Surge como un tipo de cambio más, en contraposición a lo que sería un tipo de cambio libre al que podríamos denominar “flotación limpia”. Existen, básicamente, tres regímenes de tipo de cambio:
a) Tipo de cambio libre.
b) Tipo de cambio fijo.
c) Flotación sucia.
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En el primer régimen, de tipo de cambio libre, el valor de cotización de las distintas monedas es resultante del libre juego entre la oferta y la demanda de divisas. La oferta y demanda pueden generarse por los siguientes motivos:
- compra o venta de bienes o servicios del extranjero.
- compra o venta de activos físicos o financieros.
Cuando el tipo de cambio es fijo (Paraguay fue uno de los últimos países en dejar el cambio fijo para entrar en cambio flexible), los valores de las divisas son asignados por la autoridad monetaria en cuestión, normalmente es la Banca Central. Por ende, no hay espacio a movimientos especulativos ni diferencias cambiarias en los intercambios de divisas. Por último, en un régimen cambiario con flotación sucia, la Banca Central interviene en el mercado ofreciendo o demandando divisas, y de esta manera, elevando o reduciendo el tipo de cambio al deseado por las autoridades.