Billetera mata galán

Este artículo tiene 11 años de antigüedad

El profesor Jil Sundie de la Universidad de Texas (EE.UU.) lideró una investigación realizada por expertos de distintas universidades estadounidenses sobre el comportamiento de alrededor de mil personas y el análisis realizado arrojó resultados que podrían ser considerados sorprendentes.

El estudio, publicado en el año 2011 por la revista Journal of Personality and Social Psychology Public, compara la demostración de dinero con un sistema de señalización sexual, sugiriendo que productos ostentosos como un Porsche pueden cumplir la misma función para algunos hombres que las plumas grandes y brillantes para los pavos reales.

¿Será cierto?

Una conclusión clara que establece este estudio es la diferencia entre la atracción sexual que despierta en las mujeres un hombre que ostenta riqueza versus el amor real. Por lo tanto, si lo que el hombre busca es una relación seria y a largo plazo hará mal en utilizar el método del pavo real.

La diferencia entre el amor y el deseo sexual está dado por la solidez que respalda al sentimiento verdadero, así mientras el amor es una emoción perdurable, la atracción física suele ser pasajera, restringida y carente no solo de cariño, sino también de respeto.

Todos los beneficios, en un solo lugar Descubrí donde te conviene comprar hoy

Jacobo Winograd, a quien se le atribuye la frase que titula este artículo, se habrá puesto muy contento con los resultados de la encuesta realizada por el conocido sitio femenino Entremujeres en la cual se preguntó a 3.800 mujeres si es cierto que el dinero es más importante que la bondad o el amor de un hombre, ofreciendo varias opciones como respuestas. En la misma, un aplastante 39% respondió como primera opción “Después de cierta edad, no me gusta tener que mantener a nadie” y un 30% “No, pero tampoco contigo pan y cebolla”.

Entonces, podríamos deducir que el dinero no es el factor primordial que atraiga a mujeres que buscan entablar una relación amorosa seria, sin embargo la falta de dinero podría ser una condición para evitarlo.

Desde pequeños nos narran historias en que las princesas en apuros reciben de un príncipe azul la protección que necesitan y esto, acompañado del rol proveedor y protector tan fuertemente relacionado a la figura masculina, no puede sino traer como consecuencia que las mujeres en general se sientan más atraídas por hombres capaces de sostener el hogar, independientemente al monto de dinero que ellas mismas puedan ganar.

La búsqueda de desarrollo personal y las necesidades financieras han llevado a la mayoría de las mujeres a trabajar fuera del hogar, también a capacitarse e ir asumiendo nuevos desafíos. Una realidad actual es que en muchas parejas las mujeres ganan más dinero que los hombres, lo cual no debería ser un problema si es conversado abiertamente y se logran fortalecer los lazos que los unen.

La otra cara de la moneda

En este tiempo de profundas transformaciones sociales, no podemos sino reconocer que seguimos viviendo en una sociedad conservadora y con muchos prejuicios de género. Está bien visto en la sociedad que el hombre mantenga el hogar y que si la mujer también trabaja ambos puedan mejorar su situación financiera y lograr una mejor calidad de vida para su familia. Pero cuando en la pareja es la mujer quien sostiene el hogar ocurre un choque cultural importante y se corre el riesgo de resquebrajar la relación.

Hay quienes aseguran que el aumento del índice de divorcios se debe a que las mujeres, al lograr independencia financiera, ya no están dispuestas a luchar por el matrimonio pues no necesitan al marido como en tiempos atrás. Considero que, si bien es cierto que la mayor autonomía que tienen hoy día muchas mujeres puede ser analizada como la capacidad de lograr independencia al margen de los compromisos familiares, no es menos importante el proyecto de vida que cada persona se trace.

Lo que sí podría ocurrir es que actualmente existen más divorcios porque décadas atrás la mayoría de las mujeres no tenían la posibilidad de mantenerse a ellas mismas y a sus hijos, lo que las condenaba a soportar una mala relación e incluso maltratos físicos y sicológicos por la imposibilidad de subsistir si no fuera por la protección económica del marido.

Entonces, cuando el hombre mantiene económicamente su hogar, la sociedad en su conjunto acepta la contribución valiosa de la mujer al cuidado de los hijos; pero cuando al contrario es la mujer quien enfrenta los costos de la familia, usualmente, nos encontramos con una madre soltera o haciendo frente a la crianza como cabeza de hogar, pues no es socialmente bien visto que el hombre sea un mantenido.

Y es que en general, las mujeres no están dispuestas a aceptar una situación donde ellas tengan que mantener al marido, a menos obviamente que se trate de un caso especial por enfermedad o algo transitorio como la pérdida del empleo. Es que para la mujer no resulta agradable ni comprensible asumir el rol de hombre existiendo a su lado un varón, por ello incluso podría preferir la soledad, pudiendo aplicarse aquí el refrán mejor sola que mal acompañada.

Obviamente no podemos reducir la relación de pareja a un asunto puramente material pero, por otro lado, no podemos evitar prestar atención a los resultados de los estudios arriba descritos, pues sus deducciones nos podrían llevar a plantear la necesidad de dialogar sobre dinero y sobre las metas de vida en las familias.

Quien pretende mantener la unidad familiar o peor aún, sostener el amor de su pareja a través de un estilo de vida cuyo costo no puede mantener, incurriendo para ello en innumerables deudas a fin de mostrar lo que puede comprar, sufrirá irremediablemente las consecuencias de sus excesos financieros y tarde o temprano le costarán el quiebre de su relación pues está basada en la fragilidad del engaño.

El dinero no es ni debe ser visto como un fin, sin embargo es una útil herramienta que sirve como medio para alcanzar metas, no subestimo su valor, solo advierto que su eficiencia dependerá de la habilidad y de los objetivos de quien lo maneje. Sigamos hablando de dinero, porque así aprendemos a manejarlo mejor.

Hogar

Está bien visto en la sociedad que el hombre mantenga el hogar y que si la mujer también trabaja ambos puedan mejorar su situación financiera.

Especial

En general, las mujeres no están dispuestas a aceptar una situación en la que ellas tengan que mantener al marido, a menos que se trate de un caso especial.

gloria@ayalaperson.com.py