demandan energía limpia, mejorar su atractivo para inversiones y aportar una narrativa diferencial frente a economías que aún dependen en mayor medida de fuentes fósiles. El desafío no se limita a producir electricidad renovable: también exige infraestructura, planificación, calidad del servicio y capacidad de convertir esa energía en más industria, empleo e inversión.
Generación eléctrica
Nuestro país aparece en el reporte entre los más destacados por su generación eléctrica completamente renovable en el mes analizado.

