Cuando las empresas planean maximizar sus beneficios económicos deciden cuánto empleo contratar, es decir, esperan un nivel de ventas y con base en esta expectativa deciden cuánto producir. Las expectativas de ganancias se forman con base en las ventas que se esperan y, por tanto, en la cantidad de recurso humano que contratará la empresa. Efectuando un análisis a nivel agregado, si la demanda agregada es mayor que la oferta agregada, este desequilibrio en el mercado de bienes y servicios se ajustará por “cantidades”. Las empresas producirán más y por tanto se tendrá un mayor nivel de empleo. Finalmente la oferta agregada se igualará a la demanda agregada.
Keynes llamó a la demanda agregada la “Demanda Efectiva”, en vista de que esta demanda era lo que efectivamente se producía así no coincidiera con la producción planeada por parte de las empresas.
Luego se tendría que dar un reajuste en los planes de producción ante variaciones en la demanda de los productos. El principio de la Demanda Efectiva nos enseña que la producción a nivel agregado sigue a la Demanda Agregada que finalmente se convertirá en una Demanda Efectiva en vista de que las empresas “ajustarán” su producción a esta.