El beneficioso efecto "derrame" del crecimiento

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El presidente Fernando Lugo sostuvo recientemente que “no es posible ni aceptable que un grupo pequeño, por más que sean inteligentes, trabajen más, inviertan más, sigan acumulado”.

Siempre habrá alguien que no sienta los efectos de un mayor impulso del PIB; esa persona gritará más de aquella que tiene la “panza llena”, es normal que ocurra.

A una sociedad se la puede dividir en tres grandes grupos: Aquel que tiene suficiente ingreso y empleo, el que tiene capacidad, pero no encuentra empleo y una tercera capa que incluye a gente en extrema pobreza. Por el primer segmento lo que el Estado puede hacer es más bien aplanar mejor la cancha para incrementar su producción con reglas claras para una sana competencia que, fundamentalmente, beneficie al consumidor, a la sociedad. Por el segundo grupo, el trabajo principal es crearle oportunidad de ingresar al mercado laboral mientras por el último segmento, lo mejor que puede hacer es darle directamente de comer sin pensar en políticas públicas cuyos efectos tardarán en llegar, por más simples que sean. Un plato de comida ahora, el resto, después.

El comercio

En primer lugar, tomemos los datos del comercio exterior que revelan un incremento del 45% de las importaciones en comparación al 2009 al totalizar US$ 9.399,8 millones contra los US$ 6.496,9 millones del año precedente. Los bienes intermedios (electrodomésticos) comprados del exterior totalizan US$ 2.534,6 millones de dólares, (27% mayores al mismo periodo del año 2009) y los bienes de capital totalizan 3.790,2 millones de dólares (incremento del 40,3% respecto al año anterior). Además, los bienes de consumo alcanzan US$ 3.075,0 millones, suma que representa un aumento del 32,7%. Por otro lado, las exportaciones acumuladas al mes de diciembre de 2010, que suman US$ 4.535,6 millones, aumentaron un 43%. La mayores ventas al exterior se traducen en más empleo mientras un aumento de las compras tiene relación directa con el nivel de consumo.

Durante el 2010 se importaron alrededor de 70.000 vehículos nuevos, de los cuales cerca de 47.000 son de segunda mano y casi con certeza hoy está en poder de personas que antes no tenían una máquina de locomoción. El crecimiento del parque automotor del país alcanzó un ritmo tal que fácilmente se puede corroborar en horario pico por las principales avenidas de ingreso a nuestra capital que se ven colapsadas.

Sistema financiero

El sistema financiero refleja también en gran medida el impacto positivo del crecimiento del producto, a juzgar por el sostenido aumento de la cantidad de ahorristas que operan en el país y como un reflejo de una mayor concienciación de la gente sobre la importancia de ahorrar. El total de ahorristas, en bancos y financieras, rondan 1.100.000 de cuentas con un aumento del 25% en casi dos años. En el sector cooperativo existen más de 800.000 ahorristas, una cantidad igualmente en aumento. Aquí conviene recordar que el ahorro es la porción del ingreso que no se consume.

Con relación a los depósitos, el sistema bancario muestra un aumento similar en el 2010 en comparación al año anterior. Las captaciones del año pasado crecieron desde unos G. 29,60 billones en enero hasta G. 34 billones a diciembre, alrededor de G. 5 billones. En tanto que en el periodo 2009, comenzó con un total de G. 23,14 billones hasta llegar a diciembre a un monto de G. 28,78 billones. Las entidades financieras incluidas bancos, financieras y casas de cambio, sumaron utilidades por G. 1,19 billones, cerca de 260 millones de dólares al tipo de cambio actual, de acuerdo con los datos estadísticos de la superintendencia de bancos (SIB). Este resultado representa un aumento del 22%, frente a las utilidades de todo el 2009. Las ganancias de los bancos que sumaron G. 1,08 billones, representan el 90% del total del sistema. Este resultado refleja un aumento del 21%, en relación al 2009, cuando acumularon utilidades por G. 886.714 millones. Por su parte, las financieras que acumularon utilidades por G. 67.014 millones, tuvieron una expansión de solo 1,13%, respecto al 2009. Esto debido a la migración de Atlas que se dio en el último mes del año y el cierre de Agrofinanciera Chaco. En tanto que las casas de cambio sumaron utilidades por G. 50.684 millones, 50% más que en diciembre de 2009. Como se sabe, las entidades financieras obtienen dividendos por los servicios prestados, fundamentalmente, créditos.

De los créditos desembolsados por los bancos de enero a noviembre de 2010, G. 3,75 billones fueron destinados al consumo, uno de los más importantes en términos de valores, por encima de segmentos productivos como la ganadería, industrias y comercios. En las entidades financieras el 30% de los desembolsos fueron también para este rubro, cerca G. 675.000 millones. Igual comportamiento se ve en las entidades cooperativas, donde su cartera está compuesta en un 75% por créditos destinados a gastos antes que a la inversión.

Esa fuerza de los créditos de consumo refleja que una mayor cantidad de personas calificó como sujeto de créditos, con certeza porque obtuvo un empleo o logró un flujo de ingreso tal que le permite a las intermediarias considerarlas con capacidad de pago. Sirve además para promover la bancarización que de hecho se dio si nos fijamos en la cantidad importante de sucursales abiertas por bancos y financieras.

Los préstamos de consumo, destinados a gastos particulares y tarjetas de crédito, son los de mayor demanda en el sistema. Hasta noviembre de 2010 las entidades desembolsaron G. 4,43 billones en este segmento, es el segundo más importante después del sector agrícola. El crecimiento fue tal que rebasó inclusive el límite de un aumento prudencial para transformarse en una preocupación de la autoridad monetaria de nuestro país y dio pié para reformular su curva de tasas, especialmente, para las letras de corto plazo.

Ensambadoras

Las empresas ensambladoras de motos vendieron hasta 2010 alrededor de 800.000 de sus máquinas que en la mayoría de los casos fueron a parar en manos de clase media y media-baja, que no conforman precisamente el “grupo pequeño” mencionado por Lugo.

En el país existe casi igual cantidad de teléfonos celulares en comparación a la población total (6.273.103 personas, según la DGEEC).

Mucha gente, inclusive, no se dio cuenta que le alcanzó los efectos del crecimiento y que ya lo consumió todo con créditos más baratos mientras los precios se movían hacia arriba, a nivel doméstico. Si consideramos que la inflación acumulada de 2010 fue del 7,2%, la variación del tipo de cambio debería aumentar también en la misma proporción por principios de Ceteris Paribus (si los demás factores se mantienen constantes); sin embargo, el dólar no se comportó así.

Existen muchos otros indicadores que demuestran lo contrario al discurso de sectores izquierdistas radicalizados. Más bien, hay que saber medir hasta qué punto hacer fiesta cuando aumenta el ingreso. Si se promedia el crecimiento de los dos últimos años, encontraremos que en promedio se creció solo 5% en 2009 y también en el 2010 con el que aún no salimos de la pobreza.

A no descuidarse

No debemos descuidarnos de aquellos agentes económicos maquiavélicos –el fin importa más que los medios– que tratan de confundirnos con sus discursos para sacar provecho para sí mismo o grupos que representan. Por un lado, le tenemos a los que satanizan hasta las buenas noticias como Lugo para erigirse en falso ídolo de grupos que fácilmente pueden ser distraidos con verborragia.

Están aquellos que muestran una conducta de gata en celo (llora pero está gozando) cuyo objetivo es evitar pagar más impuestos mostrándose como eternos perdedores buscando beneficiarse cada vez más a costa del Estado.

Tampoco hay que descuidarse de los que se empeñan en despotricar contra determinados proyectos utilizando la influencia de medios masivos a su alcance para generar estampida de inversores interesados en el plan y, finalmente, quedarse sin competencia con el camino libre para el negocio.

Están también los que siempre están llorando pero tampoco dan un golpe de timón para salir a flote. Cuando todos estos grupos se sinceren, cuando toda esta gente entienda que un país no se construye con conductas mezquinas y con mentiras, ahí podremos pretender encauzar nuestra economía hacia mejores rumbos.

Preocupación y ocupación

Vale la pena ponernos de acuerdo en algo: El crecimiento del PIB no fue tan grande, si se considera que el salto se dio desde muy abajo después de una caída del 3,8% en 2009 y si promediamos el desempeño del PIB de los dos últimos años, se creció solo un 5% en promedio en ambos periodos. Tenemos que saber festejar pero más que eso debemos saber sostener el crecimiento y más aún para un año como este que iniciamos donde no se observan muchos fundamentos para un aumento grande del producto, a menos que se haga una apuesta fuerte en el campo de la infraestructura. Esta debe ser la preocupación y la ocupación del Gobierno sin entrar en discursos que, en el fondo, propician la lucha de clases. Todo lo que tenemos en infraestructura es absolutamente insuficiente para sostener un nivel de crecimiento requerido y salir de la pobreza que afecta a un 35% de nuestra población.

Estamos superando el punto medio de los países emergentes que está en alrededor de los US$ 4.500 de ingreso per cápita, en tanto Paraguay llega a US$ 2.733. Esta es la parte más difícil del camino a la superación porque rebasar el nivel actual solo se logrará sosteniendo el crecimiento en un nivel de entre 6 a 7% durante unos 10 años. Solo ahí entraremos en lo que fue Chile en los años 90 cuando mantuvo un crecimiento promedio en torno al 8,5% durante una década hasta que declinó por efecto de la crisis asiática que le pegó un coletazo. Esa es la etapa que debemos proponernos para apuntar a un ingreso per cápita de US$ 4.500 que ya fue superado por Brasil, Uruguay, Chile, inclusive, Perú.