Ahorro… ¿qué es eso?

Este artículo tiene 12 años de antigüedad

El diccionario define al ahorro como la diferencia entre el ingreso disponible y el consumo efectuado por una persona, una empresa, una administración pública, entre otros. Igualmente, el ahorro suele definirse como la parte de la renta que no se destina al consumo o la parte complementaria del gasto.

Permítanme señalar que, en mi opinión, si aplicamos esta definición en nuestras decisiones financieras será muy difícil que podamos ahorrar. Si asumís que el ahorro es la “parte que te sobra de tus ingresos luego de cubrir todos tus gastos”, probablemente no te sobre nada y, por lo tanto, nada puedas ahorrar.

Ahorro, ¿dónde estás?

Encontrar la manera de ahorrar implica definir al ahorro como una prioridad, la primera cuenta que debo pagar es a mí misma. Trabajo todo el mes, así que por lo menos el 10% de lo que gano debe quedarse para mí, al fin y al cabo estoy destinando el 90% de mis ingresos para los demás!

Entonces, debo descontar el ahorro directamente de mis ingresos antes de enfrentar mis gastos ya que no es lo que me sobra sino que, al contrario, el dinero destinado a mis gastos será lo que me sobre de mis ingresos luego de descontar mis ahorros. Exactamente al revés de lo que nos indica la definición del diccionario.

El ahorro no puede ni debe ser opcional ya que quien menos gana es quien más necesita ahorrar y planificar sus finanzas, pues cualquier imprevisto lo puede dejar en bancarrota y encima, probablemente, para salvar la situación no le quedará más remedio que endeudarse, asumiendo entonces una cuenta que conllevará costos financieros (intereses) por lo tanto si ya no le alcanzaba el dinero ni para ahorrar, ahora tendrá que pagar además una deuda con nuevos gastos.

Esta realidad no deja lugar a dudas ni espacio para un después. Suelen decirme “voy a ahorrar cuando gane más” y eso definitivamente será muy difícil, para no decir imposible, es como la famosa frase: empezaré la dieta el lunes… sin especificar cuál lunes será.

El ahorro es un hábito, necesita práctica y se desarrolla a través de un esfuerzo constante y consciente, no se logra por casualidad ni tampoco a través de un golpe de suerte. Definir cuál es la meta de ahorro y planificar como podré lograrlo será fundamental para que pueda conseguir concretar mis objetivos financieros.

¿Quieres conseguir ahorros? Entonces tienes que crearlos. Todos somos geniales para encontrar fantásticas excusas y convincentes explicaciones del por qué no podemos hacerlo. “Claro, para ella será fácil, porque no gana salario mínimo” es la que más escucho. Entonces te pregunto: ¿te sirven de algo las excusas? ¿Te permiten estar más tranquilo con tu situación financiera? Supongo que no, ya que rara vez el plagueo soluciona algo.

No nos sirven las explicaciones, tenemos que ser capaces de encontrar soluciones y respuestas eficientes para poner en marcha cambios positivos en nuestras vidas. Esto surge de las propias decisiones. Si este mes no puedes ahorrar el 10% de lo que ganas, empieza con el 1%, el próximo mes intenta ahorrar el 2% y así cada mes avanza un poco más y cuando llegues al 10% no vuelvas a bajar, ya tendrás el hábito adquirido y cada día te será más sencillo conseguir tus metas.

Muchas de las personas que me dicen que cuando ganen más van a hacer un presupuesto y van a ahorrar son las mismas que, en diciembre, ganan el doble por el aguinaldo y en enero apenas pueden llegar a fin de mes. Si cuando ganas el doble, tampoco te alcanza, ¿qué te hace pensar que ganando un poco más te alcanzaría?

El ahorro no está por el lado de cuánto gano, sino determinando un tope para el cuánto gasto. Por ello, es que debo esconderlo de la posibilidad de gastos, asumir que es como un impuesto o una carga social, ocultarlo antes de que me dé cuenta de que está allí, para que no sea objeto de tentación gastarlo.

Ahorrar, invertir, reinvertir

El ahorro es la base para contar con un respaldo ante imprevistos, llegar a concretar metas de bienes o servicios que quiero adquirir, conseguir una jubilación digna y muchos otros objetivos de vida.

Sin embargo, ahorrar no es suficiente. Colocar mis ahorros en una alcancía o en una caja de ahorro implicará ir acrecentando el valor monetario cada mes, pero tenemos que ser conscientes de que el dinero pierde valor de compra por efecto de la inflación. Es decir, la misma cantidad de dinero con la que el 1 de enero compré un bien ya no me alcanza para comprar ese mismo bien el 31 de diciembre. Los precios de los productos y servicios suben, por lo tanto necesito también hacer que mi dinero suba en cantidad para compensar esa inflación.

La forma de lograr que el ahorro aumente es a través de la inversión. Inversión significa colocar mis ahorros al servicio de los factores de la producción -naturaleza, trabajo y capital- en otras palabras, la inversión trae consigo el riesgo que el inversionista está dispuesto a correr para lograr que su dinero aumente de valor.

Algunos ejemplos de inversión sería comprar mercaderías para revenderlas, colocar mi dinero a plazo en un banco, comprar bonos o acciones, comprar ganado y esperar a que engorde para volver a venderlo, construir un dúplex para alquilar, etc.

Pero, tampoco la inversión de por sí es suficiente para lograr una sustentabilidad de la riqueza creada. Por ejemplo, si coloco G. 10 millones en un Bono a 1 año que me paga un interés trimestral a una tasa de interés anual del 11%, al cabo de un año habré cobrado G. 1.100.000 de intereses, pero si lo que cobre por intereses lo estuve gastando en consumo personal, al cabo del año en lugar de tener G. 11.100.000 (capital de G. 10 millones más intereses) solo tendré G. 10 millones, exactamente igual que al principio.

Por ello, debo ahorrar, luego invertir y, fundamentalmente, reinvertir los intereses, hacer que esos G. 1.100.000 también vuelvan a cobrar intereses y así sucesivamente. Se atribuye a Albert Einstein el mayor descubrimiento matemático de todos los tiempos: el milagro del interés compuesto, que no es otra cosa que la reinversión. Sencillo y práctico: aprende a ahorrar, haz trabajar tus ahorros y a sus ganancias.

Sigamos hablando de dinero, porque así aprendemos a manejarlo mejor.

Esconda

El ahorro no está por el lado de cuánto gano, sino determinando un tope para el cuánto gasto. Por ello, es que debo esconderlo de la posibilidad de gastos.

10%

Si este mes no podés ahorrar el 10% de lo que ganas, empieza con el 1%, el próximo mes intenta ahorrar el 2% y así cada mes avanza un poco más.

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