Descendente tasa de desempleo en Francia

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La tasa de desempleo descendió tres décimas en Francia en el segundo trimestre del año, hasta el 9,6 %, indicó hoy el Instituto Nacional francés de Estadística (INSEE), que sitúa el número de parados en 2,8 millones de personas, informó EFE desde París.

Si se incluyen los territorios de ultramar, la tasa alcanza el 9,9 %, también tres décimas menos que en el trimestre anterior.

Los medios recuerdan que la tasa de desempleo en el territorio metropolitano alcanza su nivel más bajo desde el tercer trimestre de 2012, mientras que la cifra registrada en todo el país se encuentra por debajo del 10% por primera vez desde entonces.

En un año, según el INSEE, el nivel de desempleo en la Francia metropolitana ha bajado cinco décimas.

En el segundo trimestre, el paro de larga duración llegó al 4,3 % de la población activa, mismo porcentaje que en los dos trimestres precedentes.

La baja trimestral en las cifras de desempleo benefició a todas las franjas de edad: entre las personas de entre 15 y 24 años cayó cuatro décimas, hasta el 23,7%: dos décimas entre los de 25 y 49 años (9%) y una en los mayores de 50, hasta el 6,4%.

La tasa de paro entre los hombres fue del 10%, dos décimas menos que en el primer trimestre, y la de las mujeres retrocedió una, en su caso hasta el 9,3%.

Brexit sin efecto en economía británica

El buen estado de la economía británica desbarató, por el momento, los malos augurios vinculados a la decisión de abandonar la UE, aunque los analistas advierten de que la situación podría empeorar en los próximos meses informó la agencia AFP desde Londres.

Las últimas estadísticas oficiales muestran de forma casi unánime que la actividad económica no ha sufrido por el referéndum del 23 de junio, para gran sorpresa de los analistas que habían previsto su desaceleración.

Buena parte de los economistas, los organismos internacionales, e incluso el Tesoro y el Banco de Inglaterra temían un impacto negativo inmediato, dada la incertidumbre ligada al Brexit, empezando por el largo periodo de negociación poco propicio para tranquilizar a los medios financieros.

“Hasta ahora, el voto del Brexit no ha afectado a los indicadores económicos oficiales (...) Aún es pronto, pero es evidente que por el momento la confianza no ha caído, ni para los consumidores ni para las empresas” , constata Laith Khalaf, analista de Hargreaves Lansdown.

La economía británica resiste bien, como las cifras de venta al por menor, publicadas este jueves, que subieron un 1,4% en julio, mucha más de lo previsto, haciendo pensar que los consumidores no han cambiado de hábitos.

Las tiendas, incluso, han podido beneficiarse del gasto de los turistas, cuyo poder de compra está inflado por la debilidad de la libra esterlina.

Otras publicaciones de julio, el primer mes completo tras el referéndum, refuerzan esa confianza, como la bajada de las demandas de ayuda por desempleo, la ligera aceleración de la inflación o la estabilización de las ventas de coches nuevos.

El gigante británico de bricolaje, Kingfisher, apuntó el jueves que el Brexit no había tenido “un impacto claro sobre la demanda” en sus tiendas.

“El desempleo es históricamente bajo y la confianza de los consumidores sigue siendo elevada” , señala Daniel Vernazza, economista de Unicredit, explicando que “la mayoría de personas que votaron por la salida de la UE no pensaban que el resultado fuese a hundir la economía de Reino Unido, por lo que no deberían rebajar su gasto a corto plazo”. El optimismo es generalizado también entre los inversores, como muestra la aceleración del principal indicador de la Bolsa de Londres desde principios de agosto, principalmente empujado las perspectivas que trae consigo el nuevo dispositivo desvelado por el Banco de Inglaterra (BoE).

El Boe, que ha bajado sus tipos e inyectado liquidez en el sistema financiero, podría verse respaldado dentro de poco por el gobierno británico, que baraja medidas de estímulo para otoño.