Es usado como una medida del bienestar material de una sociedad y es objeto de estudio de la macroeconomía. Su cálculo está inmerso dentro de la contabilidad nacional manejada normalmente por el Banco Central que para estimarlo emplea varios métodos complementarios. Periódicamente, se realizan ajustes de los resultados obtenidos en los mismos y en el cálculo se incluye al menos parcialmente la economía sumergida que se compone de la actividad económica ilegal y de la llamada economía informal o irregular que no es otra cosa que la actividad económica intrínsecamente lícita, aunque oculta para evitar el control administrativo.
En el estreno de este espacio hemos comenzado con el PIB considerando que ha cobrado fuerza en la actual coyuntura económica del país a tal punto que en los últimos días su pronunciación se volvió insistente en todas las esferas de nuestra sociedad.
En principio, los pronósticos oficiales y privados sobre el crecimiento del PIB apuntaban hasta un 3,7% para luego caer en picada hasta introducirse inclusive en terreno negativo, hasta -2,5% para grupos privados y hasta un -1,5% para el sector oficial como el Banco Central del Paraguay (BCP) luego de redimensionar los efectos de la sequía, fiebre aftosa y factores externos. Para colmo de males, se da una histórica inundación en el Bajo Chaco después de más de 14 años cortando a su paso unos 3.000 kilómetros de camino, afectando a unas 9.000 personas y una cantidad importante de ganado vacuno que, en su conjunto, podría deteriorar la actividad en dicha zona productiva del país y que indefectiblemente, contaminará el poco auspicioso escenario de desempeño del PIB.